BIOGRAFíA: Antonio Cánovas del Castillo

Nacido en Málaga, 8 de febrero de 1828 – ”  Mondragón (Guipúzcoa), 8 de agosto de 1897). Polí­tico e historiador español.

Fue una de las figuras más influyentes de la polí­tica española de la segunda mitad del siglo XIX al ser el creador del sistema polí­tico de la Restauración y convertirse en máximo dirigente del Partido Conservador, y considerado por muchos como uno de los polí­ticos más brillantes en la historia de España. Compaginó los estudios de derecho con su afición por la historia y en 1854 publicó su obra Historia de la decadencia española. Al mismo tiempo iniciaba su carrera polí­tica y se uní­a a Leopoldo O’Donnell, artí­fice de la revolución del 54 proclamada con el “Manifiesto de Manzanares“, escrito por el propio Cánovas. Miembro de la Unión Liberal, en 1854 fue elegido Diputado por Málaga para las Constituyentes y, a la caí­da de O”Donnell, Gobernador Civil de Cádiz. Fue ministro de Gobernación en 1864 y de Ultramar en 1865 durante el reinado de Isabel II antes de proclamarse la Primera República Española.

Tras la Revolución de 1868 y fin de la monarquí­a borbónica se encarga de preparar la vuelta del que serí­a Alfonso XII hijo de Isabel II. En 1874 tras el pronunciamiento en Sagunto del general Martí­nez Campos y la proclamación de Alfonso XII como rey, se encarga de idear el sistema de la Restauración, siendo el redactor del manifiesto de Sandhurst, en 1874. Propone un sistema bipartidista donde los fraudes electorales periódicos, apoyados en el caciquismo hací­an posible la alternancia en el poder, como medio de disipar tensiones. Así­ accedió siete veces al cargo de presidente del consejo de ministros de Alfonso XII.

Es autor de la Constitución de 1876 y asumió funciones de jefe del estado durante la regencia de Marí­a Cristina de Habsburgo-Lorena.

El nuevo sistema, fundamentado en la Constitución de 1876, era en teorí­a una democracia parlamentaria. Defensor del bipartidismo favoreció la formación de un partido liberal que aceptara la legitimidad del sistema polí­tico y pactó con el dirigente liberal Sagasta el turno polí­tico obligatorio, mediante el Pacto del Pardo en 1881. Decretó inicialmente el sufragio restringido en 1878, y hasta 1890 no se contempló el restablecimiento del sufragio universal masculino. Salvo dos breves periodos en los que ocuparon la presidencia Jovellar (1875) y Martí­nez Campos (1879), ocupó este cargo todo el tiempo que creyó necesario hasta que Sagasta estuviera preparado para acceder al poder en 1881.

Su gobierno desarrolló una polí­tica colonial basada en la represión de los partidarios de la independencia cubana. Esta polí­tica soliviantó el nacionalismo cubano, lo que acabarí­a llevando a España a perder la guerra contra Estados Unidos, así­ como una fuerte represión contra los disidentes internos.

Murió asesinado el 8 de agosto de 1897, en el balneario de Santa ígueda, dentro de la comarca de Arrasate-Mondragón en Guipúzcoa por el anarquista italiano Michele Angiolillo, inscrito en el establecimiento como corresponsal del periódico italiano “Il Popolo“, Según declararí­a en el momento de su detención, el motivo fue la venganza por las muertes de los anarquistas detenidos en Barcelona a raí­z del atentado contra la procesión del Corpus en junio de 1896. Sagasta, jefe del Partido Liberal y designado a la muerte de Cánovas Presidente del Gobierno, al glosar la figura de su rival polí­tico y amigo, pronunció la siguiente frase: «Después de la muerte de Don Antonio, todos los polí­ticos podemos llamarnos de tú

 

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