DEBATE 104: Hij@s autoritari@s (3)

aggresgive boy

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Mucho se habla de los padres autoritarios. Pocas veces del autoritarismo, cada dí­a más creciente, de los hij@s. ¿Cuáles son los sí­ntomas de esta situación? Pues… ahí­ te dejo algunos de ellos:

– Temen perder el control de la situación y utilizan órdenes, gritos o amenazas para obligar a sus padres a hacer algo.

– Tienen muy poco en cuenta las necesidades de los padres.

– Hij@s que hacen sentir culpables a los padres.

– Hij@s interesad@s (consciente o inconscientemente) en que sus padres sepan que ellos son más listos y tienen más experiencia.

– Hij@s que utilizan el lenguaje en negativo, infravalorando las acciones o las actitudes de sus padres.

– Hij@s que utilizan comentarios del tipo “no me najes”, “ya te lo decí­a yo, que esa hoa de venir a casa no la cumple nadie”, “eres un anticuad@”.  Son frases aparentemente neutras, que todos los hij@s usamos alguna vez.

 

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9 Respuestas

  1. Janire Tudanca dice:

    Creo que el gran problema que tienen los niños autoritarios es que desde pequeños, los padres no han sabido pararles los pies. Son los tí­picos niños que se les antojaba algo y al instante lo tení­an. El problema es que crecen, y la gravedad de la situación va aumentando, ya que ahora les ordenaran una mayor paga o tener el mejor móvil del mercado en el momento en el que salga. De no ser así­, pegan, insultan o ridiculizan a los progenitores con el claro objetivo de lograr lo que quieren.

  2. Desde pequeños los hijos deben estar bien educados por sus padres, porque después pueden causar grandes problemas. Los niños autoritarios no entienden la palabra “no” y es imposible que escuchen la razones que los padres les dicen del no, porque hasta que no consiguen lo que quieren no paran. Los niños no son solo ellos los culpables, sino los padres que no saben negarles lo que piden: el llegar más tarde a casa, tener ropa de marca, mayor paga, y luego cuando son más mayores ya piden moto o coche. Cada vez hay mayor número de denuncias de padres por hijos violentos, un ejemplo es el programa de la tele “Hermano mayor”.

  3. Ana Garizurieta dice:

    Está claro que esto se ha convertido en una realidad y que cada vez son más los niños que consiguen manipular a sus padres a edades muy tempranas. En mi opinión es claramente una falta de disciplina, pero creo que muchas veces olvidamos el factor de la comunicación. Opino que también se debe a una falta de comunicación entre los padres y el niño, me explico a continuación. Todos alguna vez nos hemos frustrado porque nuestros padres nos han dicho que no a algo, si existe dicha comunicación, seguidamente pensamos “vale, no me deja hacerlo por esto por esto y por esto otro”, y queramos o no, lo acabamos entendiéndolo y asumiendo más fácilmente el no. Si existe la comunicación creas cierta empatí­a y eso podrí­a erradicar parcialmente que los niños impongan sus caprichos por encima de sus padres.

  4. Mitxel dice:

    Supongo, amigos escritores, que lo que escribí­s es por EXPERIENCIA… ¿Acaso todo ocurre en otros?… Bien decí­a aquel que “una buena racción de no diaria es una excelente terapia para el futuro”.

  5. Iñaki Ruiz dice:

    Coincido con mis compañeros en que la culpa no sólo es de los hijos. Los padres deben aprender a decir que no y a evitar sentirse como las ví­ctimas. Muchos adultos intentan cumplir con todas las exigencias de sus niños sin ningún lí­mite, lo cual hará que con los años estos se vuelvan muy egoí­stas e incluso agresivos al ver que nadie responde a sus quejas. En resumen, decir que “no”, poner lí­mites y no ser tan permisivos, es esencial a la hora de educar a un hijo de la manera correcta

  6. Aida Lera dice:

    Esto es un problema muy serio que creo que no empieza en un momento dado si no que desde pequeños sus padres les han permitido hacer lo que ellos quisiesen. Esos padres no han sabido negarle a su hijo lo que querí­a al momento y eso le ha hecho pensar que en cuanto él quisiese algo lo puedí­a conseguir. Y si se le dicen que no, harán lo que sea para poder conseguirlo, este problema no solo va en contra de los padres si no que se puede extender a su entorno de amigos o a su colegio.
    Este tipo de niños en un futuro pueden acabar muy mal ya que no suelen cambiar de forma de ser y siguen siendo iguales. Yo creo que todo el mundo o casi todos hemos tenido la experiencia de conocer o saber de alguien que se comporte así­ pero muy poca gente ha hecho algo para que esa persona cambie de actitud y se comporte mejor con los demás.
    Para que este niño o adolescente cambie todos tienen que poner de su parte para hacerle ver que no está haciendo bien pero para que funcione él tiene que cambiar también.

  7. Silvia Núñez dice:

    Esta vez explicaré mis argumentos personales por los cuales pienso que se dan este tipo de situaciones y además contradecir lo que mi querida compañera Janire ha comentado sobre el origen de los niñ@s autoritarios (sus argumentos son parecidos a otros de los demás comentarios).

    Primeramente desmentiré los razonamientos de mi compañera. Aunque me de cierta aversión, he de confesar que yo fui aquella tí­pica niña a la cual al otorgaban todo lo deseado en el instante, y hoy en dí­a no a cambiado mucho el asunto. Sin embargo, la dictadora no soy yo como deberí­a de ser según tus ideas, sino que quien pone las normas en casa es mi madre y yo he de agachar la cabeza, y no se me pasarí­a en la vida por la cabeza insultar, pegar o amenazar a ninguno de mis dos padres.

    Después de haber aclarado las ideas de mis compañeros anteriores, añadiré mi explicación sobre su origen, la cual no pienso que se remonte ni en los hijos ni en los padres, sino en los abuelos. La mayorí­a de abuelos vivieron épocas difí­ciles de dictadura en la que se valí­an de su fuerza e ingenio para sobrevivir, algunos se mudaron de ciudad, otros tuvieron que cultivar su propio trigo para el pan y numerosos casos. Esto provocó que su educación también fuera estricta y esa forma violenta o autoritaria de enseñar que les inculcaron, es con la que algunos prosiguieron ejerciendo a sus hijos, saliendo dos tipos de futuros padres.

    Por un lado, están aquellos padres que al pasarlo mal con la educación de sus padres no quieren hacerle pasar a sus hijos por lo mismo, absteniéndose de broncas o castigos que deberí­an de ejercer en los hijos pero por miedo a parecerse a sus padres no los . Y esto ocasiona que algunos hijos se den cuenta de dicha debilidad y abusen de ella para sentirse superiores a sus padres y realizados con ellos mismos.

    Por último, están aquellos padres que no conocen otro métodos de enseñanza y tiene que volver a repetir la enseñanza dada por sus padres, repitiendo el mismo proceso una y otra vez.

  8. Jon Ander Serrano dice:

    esto es un problema que podemos ver casi a diario y a nuestro alrededor.
    ¿Cuál es el problema?
    Los lí­mites. En numerosas ocasiones, los padres confunden los conceptos de amor y educación y piensan que, cuanta más disciplina impongan en casa, más desvalidos y menos queridos se sentirán sus hijos. En definitiva, que los comienzos de estos problemas vienen por los estilos educativos que se dan en casa, especialmente en aquellos casos de disciplina demasiado permisiva. La función principal de los padres con los hijos es ser padres y no siempre se puede actuar como amigos ya que un amigo no es el que educa ni el que pone normas.
    De todas las formas, yo creo que el mayor problema llega con la adolescencia ya que en esta edad es mas difí­cil hacer que entiendan las cosas.
    Estoy de acuerdo en que para que un adolescente cambie tiene que poner todo de su parte sino es prácticamente imposible.

  9. Miriam Burgos dice:

    En mi opinión, el problema que surge hoy en dí­a con los niñ@s autoritarios, no es algo que suceda de un dí­a para otro durante la adolescencia, aunque bien es cierto, que es cuando realmente los padres se dan cuenta que están ante un verdadero problema.
    El origen comienza cuando estos niños llegan a casa y se convierten en los reyes de la casa, todo gira entorno a ellos y todo se hacer por y para ellos. Los mejores regalos, los mejores vestidos, los mejores cumpleaños, …
    Muchos de estos padres con la escusa de que trabajan hasta última hora de la tarde y que cuando llegan a casa están cansados, dan a sus hijos todos los caprichos y les conceden todo tipo de cosas. De esta manera los padres tiene la conciencia tranquila, al mismo tiempo que evitan posibles conflictos con sus hijos. Pero este es un grave error que se paga con el paso de los años.
    Estoy completamente de acuerdo en que la llegada de un hijo a casa es algo muy importante, pero hay que educarle con Amor y con disciplina. El niño tiene que saber que él no es el que manda, que en el hogar hay unas normas y unos lí­mites. Debe ser oí­do y escuchado pero los padres tiene la última palabra.
    De esta manera en el momento en el que se llega a la adolescencia, los padres no van a tener que seguir cumpliendo con todo aquello que le pidan sus hijos, que a medida que vayan creciendo también habrán crecido en autoritarismo, pudiendo llegar incluso a agresiones fí­sicas o verbales.
    En definitiva hay que educar a los niños con amor y respeto a los demás, pero poniendo lí­mites claros, así­ cuando lleguen a mayores se esforzarán por alcanzar sus objetivos y tendrán consciencia del valor de las cosas.

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