DEBATE 171: insistiendo en problemas (1º de la 3ª evaluación)

Desgraciadamente algunos jóvenes de nuestra sociedad tienen problemas con las drogas, la bebida o el sexo. A menudo se culpa de esta situación a la influencia de las amistades, a la deficiente educación, a la familia, a la falta de trabajo, etc. En general, hay mucha literatura sobre estos temas y pocos trabajos de investigación para averiguar las verdaderas causas de estas conductas.

En Estados Unidos se ha realizado un estudio cientí­fico sobre una muestra muy amplia de adolescentes (unos 90.000) y se han publicado sus conclusiones el pasado 10 de septiembre en el Journal of the American Medical Association.

La primera conclusión es que el ambiente familiar es más influyente que el cí­rculo de compañeros u otras circunstancias sociales. Los adolescentes que se sienten unidos cordialmente a su familia tienen poco riesgo de caer en el mundo de las drogas, del alcohol, del tabaco o de las relaciones sexuales prematuras. Cuanto más estrechos sean los lazos familiares y más confianza haya entre padres e hijos menos riesgo hay de sucumbir en esas conductas.

Es importante que los hijos encuentren alguien en casa al volver del colegio, a la hora de la cena y al ir a dormir. Pero es más influyente la cercaní­a emocional que la fí­sica. El doctor Robert W. Blum, uno de los investigadores y director del Programa de Salud de los Adolescentes, en la Universidad de Minnesota recomienda a cada padre que «tus hijos deben saber que cuando necesiten hablar contigo vas a estar accesible, aunque sea por teléfono».

Con respecto a la escuela, se afirma en este estudio que para proteger a los jóvenes de conductas peligrosas no cuenta tanto el tipo de colegio (público o concertado) como que los estudiantes sientan que sus profesores se preocupan por ellos y los tratan con respeto y justicia.

Arturo Ramo Garcí­a. Inspector de Educación.

 

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7 Respuestas

  1. Mario dice:

    Estoy de acuerdo con la primera conclusión de este artículo, es decir, la familia es muy importante para todos los jóvenes, si se tiene una relación en la que se puede hablar de tus problemas, miedos, alegrías no necesitas buscar esas necesidades fuera de la familia. Ver que la familia te escucha, te quiere, y se preocupa por ti es la base familiar. Aunque también es necesario tener amigos con los que poder disfrutar y compartir momentos.

  2. Ane Bengoa Alonso dice:

    Se sabe lo fácil que es hoy en día caer en el mundo de las drogas, alcohol o relaciones sexuales prematuras, ya que es algo familiar entre los jóvenes. La sencilla forma de conseguir drogas o alcohol es notable y es verdad que esta situación puede muchas veces provenir de la educación y confianza por parte de las familias. Esa confianza es un punto importante en las futuras conductas de los más jóvenes ya que la familia es lo que siempre se tendrá más próximo en nuestro día a día. Las amistades de los adolescentes también es un punto importante en el comportamiento de estos, ya que es un momento de libertad sin supervisión de un adulto y en los casos de malas compañías esta conducta en el mundo de las drogas es mayor.

  3. Iñigo Dueñas dice:

    Es muy interesante ver cómo el ambiente en casa puede afectar tanto a este tipo de problemas. Lógicamente, un entorno de confianza y agradable ayuda a evitar estas situaciones, pero sería muy ingenuo pensar que se puede conseguir un ambiente adecuado en todos los hogares. Siempre va a haber familias «complicadas» y aunque fuesen idílicas seguirían habiendo jóvenes que caen en la tentación. Lo cierto es que a todos nos gusta lo prohibido y descubrir cosas nuevas. Además, cualquiera puede conseguir drogas o alcohol sin mayor dificultad.

  4. Juan Camilo Aguado Peláez dice:

    El ambiente familiar es muy importante para las personas de temprana edad como pueden ser los adolescentes. Un agradable ambiente familiar y lazos estrechos entre los miembros es indispensable para que los jóvenes tengan la confianza en sus padres para consultarles sobre este tipo de asuntos, de manera que se les advierta sobre las posibles consecuencias de estos malos hábitos. Hay que tener en cuenta que todas las familias son diferentes y cada una tiene sus problemas, situaciones, etc, de manera que es ingenuo esperar que no haya jóvenes que caigan en malos hábitos.

  5. Iñigo García Juárez dice:

    Como bien se afirma en el estudio, el ambiente en el que vivamos, trabajemos o estudiemos es muy importante, ya que el hecho de estar en un entorno negativo puede influir a las personas a tomar malas decisiones. Hoy en día tanto el alcohol como las drogas son muy fáciles de obtener para los jóvenes. Si encima a una mala situación familiar se le une las malas influencias las conclusiones son terribles. Por eso creo que, además de convivir en un buen entorno familiar, también hay que tener buenas amistades para poder evitar esas adicciones que causan tanto mal.

  6. Jon Bardezi dice:

    Me parece muy positivo que se hagan este tipo de investigaciones, ya que es cierto que normalmente, como bien dice el texto, tendemos a hablar sobre estos temas sin saber demasiado, y es bueno saber la verdadera razón de estos para poder ofrecer opiniones o soluciones correctamente.
    El ámbito familiar es algo imprescindible para una buena educación y un desarrollo pleno y sano de la mentalidad y de las ideas de las personas. Si se crece en una casa desestructurada, es muy probable que acaben habiendo problemas tarde o temprano. Desgraciadamente, no todos los hogares pueden ser adecuados para todas las personas, pero aun siéndolos, siempre habrían casos que acabarían mal.

  7. Mikel Molinos dice:

    Las drogas, el alcohol y el sexo pueden ser forma de evadirse de una realidad hostil, y muchos jóvenes pueden incurrir en ellas si se sienten desesperados.
    Un estado de abandono familiar, unido a la negligencia de las autoridades y a las malas compañías, puede llegar a inducir en muchos de estos comportamientos nocivos. Aunque opino que un estado de excesiva atención y rigidez por parte de los padres puede llegar a dar resultados igual de malos.
    Ciertamente es necesario que los jóvenes tengan a alguien en quien confiar y a quien recurrir en las situaciones complicadas, pero tampoco conviene agobiarles con excesiva atención y cuidado. Las familias y los colegios deberían imponer disciplina, sin olvidar practicar la escucha y la tolerancia en caso de ser necesario.

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