DEBATE 33: “limitaciones veraniegas”

Qué mejor panorama que un verano libre de responsabilidades, dónde los chicos pueden disponer de tiempo para divertirse y compartir espacios de recreación y esparcimiento con sus pares.

Con el término del año académico muchos jóvenes empiezan a disfrutar de una buena cantidad de horas libres, los tiempos de acostarse y levantarse se flexibilizan, al igual que las rutinas escolares que los acompañaron desde marzo a diciembre.

El verano y su buen clima son otro de los factores que suman a la hora de que los adolescentes decidan pasar largas horas fuera de su casa, reunidos con sus amigos.

Adolescentes en verano.

Todo esto es altamente beneficioso y necesario para la vida, no tan sólo de los adolescentes sino para todos quienes mantenemos una rutina exigente durante gran parte del año. Los tiempos de descanso reparan las energí­as y sanan nuestro cuerpo, innumerables estudios avalan la importancia que tiene el tiempo libre para el correcto funcionamiento del cuerpo y la mente. Por ello resulta fundamental que los adultos aprendamos a respetar  estos momentos de sano ocio y dispersión.

Esto incluye aceptar y permitir las salidas con amigos durante el dí­a y la posibilidad de asistir a fiestas todas las semanas. Estos eventos sociales son los momentos en los que el adolescente podrá compartir tiempo con los demás evitando caer en un encierro prolongado en casa por todo el verano.

Hasta dónde decir sí­

Durante el verano es habitual oí­r que están aburridos, que quieren salir porque en casa no tienen nada que hacer. En muchas ocasiones esto es cierto, los hogares se vuelven espacios de sedentarismo en los qué lo único que hacen es pasar largas horas conectados a la tecnologí­a. Las salidas con amigos son una alternativa insuperable para romper con la desocupación hogareña y la angustia que esto puede provocar.

Si bien cada organización familiar tiene sus propias reglas de convivencia, en el verano debe plantearse la posibilidad de ser más flexibles con los horarios y los permisos. Sin embargo, es importante recordar que los adolescentes necesitan lí­mites, por lo cual no se les puede decir a todo que sí­.

Los lí­mites son necesarios cuando estas relaciones sociales conllevan a los excesos. La presencia de sustancias –tabaco, alcohol y drogas ilegales- es parte del cotidiano en las reuniones entre jóvenes y adolescentes, por lo qué el tema no recae en la prohibición para juntarse con sus amigos, sino en una enseñanza clara en la qué los jóvenes asuman con responsabilidad los inconvenientes que éstas pueden acarrear.

Conducir en estado de ebriedad, peleas y accidentes innecesarios, encuentros sexuales sin protección, son algunos de los hechos que más se repiten por el abuso de sustancias, es por ello que una correcta guí­a por parte de los adultos responsables hace la diferencia entre los adolescentes.

Alcanzar el equilibrio para no caer en la permisividad o el autoritarismo es un desafí­o que se torna aun más complicado en verano. Los padres de los adolescentes deben aprender a manejar sus temores y permitir que sus hijos compartan espacios fuera de la casa, con su grupo de pares; por otra parte lograr mantenerse firme ante aquellas situaciones excesivas o de potencial riesgo que resultan dañinas para los hijos.

Finalmente no existe un buen consejo a la hora de ser padres, simplemente serí­a bueno recordar que hay que observar más e intervenir menos, de esa forma los adolescentes podrán ir formando sus propios entramados relacionales, pero los padres se mantendrán atentos a cada señal de peligro.

Tomado de Guioteca.com

 

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