TEMA 8: La II República y la Guerra Civil en el Paí­s Vasco

­­­­­Introducción

El 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República en Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas. La victoria electoral de los republicanos en las elecciones municipales convocadas por el jefe de Gobierno Juan Bautista Aznar (sobre todo en las ciudades) trajo consigo la caí­da de la monarquí­a, lo que provocó el exilio del Rey Alfonso XIII, aunque sin renunciar a sus derechos. Tras este triunfo se constituye un Gobierno Provisional formado por los lí­deres de los Partidos que firmaron en 1930 el “Pacto de San Sebastián” (ver en www.recursosacademicos.net) y presidido por el republicano de derechas don Niceto Alcalá Zamora (ver en www.recursosacademicos.net). La postura de los territorios del Paí­s Vasco ante este hecho las veremos un poco más adelante. (Ver ANEXO 13: “El golpe de Estado”).

En términos generales diremos que la obra fundamental de la II República fue la nueva Constitución de 1931. Junto a esta magna obra acometerá diversas reformas que afectan a los ámbitos educativo, militar, agrario, social y territorial (puede verse detalles en el tema anterior). Esta Constitución recoge, entre otras muchas determinaciones, que España se constituye como república unitaria. Define un Estado central fuerte, capaz de aplicar las reformas democráticas necesarias pero ofrece un cauce para resolver los problemas regionales mediante la promulgación de Estatutos de Autonomí­a. Nos detendremos en este aspecto por ser clave para comprender los diversos acontecimientos que acaecen en el Paí­s Vasco.

 1.- II República y Estatuto de Autonomí­a del Paí­s Vasco

1.1. La instauración del Régimen Republicano (1931): el Estatuto de Estella

La iniciativa por la consecución de un Estatuto vasco fue liderada por el nacionalista José Antonio Agirre, alcalde de Getxo, quien redactó un manifiesto en el que el PNV reconocí­a a la República e iniciaba conversaciones con el gobierno provisional de la República para plantear la autonomí­a.

El 31 de mayo de 1931 la Sociedad de Estudios Vascos patrocinó una comisión que redactó un proyecto autonómico para las tres provincias vascas y Navarra, apoyado por el gobierno provisional. Pero socialistas y republicanos mostraron su objeción en el tema de las relaciones Iglesia-Estado, que en el proyecto aparecí­a como competencia del Estado autonómico.

El 14 de junio de 1931 se reunieron los nacionalistas vascos en una Asamblea celebrada en Estella, en la que se aprobó el Estatuto y se añadió una enmienda relativa a la autonomí­a de la región vasca en las relaciones Iglesia-Estado y el derecho a negociar un Concordato con el Vaticano. El Estatuto de Estella fue presentado ante las Cortes en septiembre de 1931 y fue rechazado porque chocaba con la Constitución en el tema religioso.

 

1.2. El bienio reformista (1931-1933): el nuevo proyecto de estatuto

En el PNV se iba afianzando el sector más progresista, acercándose hacia los republicanos y socialistas, y separándose del carlismo tradicionalista, más oligárquico y reaccionario, cuyas tendencias se agruparon en 1932 en la Comunión Tradicionalista, en desacuerdo con la declaración de la República como Estado laico y las medidas de Azaña contra los jesuitas. El PNV, por su parte, si bien reconocí­a a la República, no dejó de seguir colaborando con la derecha en la defensa de derechos de la iglesia.

El texto constitucional, aprobado en diciembre de 1931 y claramente izquierdista, definió la República como un Estado integral o unitario, pero descentralizado, reconociéndose la autonomí­a de municipios, provincias y regiones.

En diciembre de 1931, el tema de la colaboración republicana en la redacción del Estatuto dividió definitivamente a carlistas navarros y nacionalistas. En enero de 1931 se inició una nueva campaña pro estatutaria, en la que el PNV aceptó la alianza con los republicanos, y en junio los municipios vascos presentaron el nuevo proyecto de autonomí­a. En este texto desaparecieron los puntos de fricción con la Constitución republicana y, como resultado, Navarra se desligó del proyecto de autonomí­a.

Tras la renuncia de Navarra, el tema autonómico se centró en las provincias de Araba, Gipuzkoa y Bizkaia (octubre de 1932-agosto 1933). Este proyecto contó con el apoyo mayoritario de los municipios de las tres provincias, salvo de Araba, provincia en la que aumentó notablemente la influencia tradicionalista. El referéndum popular que debí­a aprobar el Estatuto se llevó a cabo el 5 de noviembre de 1933. Pero en las elecciones de ese mismo mes gana la derecha, y se paraliza el proceso autonómico.

1.3. El frente popular: Estatuto de autonomí­a vasco y primer gobierno vasco de Agirre.

Los partidos coaligados en el Frente Popular ganan las elecciones de febrero de 1936. El estallido de la Guerra Civil en julio y la caí­da de Gipuzkoa en septiembre contribuyeron a que el PNV, previo ingreso en el gobierno de la República (Manuel de Irujo, Ministro de Justicia) pudiese negociar con Madrid la aprobación del Estatuto consensuado en las Cortes republicanas. El 7 de octubre de 1936, el PNV, con José Antonio Agirre como lehendakari, presidió el primer gobierno autónomo vasco (PNV y Frente Popular).

El aislamiento del territorio vasco en la primera fase de la Guerra Civil permitió que el Paí­s Vasco funcionase con gran autonomí­a, creando una moneda propia, la policí­a foral o ertzaintza, el ejército vasco o euzko gudarostea –organizado en batallones dirigidos por los diferentes partidos, lo que contribuyó a que no existiese un mando único que lo coordinase–, y practicando una polí­tica internacional propia, con sus delegaciones en el extranjero, fundamentalmente, en Gran Bretaña y Francia. Asimismo, la creación del Tribunal Popular de Euskadi para juzgar los delitos de rebelión y relacionados con la guerra supuso la práctica de una justicia excepcional, evitando las matanzas y venganzas encubiertas que se produjeron tanto en la zona franquista como en la republicana.

  1. La Guerra Civil en el Paí­s Vasco

2.1. Las diferentes fuerzas polí­ticas y el posicionamiento de las provincias vascas.

El resultado de las elecciones de 1936 puso de manifiesto la existencia de diferentes fuerzas y estrategias polí­ticas en las cuatro provincias vascas. En Gipuzkoa y Bizkaia existí­a una clara mayorí­a, integrada por el PNV y el Frente Popular, que se posicionaba a favor del cumplimiento del Estatuto y de la República.

En Araba, Navarra e incluso en algunas zonas rurales de Gipuzkoa y Bizkaia, el partido que contaba con más adeptos era el de los antiguos carlistas, llamado Comunión Tradicionalista, dotado a su vez de una importante fuerza militar paralela –los requetés–. La posición de esta fuerza polí­tica era contraria al régimen republicano y favorable al alzamiento militar.

2.2. Las etapas de la Guerra Civil en el Paí­s Vasco

  1. El frente guipuzcoano (julio-octubre 1936)

En estos primeros meses, el territorio guipuzcoano sufrió el ataque de los requetés que avanzaban desde Araba y Navarra. Las tropas rebeldes tomaron Irún, cerraron la frontera con Francia y, finalmente, Gipuzkoa pasó a manos del general Mola, con el consiguiente avance de las tropas rebeldes hacia Bizkaia.

La Junta de Defensa de Gipuzkoa, integrada por el PNV, el Frente Popular y la CNT, se constituyó para llevar a cabo las tareas de organización de la guerra y el control del territorio; sin embargo, las continuas disputas entre anarquistas y nacionalistas y la escasa capacidad ofensiva de las milicias ante los ataques de las tropas rebeldes provocaron el desmoronamiento del frente guipuzcoano.

  1. La ofensiva sobre Villarreal (octubre 1936-abril 1937)

El gobierno de Agirre asumió la dirección de la guerra. Ante la presión de las tropas enemigas cerca de Bizkaia, ordenó una ofensiva en noviembre sobre Villarreal, en Araba, con idea luego de llegar a Vitoria. Pero el supuesto ataque se convirtió en una derrota, que puso de manifiesto las deficiencias del ejército vasco y la superioridad de las tropas rebeldes.

  1. La caí­da de Bilbao (abril-junio 1937)

El gobierno vasco se volcó en la defensa del territorio vizcaí­no y se creó el conocido cinturón de hierro para defender la capital. La táctica que el ejército franquista utilizó –apoyado por la Legión Cóndor alemana y por varias unidades italianas– combinó los ataques aéreos y de artillerí­a antes de la intervención de la infanterí­a, lo que permitió un rápido avance de las tropas enemigas. Otxandio, Durango y Gernika cayeron sucesivamente y en mayo se inició el ataque del cinturón de hierro, bajo las órdenes del general Dávila.

Con la ruptura del frente –gracias a la ayuda prestada por Alejandro Goikoetxea, que participó en el diseño del sistema defensivo y conocí­a los puntos débiles de dicho sistema–, los nacionales entraron en Bilbao en junio.

Una buena parte del ejército vasco, la constituida por los batallones nacionalistas, capituló ante las tropas italianas en Santoña (24 de agosto de 1937), y el resto, integrado por los batallones de los partidos de izquierdas, continuó hasta la caí­da de Gijón, en octubre. Tras la caí­da del Paí­s Vasco en manos de los nacionales, los nacionalistas y socialistas vascos, junto con el gobierno vasco del lehendakari Agirre, emprendieron un exilio hacia Francia.

2.3. Conclusión: la represión

El primer franquismo se caracterizó por la imposición de la homogeneidad en todos los aspectos. Aunque la crisis de postguerra afectó de manera dispar a los diferentes grupos sociales, la mayorí­a de la población sufrió las dificultades del abastecimiento, el incremento de los precios de los productos de primera necesidad, los bajos salarios y el hambre.

En el terreno polí­tico, la implantación de régimen franquista supuso condenas de muerte, destierros, encarcelamientos, multas y dificultades de todo tipo para los que tení­an un pasado nacionalista o de izquierdas.

En el ámbito de la cultura, los maestros de enseñanza primaria opuestos al régimen fueron perseguidos, los medios de comunicación fueron controlados por el Movimiento, y el euskera y todos los aspectos simbólicos de la cultura vasca fueron duramente reprimidos, con la prohibición de hablar en euskera, etc. Se trataba de castigar fundamentalmente al nacionalismo vasco, que el régimen consideraba el último vestigio del régimen foral.

 

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9 Respuestas

  1. maria dice:

    esto es un resumen del tema? si en selectividad me lo pregutan, pongo esto directamente?

  2. Alejandra dice:

    no tienes por qué. yo añadirí­a una conclusión final del tema dejando claro cuales son los puntos mas importantes del tema, de esta forma das a entender que no solo te has estudiado eso sino que tienes una visión tanto a largo plazo como a corto plazo.

  3. Julen dice:

    Aquí­ no está la Guerra Civil en el Paí­s Vasco…

  4. mitxel dice:

    El tema, en mi opinión, no es la Guerra Civil en el Paí­s Vasco sino el Estatuto Vasco durante la Guerra Civil. Por eso sólo he incluido algunos rasgos de la Guerra a modo de contexto en el que situar el Estatuto. No obstante hay abundantes webs que tratan en tema.

  5. Eneko dice:

    Los temarios de selectividad del Paí­s Vasco no profundizan nada y si queremos buena nota hay que recurrir a estos resumenes.. muchas gracias!

  6. Anónimo dice:

    Si pongo esto en selectividad tendré una nota alta? (+8´5)? Gracias

  7. Laura dice:

    Para el exanen de historia te dan un pliego o dos o que te dan ?!?!?!?!?!

  8. Mitxel dice:

    Cuantos necesites pero ten encuenta que tienes una hora y media para hacer el examen: tema y comentario.

  9. Sandra dice:

    La guerra civil en el Paí­s Vasco…¿Dónde? Has de saber que el Estatuto y la Guerra Civil, no son lo mismo, así­ que esto no es una respuesta válida para la pregunta (II República y guerra civil en el Paí­s Vasco).

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