Españolas de armas tomar en la conquista de América (V)

La Monja AlférezMarí­a de Estrada. (1480-1535). Soldado en las tropas de Hernán Cortés. Cofundadora de Puebla de los íngeles. Estuvo al lado de Hernán Cortés en la Noche Triste. Y no de adorno, precisamente . Armada de rodela y espada luchó como uno más, con tamaña valentí­a que, segú la crónica que reproduce el libro de Gómez-Lucen: «Excedí­a el esfuerzo de cualquier varón». Sobrevivió a la matanza. Así­ se la describe en las crónicas sobre estos hechos: «Ansimismo se mostró valerosamente una señora llamada Marí­a de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada y una rodela en las manos, peleando valerosamente con tan fuerza y ánimo que excedí­a al esfuerzo de cualquier varón, por esforzado y animoso que fuese, que los propios nuestros poní­a espanto y, ansimismo, lo hizo la propia el dí­a de la memorable batalla de Otumba, a caballo con una lanza en la mano, que era cosa increí­ble en ánimo varonil, digno por cierto de eterna fama e inmortal memoria».

Catalina de Erauso (192-1650). La Monja Alférez. Bravucona y pendenciera, se escapó del convento a los quince años disfrazada de hombre. Tras errar por España, se alistó como soldado para combatir en Chile. Alcanzó el grado de alférez, y así­ pasó a la Historia de España como la Monja Alférez. En el libro de Eloí­sa Gómez-Lucena, el viajero español Pedro del Valle la describe así­: «De estatura grande y abultada para muger, bien que por ella no parezca no ser hombre. De rostro no es fea, pero no hermosa. Los cabellos son negros y cortos como de hombre, con un poco de melena como hoy se usa. Parece más capón que muger. Viste de hombre, a la española: trae la espada tan bien ceñida, y así­ la vida. La cabeza un poco agobiada, más de soldado que de cortesano y de vida amorosa». Como escribe Gómez-Lucena «Catalina de Erauso era un varón aprisionado en un cuerpo de mujer que, por afirmar su masculinidad en todo momento, no cejó en parecer el más osado en las batallas y el más fanfarrón y pendenciero en las treguas». La Monja Alférez fue famosa en América y en Europa.

 

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