LECTURA: La descolonización

1.-NATURALEZA DEL PROCESO DESCOLONIZADOR: FASES, CAUSAS Y FACTORES.

La descolonización supone para la gran mayorí­a de los historiadores un proceso espectacular y rápido de transformación del mundo, y que acaba con el dominio por parte de las potencias europeas del mercado, polí­tica y cultura de los paí­ses asiáticos o africanos en beneficio de sus propios intereses y sancionado jurí­dicamente. Este proceso tendrá una cronologí­a concreta que podemos dividir en tres fases:

1ª-Fase de primeros pasos de descolonización (1945-55), y que se concentra en el ámbito del Próximo Oriente y en la India.

2ª-Fase de apogeo de la descolonización (1945-75), dentro de cuyo marco se celebra la Conferencia de Bandung (Indonesia), que sienta unos principios de unión de los pueblos del “tercer mundo”, en clara desvinculación con los dos grandes bloques del momento.

3ª-íšltima fase (75-96) de descolonización del ífrica Austral, ífrica Central y Oceaní­a.

La causa principal es la entrada en crisis de la hegemoní­a europea debido al elevado coste que le suponen las dos guerras mundiales y la aparición de nuevas hegemoní­as que demandan un nuevo orden mundial y áreas de influencia. Así­ vemos que en el reparto chocan Francia e Inglaterra y las potencias europeas a lo que se une el afán descolonizador de Estados Unidos, a la que le conviene un mercado libre en el que colocar su fuerte producción, por lo que plantea ya una futura independencia que se plasma en el sistema colonial establecido en 1919 por la Sociedad de Naciones que se conoce como Sistema de Mandatos. Pero como ya hemos fijado anteriormente, la fecha de inicio de descolonización será tras la II Guerra Mundial.

En cuanto a los factores que inciden en este fenómeno tan acelerado (unas cien naciones surgen cambiando en pocos años sus anteriores estructuras) y de tanta trascendencia polí­tica podemos mencionar:

1.-) Alteración sustancial de las relaciones metrópoli-colonia debido a la perdida de credibilidad de las potencias europeas como modelo a seguir por las áreas colonizadas. Es determinante para este desprestigio el desgaste que sufre Europa debido a las grandes confrontaciones mundiales, que hacen que otras potencias alternativas aprovechen para potenciar la desvinculación colonial, no sin que haya intereses implicados.

2-) Argumento de la autodeterminación de los pueblos, muy vinculado a los Estados Unidos, apareciendo en la época del presidente Wilson para que los pueblos se liberen de la tutela europea, y que luego será expuesto por el presidente Roosevelt en la conformación de la Carta Atlántica para presionar a Gran Bretaña para que inicie el proceso descolonizador.

3.-) El desarrollo, la conciencia y resistencia de los pueblos afro-asiáticos colonizados. Se puede argumentar que el modelo colonizador impuesto por Francia o Gran Bretaña habí­a supuesto un desarrollo (al menos material) en estas zonas, que en un momento dado se plantean la viabilidad de su funcionamiento como naciones independientes. Esta conciencia va surgiendo en los años 30 y en el 45 culmina con la reclamación de organizar y dirigir sus instituciones.

4.-) Surgimiento de movimientos de afirmación nacional y claramente antioccidentales:

-Asiatismo: conciencia nacional de los pueblos asiáticos enfrentados a Francia y Gran Bretaña.

-Arabismo-islamismo, movimiento que reclama la conciencia de los pueblos árabes, sean islámicos o no.

-Negritud: movimiento de la etnia o raza negra y de la conciencia de un ífrica negra.

-Panislamismo: reunión de todos los pueblos musulmanes en una sola nación. El Islam como forma de acción universal y presente en todos los continentes y enfrentada a lo occidental.

-Panafricanismo: unión de los paí­ses africanos como alternativa a occidente.

Todos estos movimientos tienen gran importancia durante el desarrollo de la Guerra Frí­a, que aunque según algunos se han disuelto con el fin del enfrentamiento entre bloques y parece que hoy dí­a se encuentran en una fase de replanteamiento, suponen el planteamiento de una nueva ví­a al margen de la ideologí­a comunista o capitalista, planteándose una tercera alternativa buscada de forma común por estos movimientos.

5.-) Las distintas influencias de los pensamientos planteados por el mundo de la intelectualidad. Surge en Europa una generación de pensadores entre las décadas de los años 20-40, y que desarrollan instituciones como la Fundación Bruselas, del año 27, que propugnaba la creación de una liga de intelectuales y polí­ticos contra el imperialismo. En ella se integraban sectores católicos y progresistas, junto con sectores socialistas que defendí­an desde principios del siglo XX el antiimperialismo. En la década de los 40 se consolida este movimiento intelectual con personajes de la administración norteamericana que retoman la doctrina Monroe para limitar el imperialismo europeo.

Este giro coincide con la influencia de la intelectualidad marxista, que también desarrollan su polí­tica antiimperialista infiltrando en el mundo occidental el principio de autodeterminación de los pueblos.

Estos son en lí­neas generales los rasgos del proceso, que nos pueden dar la imagen de que todo el mundo estaba sincronizado para llevar a cabo la descolonización, pero las potencias europeas intentarán dejar sus antiguas posesiones imponiendo unas condiciones que preserven algunos de sus intereses, o en algunos casos se aferrarán a ellas provocando graves conflictos entre 1945 y 1965 especialmente (Indochina, Madagascar, Argelia por parte de Francia; el Congo y la presencia Belga; Portugal y sus posesiones africanas, Inglaterra en ífrica, la India…). Las colonias no se abandonan en orden y armoní­a y sus estructuras polí­ticas son casi siempre ocupadas violentamente y a favor de un nuevo orden neocolonial que sigue explotando la riqueza material o humana revirtiendo en beneficio de las grandes compañí­as occidentales. La tónica general de los paí­ses antiguamente colonizados suele ser la de poderes corruptos, con una sociedad en la que una pequeña minorí­a vive en la opulencia mientras que la otra sufre la explotación o recurre a la emigración.

2.-DESCOLONIZACIí“N EN ASIA

El caso de descolonización asiático presenta las caracterí­sticas generales citadas anteriormente, pero a la vez es un ejemplo de la gran variedad de estructuras y sistemas que los estados que surgen presentarán debido a las diferentes confluencias históricas. El levantamiento surge siempre como reacción a la tendencia “occidentalizante” en lo referente a economí­a, cultura y polí­tica y participa de los factores citados: aparición de los movimientos nacionalistas y el cambio en el concierto mundial que se está llevando a cabo por las naciones occidentales. Esa reacción, si bien lo que pretende es la reafirmación de una cultura y sus raí­ces históricas oprimida por el dominio europeo, se sirve de sus modelos polí­ticos en su desarrollo, y tiene en cuenta las proposiciones y los conceptos surgidos en occidente de autodeterminación, lucha de clases… como veremos en casos concretos. Surge el Asiatismo como conciencia de pertenencia de los paí­ses de Asia a un ámbito continental diferente del occidental y que los marca con unos rasgos comunes y los confraterniza. En esta conciencia común tendrá mucha importancia la expansión japonesa y su intento de aglutinar a los pueblos orientales (Congreso panasiático de Nagasaki en 1926, formación de la Liga de los pueblos asiáticos en 1943). Como fases generales para la descolonización asiática podemos tomar:

1.-Desde la revolución china (1911) hasta la II Guerra Mundial. Marcada por la aparición del nacionalismo y que aprovechará las disensiones de los grandes imperialismos de la época.

2.-Desde 1945 a 1955, que supone el acceso a la independencia y el intento de poner unas bases de cooperación de los paí­ses asiáticos frente a Occidente en la Conferencia de Bandung (1955).

3.-A partir de 1955 se va finalizando el proceso de independización y las naciones surgidas van tomando peso internacionalmente.

4.-La participación en el concierto internacional de muchas naciones tras la caí­da del bloque soviético en 1991.

Geohistóricamente se diferencian varias áreas de descolonización asiática según factores culturales, y según los diferentes dominios a los que se han visto sometidas: 1) las áreas de influencia japonesa, en el Asia oriental: China, Mongolia, Corea y Japón; 2) el Asia Meridional, de influencia británica y que comprende a India y Paquistán y los paí­ses circundantes; 3) el área sureste, con herencia francesa, como en Indochina; holandesa: Indonesia; británica en Malasia e hispano-norteamericana en Filipinas y Tailandia. A estas áreas podí­amos añadir Asia central con los paí­ses de la órbita soviética.

3.-REVOLUCIí“N E INDEPENDENCIA DEL MUNDO ARABE-ISLíMICO

El mundo islámico he estado dividido en gran variedad de interpretaciones, cuarteadas territorialmente y sujetas primero por el Imperio Turco, y más tarde, tras el reparto del mundo en Versalles, a las potencias coloniales, en la forma de Mandatos y con la sanción de la Sociedad de Naciones. Podemos afirmar que la aparición del integrismo del Islam actual es consecuencia directa del colonialismo europeo, ya que ante los abusos de la explotación colonialista surge el recurso reaccionario a los tiempos pasados, a la ortodoxia del Islam, aunque siempre pesarán sobre esta interpretación propia los conceptos importados de occidente, como los nacionalismos o los socialismos. Los Mandatos tutelados de Francia e Inglaterra conformarán los territorios del Oriente Próximo y Medio que finalmente alcanzarán su independencia verdadera, para la que contarán con el incentivo del Islam y con otro recurso que será el petróleo y la necesidad de obtener su control.

Pero la desigualdad social y la extrema pobreza frente a los grandes capitales son la tónica general de las naciones que surgen del proceso descolonizador. Las naciones conformadas en el proceso descolonizador responden a los intereses de una élite metida de lleno en las actividades del mercado capitalista occidental y son ellas las que dirigen ese nacionalismo. Los intentos de llevar acabo una unión solidaria de las naciones árabes (panarabismo) también han fracasado y frente a esto, desde los años setenta, se asiste a una reafirmación de lo islámico que ha sido mayoritariamente aceptada como “protesta frente a la modernidad”, en palabras de Bruno í‰tienne, la cual estaba acabando con su identidad.

El esquema general que se puede ofrecer de los procesos revolucionarios hasta alcanzar la independencia, podrí­a ser:

a)desarrollo de los nacionalismos

b)logro de la independencia en algunos paí­ses

c)consolidación internacional de esos Estados y advenimiento de nuevas naciones soberanas.

En el área del Próximo Oriente, que es donde nos centraremos se llevará a cabo una desmembración tras la I Guerra Mundial frente a las promesas hechas de independencia, lo que se debe a los intereses por un lado de Francia en Siria y del movimiento sionista en Israel. En la zona el nacionalismo habí­a surgido ya con anterioridad (Siria-Lí­bano, Irak, relativa autonomí­a de reinos de la pení­nsula arábiga…), como rechazo al Imperio turco. Francia e Inglaterra deberán acceder a la independencia de Lí­bano, Siria, Irak, Jordania y la Pení­nsula arábiga y algunos de estos paí­ses firmarán el pacto de Bagdad (Turquí­a, Irak, Irán y Pakistán) frente a la presión de la URRSS, aunque por lo general se declararán no alineados.

4.-DESCOLONIZACIí“N EN íFRICA

A principios de siglo nadie podí­a cuestionar el dominio de Europa sobre ífrica, pero esto se transformará debido al cambio de actitud de los pueblos africanos frente a la situación de colonialismo. Las causas de la decadencia europea, que como ya hemos citado vienen con las Guerras Mundiales, a lo que se une la rebelión en los paí­ses colonizados, que crean gobiernos nacionales tras la II Guerra Mundial, acabarán con traer un nuevo orden al continente africano en el que quedarán las secuelas de la explotación neocolonial y el subdesarrollo.

Si bien la organización social y polí­tica en ífrica anterior a la presencia de los europeos era el orden tribal, el nacionalismo irá tomando cuerpo y presentará tres reivindicaciones principales: una reforma social, deseo de concretar fronterizamente el paí­s y unificarlo y la independencia con respecto al dominio colonial. Este nacionalismo será el de más tardí­a aparición, pero ya podemos percibir su evolución en la resistencia contra la invasión europea, y será con la influencia de occidente cuando se produzca definitivamente, con la supresión de la economí­a agrí­cola tradicional, el trabajo al estilo europeo, la educación, la formación de partidos… todo lo que conlleva el abandono de vida tribal, acelerándose espectacularmente tras la II Guerra Mundial y dirigido especialmente por las élites.

Este nacionalismo irá acompañado de un sentimiento supranacional que cristaliza en 1963 con la creación de la OUA, pero que tiene unos orí­genes más imprecisos y que se remontan a fines del siglo XIX, aunque se expresen a través de individualidades u organizaciones tanto en ífrica como en América (E.W. Blyden en las Antillas, la Unión Cristiana Africana de Sudáfrica, Asociación Universal para la Promoción de los Negros en Jamaica, el norteamericano Du Bois y la celebración de varios congresos panamericanos…)

Por tanto, como ya hemos dicho, desde 1945 tiene lugar en toda Afrecha la revolución en contra del colonialismo europeo, intentando conseguir la independencia polí­tica y la descolonización. Este movimiento tiene sus caracteres y factores generales propios y podemos dividirlo en fases cronológicas, a la vez que lo analizamos por áreas geohistóricas en las que el proceso presenta sus caracterí­sticas concretas.

Los factores favorables podemos dividirlos en:

-Internacionales:

Consecuencias de las Guerras Mundiales

El ejemplo que ejerce Asia y la Conferencia de Bandung

La independencia del Islam Asiático y su influencia en el Islam africano

La polí­tica de descolonización que promueven los organismos mundiales

-Propiamente africanos:

Formación y desarrollo del nacionalismo

Transformaciones económicas, sociales e ideológicas

Búsqueda y reivindicación de una tradición socio-cultural y un pasado histórico e identidad propios, lo que lleva al sentimiento de unidad y solidaridad continental que se representa por la negritud y el panafricanismo.

En cuanto a las fases de la descolonización, el Comité cientí­fico Internacional de la UNESCO a aceptado como válida la fecha de 1935, fecha de la invasión de Etiopí­a por parte de Italia, frente a la de 1939-45 como el inicio de la historia actual de ífrica. Podemos periodizar así­ la descolonización, de acuerdo con otros autores:

1935/45-1956: representa el fin del colonialismo europeo, apareciendo transformaciones sociales y económicas y conformándose los nacionalismos. Los hechos de la invasión de Etiopí­a y la II Guerra Mundial contribuyen a la madurez del panafricanismo. En 1952 se da la revolución egipcia y la fase termina en 1956 con la independencia de los paí­ses islámicos africanos.

1957-1970: corresponde a la independencia del ífrica Subsahariana, iniciada con la de Costa del Oro. Se impulsa el panafricanismo con la formación de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Se radicaliza la oposición a los últimos reductos de presencia blanca y se organizan los socialismos africanos.

1975-1994: Se obtiene la independencia de las últimas colonias: el ífrica Portuguesa, Zimbabwe y Namibia. Liberia y Etiopí­a registran procesos revolucionarios y se inician procesos democratizadores, decayendo las dictaduras, el socialismo africano y el afrocomunismo. La fase culminarí­a con la desaparición del apartheid en Sudáfrica.

Tanto los rasgos definitorios de una cultura en una determinada área, como el modo en que se ha desarrollado históricamente la colonización en esas determinadas áreas configuran el mapa de las nuevas naciones africanas. La división que se viene haciendo de las áreas geohistóricas africanas serí­a:

írea islámica, al norte del Sahara y extendida entre el Atlántico, el mar Mediterráneo y el mar Rojo, abarcando desde el Maghreb hasta el Machrek. Integrarí­a protectorados y departamentos bajo administración principalmente británica y francesa.

ífrica británica, distribuida por las regiones occidental, oriental, Sur y centro del continente. Generalmente los territorios se administrarí­an indirectamente.

ífrica francesa, en las regiones occidental, ecuatorial y oriental. Su administración estarí­a directamente bajo la metrópoli y el sistema de Mandatos.

ífrica Belga, en la región central, con la colonia del Congo y Mandatos.

ífrica española, dispersa por Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental. Su administración colonial pasa de la integración a la provincialización.

ífrica portuguesa, en las regiones occidental y austral del continente. Su sistema colonial evoluciona igual que el de España y dará lugar a guerras revolucionarias.

Tendrí­amos que completar el mapa con otras dos regiones:

Los tradicionalmente estados independientes de Liberia y Etiopí­a.

ífrica del Sur y su conflictiva situación.

5.-EL “TERCER MUNDO”

A las naciones que surgen tras el proceso de descolonización se les ha aplicado el término de tercer mundo, que tiene su origen en la sociologí­a francesa y que viene a designar a los paí­ses que no pertenecen ni al primer mundo del capitalismo occidental, ni al bloque de paí­ses prosoviéticos, y que se caracterizaban por hallarse menos desarrollados económica y tecnológicamente, a la vez que se hallaban en plena evolución polí­tica y crecimiento demográfico. El término fue adoptado por los propios integrantes en la conferencia de Bandung, donde los lí­deres de los paí­ses marginados acuerdan desvincularse de la polí­tica de bloques como paí­ses no alineados, centrándose así­ en el desarrollo de sus propios estados. Pero este desarrollo ha de pasar por la adopción de la modernización en sentido occidental, adaptándose a la economí­a de mercado, ya que los que intentan mantener la autarquí­a fracasan.

Lo que se pide desde estos paí­ses es un nuevo orden económico que transfiera mediante acuerdos económicos riqueza desde los paí­ses ricos a los pobre, intentando equilibrar la balanza, pero la economí­a del desarrollo que plantea el mundo occidental ha de pasar por la inversión privada y la implantación de un mercado libre, además de los créditos que se ofrecen internacionalmente mediante el FMI o el BM y que tiene que invertirse en los sectores que se aconsejen. Todo esto no hace más que continuar la explotación quedando los paí­ses pobres como fuente de materia prima y mano de obra para las multinacionales que allí­ se instalan.

Algunos paí­ses han sabido defender sus intereses económicos debido a que están en poder de las materias primas energéticas necesarias para el primer mundo y se agrupan en la Organización de paí­ses Exportadores de petróleo (OPEP), pero su situación polí­tica hace que los beneficios no alcancen a toda su población sino a las élites que los gobiernan.

Otros paí­ses han logrado alcanzar grandes í­ndices de exportación de sus productos industriales, especializándose incluso en alta tecnologí­a. Son los dragones asiáticos, a cuya cabeza están Hong Kong, Corea, Singapur y Taiwán, que lograron un rápido crecimiento económico a los que siguen otros paí­ses como Indonesia, Malasia y Tailandia. Este desarrollo de la economí­a integrada en la mundial se debe de todas formas a las bajas condiciones laborales y saláriales, luego no es un beneficio social para sus habitantes.

Una conclusión que se puede sacar es la gran variedad de situaciones de estos paí­ses, ya que no siempre el desarrollo polí­tico implica desarrollo económico o bienestar social, intercalándose esas tres categorí­as en una gran variedad de paí­ses y con diferentes respuestas por parte de la población, que a veces reacciona a la apertura con respuestas conservadoras como el integrismo. Esta variedad impide que se puedan sacar reglas generales tanto para la evolución histórica de estos paí­ses, como para realizar una economí­a del desarrollo real que lleve a la integración de un Nuevo Orden Económico. Lo más lógico es que se tenga que pasar por la reforma polí­tica e institucional de los paí­ses, pero quizá también el problema se halle en la propia idiosincrasia de sus habitantes, condicionada por su bagaje histórico y cultural.

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