LECTURA: La formación del relieve español

Los procesos geológicos más  importantes en la formación del relieve terrestre son los movimientosepirogénicos (etimológicamente: formación de los continentes) y los movimientos orogénicos (etimológicamente: formación del relieve) El más caracterí­stico de los primeros es la isostasia, por el que los bloques que forman la corteza se levantan o se hunden sobre el magma subyacente en función de su densidad. Estos bloques tienden siempre al equilibrio, a alcanzar su nivel isostático. Se ha comprobado que en las montañas la corteza es menos densa que en las llanuras y en éstas menos que  en los fondos marinos. Los movimientos orogénicos se explican actualmente por la teorí­a de la tectónica global de placas que da cuenta de la mayor parte de los fenómenos relacionados con la formación del relieve y desplazamiento de los continentes, a causa de los movimientos que afectan a las placas que forman la corteza terrestre. La teorí­a precursora de ésta, fue la de la deriva continental de Wegener. Otras teorí­as al respecto, que mantienen  un cierto valor didáctico aunque hoy están anticuadas son la teorí­a del geosinclinal y la de los movimientos convectivos del magma. Los movimientos orogénicos son tangenciales a la superficie terrestre y producidos por los desplazamientos de las placas (divergencia y subsidencia).

2. 2. 1. Precámbrico o Era Arcaica

Las tierras emergidas forman una sola masa continental llamada Pangea en la que se forma un geosinclinal transversal ocupado por el mar de Thetis (ancestro del actual Mediterráneo). Del bloque situado al norte, Angara, se formará el continente euroasiático y América del Norte, y del situado al sur,  Gondwana, ífrica, La India, Australia, América del Sur, etc.

Respecto al momento en el que la Pení­nsula comenzó a emerger del mar de Thetis hay dos teorí­as. La primera, la clásica, viene a decir que todo el territorio peninsular estratocristalino, el formado básicamente por granitos y gneis, es arcaico. Para justificar esta teorí­a se pone de manifiesto la inexistencia de fósiles en estos materiales, lo que demostrarí­a su pertenencia a la era arcaica o azoica (sin vida). Esta teorí­a no es aceptada en la actualidad, ya que la ausencia de fósiles puede explicarse fácilmente. Los materiales graní­ticos estarí­an exentos de fósiles al emerger en una erupción de magma incandescente a gran temperatura y sometido a altí­simas presiones, solidificándose posteriormente sobre la corteza terrestre. Si en su camino ascendente encontró materias orgánicas, habrí­an sido desintegradas sin dejar huellas. La erupción graní­tica debió sobrevenir cuando existí­an materiales de tipo sedimentario, que son  los que hoy se encuentran metamorfizados en la periferia de los materiales graní­ticos. . Si hacemos un corte vertical en un área graní­tica, vemos que a ambas partes del granito se encuentra gneis, que es una roca metamórfica y a continuación pizarras metamórficas. En la Pení­nsula, la erupción graní­tica se tuvo que producir después de los plegamientos hercinianos de finales de la Era Primaria y no antes.

La segunda teorí­a sobre el comienzo de la formación de la Pení­nsula, afirma que ya en la Era Arcaica emergen algunos islotes en la zona del Sistema Ibérico y de Sierra Morena.

2. 2. 2. Era Primaria

En el segundo subperí­odo del Cámbrico, el Acadiense, se forman depósitos de calizas y margas con trilobites, lo que demuestra que el mar de Thetis no era en este momento muy profundo. En el tercer subperí­odo del Cámbrico, el Postdamiense, aumenta la profundidad del mar, el hundimiento es lento y progresivo, dando lugar a la formación de un sinclinal entre las tierras emergidas. En este sinclinal y a lo largo de millones de años, se van depositando sedimentos procedentes de los esqueletos de animales silí­ceos, los radiolarios. En el fondo fangoso de estas aguas se mezclan con los restos biológicos, materiales finos procedentes  de la erosión de los macizos emergidos.

Ya en el Silúrico, los plegamientos caledonianos, levantan más la Paleoeuropa y el macizo de Gondwana, estrechando las distancias entre uno y otro, abombando al mismo tiempo el fondo del mar de Thetis, que disminuye su profundidad. En este fondo marino, sobre el depósito anterior silí­ceo, habitan ahora animales de esqueleto calizo, que dejarán sus restos calcáreos, a los que se suman arenas arrancadas por la erosión de las tierras circundantes y que darán lugar a areniscas y cuarcitas.

Con los plegamientos hercinianos que tienen lugar sobre todo en el Carboní­fero, los sedimentos son presionados  y levantados formando la España silí­cea, que toma el nombre de Macizo Hespérico. En definitiva, los plegamientos hercinianos construyen una gran cadena montañosa orientada de noroeste a suroeste, cuyos restos constituyen hoy el noroeste  y la Meseta. Surge también un macizo menor en  la actual zona del valle del Ebro, un islote en los Pirineos y otro en la Bética. Al conjunto de estos territorios  se les da el nombre de Macizo Hespérico.

Hay que tener en cuenta que en los plegamientos hercinianos, además de las fuerzas tangenciales se producen impulsos ascensionales y movimientos convulsivos, a veces con hundimientos de bloques. Esto explica que entre los materiales que componen el macizo resultante, se encuentre la hulla, formada a partir de restos vegetales sometidos a fuertes presiones y fosilizados.. Otros materiales que aparecen junto a los anteriores son las pizarras, areniscas y calizas.

Al cesar los empujes de los plegamientos hercinianos se producen resquebrajamientos  y grandes grietas, momento en el que tiene lugar la erupción graní­tica, a través las grietas de la corteza.

El granito metamorfiza los materiales que encuentra a su paso. El granito se transforma en gneis, las areniscas en cuarcitas y las calizas en mármoles.

Después de cada ciclo orogénico, pueden producirse erupciones de granito, pero en la Pení­nsula sólo se producen después de la orogenia herciniana.

2. 2. 2. Era Secundaria

Durante la Era Secundaria se produce una calma orogénica y entran en juego los procesos de erosión e isostasia. Los materiales se asientan buscando un nuevo equilibrio con movimientos en el sentido de la vertical y basculamientos. En consecuencia se producirán transgresiones y regresiones marinas.

En el Triásico el clima cálido y seco arranca materiales de la España silí­cea, depositándolos al pie de las vertientes. Estos materiales son cantos rodados y arenas que darán lugar a conglomerados y areniscas de intensos colores, generalmente rojos, a causa de la aridez. En los fondos marinos se depositan arcillas, sales, calizas y yesos. Al retirarse el mar en las regresiones se forman nuevos depósitos de conglomerados.

En el Jurásico y Cretácico se producen transgresiones y regresiones frecuentes de las que resulta una alternancia de materiales, en unos casos depósitos marinos, en otros depósitos continentales. El mar penetra profundamente por el este, lo que explica la existencia de depósitos calcáreos de depósitos marinos en un brazo de mar en Arenas de San Pedro. Estos sedimentos marinos se depositan sobre los materiales paleozoicos con los que se formarán nuevas cadenas montañosas al sufrir el empuje de los plegamientos alpinos en la Era Terciaria. La transgresión más importante se produjo  en el cretácico  y puso la costa del mar en el meridiano de ívila.

2. 2. 4. Era Terciaria

Los plegamientos alpinos empujan los materiales blandos y plásticos acumulados por los procesos erosivos del secundario contra y sobre la España silí­cea, que se pliegan. Al mismo tiempo los materiales rí­gidos del paleozoico se fallan. Unas zonas se hundirán y otras se levantarán. El eje de los Pirineos, la mitad norte de la cordillera costera catalana, el eje de la Penibética, se levantan. Se forma una lí­nea de falla cuyo graven constituye el Estrecho de Gibraltar. El gran bloque silí­ceo de la mitad occidental de la Pení­nsula se rompe, formando una concavidad en la mitad norte y otra al sur, separadas por el Sistema Central que se levanta. También se levanta el bloque de los Montes de Toledo que divide la submeseta sur. El resto del macizo sufre fracturas menos acusadas, en función a la distancia del empuje de los plegamientos alpinos. En conjunto resulta una estructura tí­pica en teclas de piano.

La acción diferencial de estas fuerzas orogénicas sobre los materiales de diferente consistencia producen estructuras diferentes. Las estructuras de antepaí­s, las más alejadas del centro de acción y las de cordillera alpina que aparecen en las zonas que sufren más directamente estos impulsos (ver esquemas en el cuadro nº 2 de la página 6). Teniendo en cuenta el resultado de esta orogenia sobre el conjunto de la Pení­nsula, sin considerar los posteriores procesos erosivos, aparecen las estructuras de los de relieve de antepaí­s como la germánica y la sajónica y las estructuras de cordillera alpina como la pirenaica, la jurásica y la alpina propiamente dicha.

La estructura germánica. o de teclas de piano aparece en zonas de materiales antiguos y endurecidos. Encontramos lí­neas de fractura en las costas de Galicia, mitad occidental de Asturias, zonas hundidas en el Bierzo y Sanabria, bloques levantados en el Sistema Central y Montes de Toledo.

La estructura sajónica se compone de pliegues sobre fallas y se encuentra en las zonas marginales de la Meseta, Sistema Ibérico y mitad oriental de la cordillera Cantábrica. Zonas de acumulación de sedimentos calizos marinos sobre el zócalo paleozoico durante el secundario.

La estructura jurásica se produce en zonas de acumulación de grandes sedimentos, en las que actúan con intensidad los empujes orogénicos. Se caracteriza porque sus pliegues, pequeños y numerosos, forman anticlinales y sinclinales perfectos. Es el caso de los Montes Vascos.

La estructura pirenaica tiene lugar en una zona relativamente pequeña de formación paleozoica, próxima a otra de materiales sedimentarios. Al plegarse estos sedimentos cabalgan sobre la zona más antigua, dando lugar a deslizamientos. La zona de materiales paleozoicos se eleva con el conjunto, pero se levanta con los materiales que se han situado encima. Aparecen ventanas tectónicas que dejan en la parte central superior los materiales paleozoicos, al ser barridos los sedimentarios por efecto de la erosión. Los Pirineos son el ejemplo más claro de esta estructura. Allí­, antes de la orogenia alpina habí­a una zona silí­cea, alrededor de la cual se fueron acumulando sedimentos continentales y marinos, con dominio de los últimos. La orogenia alpina empuja estos sedimentos contra el bloque silí­ceo, cubriéndolo en su mayor parte, más tarde la erosión diferencial deja al descubierto los materiales más antiguos y a mayor altura que los más recientes. En conclusión las caracterí­sticas más relevantes de esta estructura son los plegamientos a ambos lados del macizo más antiguo, deslizamiento de los materiales más recientes sobre el anterior y levantamiento del macizo que formará el eje axial del conjunto.

La estructura alpina propiamente dicha se caracteriza por los desplazamientos de capas sedimentarias a grandes distancias, de 50 a 100 km. El ejemplo más representativo en la Pení­nsula son los sistemas Béticos. Allí­, como en los Pirineos, existí­a un antiguo bloque paleozoico sobre el que también se deslizarán los materiales sedimentarios más recientes, pero este bloque es de pizarras metamórficas, que facilitan los deslizamientos por tener formas más suaves mientras que los  mate riales sedimentarios son margas que por su composición (calizas y arcillas)  facilitan también el deslizamiento sobre los otros materiales. El bloque paleozoico preexistente se eleva con el conjunto e igual que en la estructura pirenaica, la erosión diferencial lo dejará al descubierto y a mayor altura.

Después de los plegamientos alpinos la Pení­nsula Ibérica queda ya configurada con las actuales unidades de relieve.

2. 2. 5. Era Cuaternaria

En adelante sólo la erosión actúa sobre el relieve resultante de la anterior evolución, produciendo grandes depósitos al pie de las vertientes, llanuras litorales como las levantinas y llanuras fluviales como la del Tajo. También se producen las glaciaciones y como consecuencia de ellas los valles glaciares, las terrazas fluviales y las playas colgadas. Hubo cuatro glaciaciones, Gunziense, Mindeliense, Rissiense y Wí¼rmiense, y tres perí­odos interglaciares o pluviales. Los hielos cubren entonces grandes extensiones de los continentes, llegando en Europa hasta el centro de Alemania, y cubriendo las zonas elevadas hasta los 600 m. de altitud. Grandes glaciares llevan a cabo su poderosa acción erosiva. El conjunto de estos factores retoca los bloques levantados en la era anterior.

Las terrazas fluviales son producidas por la alternancia de los perí­odos glaciares y pluviales. Para explicar su formación existen dos teorí­as. La clásica afirma que hay cuatro terrazas, la primera a 8 ó 10 metros sobre el nivel actual del rí­o, la segunda a una altura entre 20 y 40 m., la tercera entre los 60 y 80 m. y la cuarta entre 100 y 120 m. Dichas terrazas se habrí­an formado en los perí­odos glaciares, cuando el rí­o lleva poca agua y deposita los materiales que arrastra sobre el cauce, ensanchándolo. En los perí­odos pluviales aumenta el caudal y con él la fuerza erosiva de las aguas que se encajan en el lecho anterior.

Por otra parte, los materiales arrancados por la erosión se van acumulando en las depresiones, rellenándolas por lo que se hunden gradualmente al aumentar su peso, mientras que las montañas atacadas por la erosión se van levantando. Movimientos isostáticos que se producen de forma lenta y constante.

http://olmo.pntic.mec.es/trog0003/index_archivos/geografia/relieve.htm

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