La gurú española que dejó Silicon Valley para convertirse en monja agustina

«Desconozco la razón por la cual el Señor se ha fijado en mí. Lo único que sé con certeza es que he encontrado ‘el tesoro’». Así se despedía Montserrat Medina (Valencia, 37 años) en su cuenta de LinkedIn hace un año de su exitosa vida en el Olimpo de la tecnología – Silicon Valley– para enrolarse en un nuevo proyecto no empresarial, sino espiritual: convertirse en «sierva de Dios» como monja contemplativa en la Orden de las Agustinas.

Lo dejó todo «con mucho pesar» para «atender a la llamada de Dios a seguirle más de cerca». Mientras demoraba la respuesta verdadera, «esa que compromete la vida», empleó todos sus talentos que «la infinita bondad del Señor» le otorgó para «acumular riquezas en este mundo».

Entre ellos, ser becada para un doctorado de ingeniería matemática y computacional en la prestigiosa Universidad de Stanford (EE UU) o formar parte de la reconocida auditoría Deloitte en su área de Analítica Avanzada e Inteligencia Artificial.

Tras un periplo entre ‘briefings’ y ‘Big Data’, ahora dedica su tiempo a preparar pastas, dulces de boniato y a rezar en silencio en el Monasterio de Santa Ana, ubicado en el pueblo castellonense de Sant Mateu. Un templo enfocado a la vida contemplativa con un negocio entre manos: la tienda online ‘El horno de las Monjas’. Allí realizó ejercicios espirituales de manera periódica durante su periodo de aspirantado hasta que tomó la decisión de entrar definitivamente a este convento de clausura total.

En su adiós por escrito, Montse relató el «profundo conocimiento de la suciedad» de su alma al malentender la «ansiada perfección» por conseguir «cosas en este mundo» en vez de «hacer la voluntad de Dios». «He vivido doce años ‘triunfando’ según los parámetros del mundo: tengo títulos universitarios, he fundado una ‘startup’ que ha adquirido una Fortune 100 y con tan solo 34 años he llegado a ser socia en Deloitte», aseveró la ahora religiosa agustina.

La empresa que creó en 2011 en California y vendió posteriormente en Silicon Valley, de nombre Jetlore, pivotaba en torno al marketing digital y llegó a tender puentes y relaciones comerciales con exclusivos clientes como LG, Inditex o eBay. Tal fue el éxito que el gigante de pago por internet PayPal la acabó comprando por varios millones de euros. «Nunca se sabe dónde vas a estar en cinco años», comentó Montse en una entrevista a un canal de YouTube en 2016, aunque seguro que no imaginaba ser una de las trece religiosas que conforman la comunidad del Monasterio de Sant Mateu.

«Montse se encuentra en un periodo de formación intenso y necesita mimar ese espacio de oración y soledad hasta que profese sus primeros votos».

La gurú española recibió el reconocimiento de los Stevie Awards for Women in Business, certamen internacional de emprendedoras y ejecutivas, y su nombre fue incluido en la lista de las 21 jóvenes españolas menores de 35 años que han revolucionado el mundo de las ‘startups’. No obstante, su vacío existencial aumentaba al mismo ritmo que su vitrina de trofeos.

Por el momento, Montse se encuentra en «un periodo de formación intenso» y necesita «mimar ese espacio de oración y soledad» hasta que «profese sus primeros votos», según explica Sor Mª Teresa a ABC. Otra de las religiosas del convento, Sor Asunción, explicó que la nueva integrante analizó diferentes congregaciones por internet antes de elegir el Monasterio Santa Ana de dicha localidad castellonense.

«Sierva de dios»

Desde hace un año su envidiable perfil profesional en la red social LinkedIn permanece inactivo con un empleo que llama poderosamente la atención: «sierva de Dios». En su última publicación, titulada ‘Mi nueva esperanza’, afirma que «ha tomado la decisión más importante y al mismo tiempo más sencilla» de su vida.

«He decidido, sin remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejó el mundo para servir y hacer la voluntad de Dios, tengo la certeza de que el Señor misericordioso suplirá con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por él», enfatiza. «No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano», añade, antes de terminar pidiendo perdón «a quienes haya podido hacer sufrir en estos años o por los que se puedan ver perjudicados de alguna manera por esta decisión vocacional».

«He decidido, sin remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna».

Así, Montse deja atrás «el lugar privilegiado en el abismo del sinsentido de una vida encerrada en el egoísmo». Se cuestiona «cómo pudo estar tan confundida todos estos años», en los que cosechaba éxito tras éxito en el mundo empresarial y pone en valor haber experimentado «estas tinieblas y el poder desgarrador del mundo» para «apreciar más la vida de la fe y el Evangelio de Cristo».

Su nueva oficina, en la que comparte silencio y devoción desde hace meses con sus ‘partners’ religiosas, fue fundada en 1590 por cuatro Hermanas llegadas de Teruel, gracias a la donación de un hospital y la compra de algunas viviendas. El monasterio sufrió con dureza la desamortización de Juan Álvarez Mendizábal en 1836 y fue expropiado durante la Guerra Civil por las milicias de la CNT.

Ahora, han conseguido adaptarse a los inescrutables cambios digitales con la creación de una tienda online, una página web e incluso perfiles propios en diferentes redes sociales, mientras mantienen la oración litúrgica y la vida interior en paz como parte de su vida monástica. Desde allí, Montse, «rezará por todos».

Tomado de www.abc.es

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