Los asombrosos secretos de la humanidad que ha desvelado una tabla de 5.000 años de antigüedad

La historia de la humanidad es un libro que todavía no ha sido escrito de forma completa. Aunque la teoría de la evolución y sus descubrimientos a lo largo de los años han ido asentando muchos campos que parecen totalmente contrastados aún existen muchos misterios acerca del ser humano.

Construcciones sin una base científica debido a los avances de la época o llegadas a territorios inaccesibles para los humanos son solamente dos de los ejemplos de grandes misterios que no se pueden conocer hasta la fecha.

A medida que las investigaciones en muchos campos avanzan algunos han podido ser resueltos. Otros, en cambio, continúan suponiendo un quebradero de cabeza que podrían desestabilizar mentes como la del famoso arqueólogo y personaje de ficción Indiana Jones.

Aun así, existen investigadores reales que dedican toda su vida a tratar de arrojar un atisbo de luz a las paginas de la historia de la humanidad. Esto ha sido lo que ha ocurrido recientemente gracias a la traducción de una tabla con más de 5.000 años de antigüedad que suponía todo un reto para los especialistas.

Un trozo de arcilla escrita en cuneiforme. Esta palabra es un tipo de escritura utilizada hace más de 5.000 años en Mesopotamia y que, según los especialistas, se empleaba antes que los jeroglíficos egipcios.

Distintas sociedades, como los sumerios, utilizaban este sistema de escritura sobre arcilla. Esto las convertía en muy duraderas que han propiciado que los especialistas en la materia pudiesen conservarlas hasta la fecha.

La traducción de varias de estas tablas ha supuesto auténticos terremotos en las páginas de historia conocidas hasta la fecha. En el siglo XIX se consiguió empezar a traducir estos trozos de arcilla bien conservados algo que hizo salir a la luz algunos de los secretos más sorprendentes de la historia de la humanidad.

Los tres secretos revelados

El primer escritor fue una autora: ser mujer no era fácil en Mesopotamia. Un sistema familiar basado en la primacía del hombre dificultaba que las mujeres llevasen a cabo importantes hitos, algo que no ocurrió en la escritura. La princesa y sacerdotisa acadia, Enheduanna, es considerada la autora de la primera obra literaria firmada en la historia y gracias algunas tablas, incluso, sabemos que las mujeres podían tener negocios si era acompañadas de sus maridos.

Seguimos contando el tiempo como en Mesopotamia: que un minuto dure 60 segundos o un círculo tenga 360 grados también se encuentra estrictamente relacionado con los sugeríos y acadios. El sistema de numeración sexagesimal era utilizado por estas civilizaciones gracias a las traducciones obtenidas en las tablas. Así, nuestro sistema actual es una herencia directa de estos que ya se encontraban en la antigua Mesopotamia.

Ya existía el Arca de Noé: antes que su aparición en la Biblia algunos escritos en cuneiforme ya hablaban de este tipo de embarcación. Con un paralelismo extremo su descubrimiento supuso todo un terremoto en la compresión del mundo. La historia del Arca de Noé había sido escrita en Mesopotamia con muchas similitudes como la frase: “Haz que todos los seres vivos suban al bote. El barco que vas a construir”.

Tomado de www.larazon.es

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