TEXTO: Los pueblos del norte de Hispania (Estrabón)

“Tal es la vida de los montañeses, es decir, de las tribus que habitan en el lado septentrional de Iberia: los callaicos, astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo. Porque es idéntica la vida de todos ellos.

Todos los habitantes de la montaña hacen vida sencilla. Beben solamente agua, duermen en el suelo, llevan el pelo largo como las mujeres; para combatir se ciñen la frente con una banda. De ordinario comen carne de cabrón y sacrifican a Ares cabrones, caballos y prisioneros. Hacen también, como los griegos, hecatombres de cada clase de ví­ctimas, lo que Pí­ndaro dice: “sacrificar todo por centenares”.

Los montañeses se nutren durante dos tercios del año de bellotas: las secan, trituran y mueles, haciendo un pan que puede conservarse largo tiempo. Beben cerveza. El vino escasea y cuando lo logran pronto lo consumen en banquetes familiares. En lugar de aceite emplean manteca. Hacen sus banquetes en bancos de piedra adosados a las paredes. Ocupan lugar preferente los mayores en edad o dignidad.

Todos visten por lo general capas negras con las que se cubren al dormir en sus lechos de paja. Las mujeres adornan sus vestidos con flores. En el interior, a falta de moneda, intercambian las mercancí­as o dan trozos de láminas de plata. Ponen a los enfermos a la vera de los caminos para que los atiendan los transeúntes que hubieren padecido la misma enfermedad. Su sal es rojiza pero, machacada, se hace blanca. Algunos dicen que los callaicos no tienen dioses; no así­ los celtí­beros y los demás pueblos que por el norte lindan con ellos, todos los cuales rinden culto en las noches de plenilunio a un dios sin nombre, danzando las familias hasta el amanecer ante las puertas de sus casas”

Estrabón, “Geografica” 3,3, 7-8

Se nos presenta para el Comentario un breve fragmento del capí­tulo tercero de la Geográfica de Estrabón. En cuatro sencillos párrafos el historiador griego nos describe la vida de los pueblos del Norte de Iberia resaltando todo aquello que, de alguna manera, le llamó la atención. Para realizar el Comentario seguiré el siguiente procedimiento: clasificación del texto, determinación del tema e ideas principales, contextualización y aportaciones del mismo. Finalizaré con unas breves conclusiones.

1.- Clasificación: el texto por su forma es subjetivo, por su origen una fuente histórica y por su contenido demográfico y social. Su autor es Estrabón, un griego que trabaja para los romanos y, por tanto, individual. Este geógrafo vive a caballo del cambio de era y para redactar su obra viaja por todo el Mediterráneo. En el Libro tercero se ocupa de los pueblos de la Pení­nsula Ibérica. Su destinatario es colectivo y su finalidad pública.

2.- Tema e ideas fundamentales: el tema, aunque no se indique en ningún tí­tulo, es la descripción de la forma de vida de los pueblos del Norte peninsular. Para ello va indicando diferentes rasgos cotidianos comparándolos con los de otros lugares.

3.- Contextualización: con motivo de las Guerras Púnicas (enfrentamientos entre Roma y Cartago) los romanos desembarcaron en la Pení­nsula en el año 218 antes de Cristo, tal como nos narra Polybio en su Geografí­a. Tras la derrota final de Cartago, Roma fue conquistando progresivamente la Pení­nsula y, al mismo tiempo, romanizándola. Todos los pueblos fueron romanizados aunque en menor medida según nos acercamos al norte peninsular. Los antiguos pueblos indí­genas (Iberos, Celtas, Tartésicos y los del Norte) fueron perdiendo poco a poco su antigua cultura y adquiriendo la romana. Cuando Estrabón escribe su obra parte del hecho de que todos ellos han sido romanizados y, en su obra, así­ lo muestra. Por eso, algunas de sus afirmaciones debemos matizarlas convenientemente ya que, si tenemos en cuenta que trabaja para los romanos, nada tiene de extraño que tienda a ver la romanización como algo muy positivo para todos los pueblos.

El relato es muy atractivo. En él aparecen cantidad de detalles de la cultura de todos estos pueblos a quien Estrabón denomina con el nombre genérico de montañeses. Parece que, a diferencia de otros lugares, el autor nunca pisó estas tierras sino que recogió los informes que otros le fueron dando, seguramente funcionarios y militares. Por eso, nada tiene de extraño la existencia de contradicciones en los datos que nos aporta. De todas formas diremos que la mayor parte de sus afirmaciones sólo son aquellas que de alguna manera le extrañan y cree que merece la pena relatarlas.

4.- Aportaciones del texto

El texto se nos presenta en cuatro párrafos que se refieren a diferentes aspectos de su vida cotidiana. En general, es un conjunto de detalles añadidos, generalmente, sin conexión alguna. Dividiremos las aportaciones en dos apartados: nombre de los pueblos y aspectos relacionados con la vida.

Según Estrabón el Norte de la Pení­nsula está comprendido entre Gallaecia y los Pirineos (lo cual nos muestra una visión del espacio que no corresponde con la realidad). Este espacio está ocupado, de Oeste a Este, por los Gallaicos, Astures, Cántabros y Vascones. La expresión “hasta el Pirineo” parece mostrar que entre los Cántabros y Vascones hay otras gentes que, por Ptolomeo, sabemos son los Autrigones, Caristios y Várdulos. Una doble afirmación nos parece importante: la denominación que da a todos ellos (“montañeses”) y el hecho de que la vida de todos ellos es idéntica. ¿Eran idénticos en todo? ¿Hablaban todos euskera? ¿Acaso Estrabón no estaba bien informado?… Estos y otros interrogantes quedan sin solucionar en el texto y, lo que es más grave, no hay de aquel momento ningún otro texto que lo aclare.

Respecto a la vida cotidiana la primera afirmación general que nos da Estrabón se refiere a su sencillez (beben agua, duermen en el suelo…). A partir de aquí­ va añadiendo aspectos de su vida cotidiana que le llaman la atención bien porque le son extraños a su mentalidad greco-romana (beben agua, hacen pan de harina de bellota, cocinan con manteca…) o bien porque le parecen relacionados con otros pueblos (practican hecatombes como los griegos, hacen sacrificios a Ares, ponen los enfermos a la vera de los caminos como los Asirios, rinden culto a un dios sin nombre…).

En términos generales, en estos párrafos nos muestra Estrabón unos pueblos bastante atrasados con relación a otros de la misma Iberia. ¿Eran así­ o le interesa mostrarlo así­ a Estrabón?. Seguramente un poco de ambas cosas porque si bien es cierto que toda la cornisa cantábrica estaba inmersa en el “saltus” no es menos cierto que cuanto peor describa Estrabón a estos pueblos más se valorará la obra de la romanización; por decirlo de otra manera: estos pueblos viví­an muy atrasados pero gracias a Roma la situación actual ha cambiado mucho. Se trata, por tanto, de ensalzar la obra de la romanización.

5.- Conclusiones

–          Estrabón ubica con bastante acierto los distintos pueblos del Norte Peninsular aunque la visión que tiene de la Pení­nsula no sea del todo correcta

–          Nos indica que todos ellos tienen el mismo género de vida aunque, por otras fuentes, sabemos que no es del todo exacto. Sus contradicciones se deben a las fuentes de información que utilizó

–          La visión que nos muestra de todos ellos es la sencillez de si vida y lo atrasado de algunas de sus costumbres; con ello ensalza la obra positiva de la romanización

–          A pesar de todo, este texto es una de las fuentes históricas fundamentales para conocer la vida de los pueblos del Norte de la Pení­nsula con anterioridad al siglo I de nuestra era.

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1 respuesta

  1. julio 10, 2012

    […] (…)a causa de su aislamiento” como escribió Estrabón (Strab. 3, 3, 8, acceso desde aquí­ a una versión de dicho texto disponible online) en época de Augusto, precisamente sobre Lusitanos […]

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