PRÁCTICA 15: Comentario del gráfico de la evolución de los regí­menes demográficos

Se nos presenta para comentar un gráfico que con el tí­tulo de “Evolución de las tasas de natalidad y mortalidad” nos muestra el progreso de la población en el perí­odo comprendido entre los años 1886 y 2006. Para realizar el comentario insistiremos en tres puntos: elementos formales, análisis de los datos y conclusiones donde señalaremos los aspectos fundamentales del tema al que se hace referencia.

1) Elementos formales.

En el gráfico se representa la evolución de la natalidad (lí­nea azul) y la mortalidad (lí­nea roja) en España desde 1886 hasta el año 2010. La diferencia entre ambas variables es el crecimiento natural o vegetativo. En él gráfico se pueden apreciar claramente las dos ocasiones en las que se produce un crecimiento natural negativo, es decir, cuando la mortalidad supera la natalidad: en 1918 y a finales de los 30. Existe, además, un breve periodo en el que ambas variables se sitúan a la par (mediados de los años 90 del siglo XX). En el lateral izquierdo se muestran las proporciones (de cinco en cinco). Al tratarse de “tasas” se refiere a “tantos por mil”.

2.- Análisis de los datos

Durante los últimos años del siglo XIX y el primer decenio del siglo XX los valores de la natalidad y mortalidad son elevados, en torno al 25 o 35 por mil. Es éste un perí­odo en el que aumenta la población aunque no de forma excesiva ya que, como se puede observar en el gráfico, la diferencia entre la natalidad y la mortalidad no es muy grande. Además, en las dos tasas se observan oscilaciones que reflejan las crisis cí­clicas debido a la falta de medidas sanitarias e higiénicas. El aumento de la mortalidad se agudiza en los perí­odos de sequí­a o de malas cosechas ya que España es en estos años un paí­s fundamentalmente agrario. A todo esto hay que añadir la emigración al norte de África y a Ultramar, además del aumento de muertes por guerras, factores todos ellos que reducen también la natalidad. Pese a todo ello el siglo termina con una mortalidad relativamente baja (27 por mil en 1898)

A partir de 1900 se inicia en España el régimen demográfico moderno caracterizado por una aceleración en el crecimiento de la población. Previamente pasa por periodo de “transición”.

En los primeros años del siglo XX el aumento de la población se debe a la reducción de la mortalidad especialmente la infantil, por la mejora de las condiciones de higiene, pese a que también se produce un descenso de las tasas de natalidad por el progresivo descenso de la fecundidad y al incremento en la edad de contraer matrimonio    El descenso de la natalidad y, especialmente, el aumento de la mortalidad a partir de 1910 está manifestando las consecuencias de la guerra en el Norte de ífrica. Esta tendencia descendente llega a un punto en el que el crecimiento es prácticamente cero por el gran aumento en el número de muertes que se produce como consecuencia de la epidemia de gripe de 1918. Una vez superada la epidemia, los í­ndices de natalidad y mortalidad se recuperan volviendo a los valores anteriores pero, además de esta recuperación demográfica tí­pica de los años posteriores a un crisis, a partir de 1920 la población asciende por el final de la guerra (1926), las mejoras económicas durante la dictadura de Primo de Rivera y la reducción de la mortalidad por las mejoras sanitarias. Esta tendencia se interrumpe nuevamente durante la Guerra Civil (aumento de la mortalidad y reducción de la nupcialidad y la natalidad). A partir de 1940, en el que se produce un crecimiento negativo, se inicia el ascenso pero los valores anteriores ya no se alcanzan debido a las duras condiciones de la posguerra (aumento del número de exiliados, “generación hueca”, difí­ciles condiciones económicas, bloqueo internacional…), sólo existe una ligera aproximación a partir de 1955. Entre este año y 1965 la natalidad asciende, es el tí­pico fenómeno denominado “baby boom” que en España se produce bastante después de la Guerra por las condiciones citadas, la mortalidad desciende por la generalización dela Seguridad Social y la mejora de la situación económica en los años del desarrollismo (años 60 del siglo XX).

A partir de 1976 la tendencia en la natalidad y la mortalidad es descendente (ciclo demográfico moderno). El factor más importante es el progresivo descenso de la natalidad relacionado con la crisis económica pero también con el nivel de desarrollo alcanzado que, al mismo tiempo que seculariza la sociedad, legaliza y populariza los anticonceptivos. Desde los años 70 los valores de las datos se estabilizan en torno al 10 por mil, existiendo un pequeñí­sima diferencia entre ellas. Por ello el crecimiento natural aunque positivo es muy reducido y existe el riesgo de alcanzar en algún momento valores negativos (como en 1998, 1999). Este descenso de la natalidad, unido al aumento de la esperanza de vida, provoca el envejecimiento de la población, fenómeno que ya se está acusando hoy.

En el año 2000 la natalidad comienza a recuperarse debido fundamentalmente a la llegada de inmigrantes y, en menor medida, a la polí­tica natalista. Ello posibilita un cierto crecimiento demográfico que, con la actual crisis, probablemente, se vea ralentizado.

3.-Conclusiones

Teniendo en cuenta que el gráfico hace referencia a los ciclos demográficos presentamos, a continuación, una breve sí­ntesis de los mismos.

a) RÉGIMEN DEMOGRÁFICO ANTIGUO (hasta principios del s. XX)

Se caracterizó por altas tasas de natalidad y de mortalidad y por un crecimiento natural bajo.

          La natalidad. Presentaba valores elevados debido a dos causas principales: predominio de economí­a y sociedad rurales (hijos trabajan en el campo) y la inexistencia de sistemas eficaces para controlar los nacimientos.

          La mortalidad general era alta y oscilante. Sus causas: bajo nivel de vida y precarias condiciones médicas y sanitarias, dieta escasa y desequilibrada y enfermedades infecciosas trasmitidas por aire, agua y alimentos. Juntemos las mortalidades catastróficas causadas por epidemias, guerras, malas cosechas y la alta mortalidad infantil.

          Consecuencias: crecimiento natural bajo y con oscilaciones debidas a las crisis de sobremortalidad

b) LA TRANSICIÓN DEMOGRíÁFICA  (1900-1975)

Se caracteriza por la disminución suave de natalidad, un brusco descenso de la mortalidad y en consecuencia elevado crecimiento natural.

          La natalidad descendió de forma suave y discontinua. En la década de 1920, la natalidad se recuperó del descenso iniciado a principios de siglo gracias a la prosperidad económica. Entre 1930 y 1956 se reanudó el descenso motivado por la crisis económica de 1929, la inestabilidad polí­tica de la Segunda República (1931-1936), la Guerra Civil (1936-1939), que ocasiono subnatalidad, y la situación de la posguerra (1940-1955), que causó el exilio de miles de personas. Entre 1956 y 1965 tuvo lugar una recuperación de la natalidad (baby boom postbélico retrasado). Entre 1965 y 1975 (últimos años del desarrollismo) disminuyó de nuevo el tamaño familiar. La causa fue la consolidación de un modo de vida industrial y urbano, con graves problemas de vivienda que redujo el valor económico de los hijos.

          La mortalidad general descendió de forma acusada y continua, excepto en dos únicos momentos de mortalidad  catastrófica: la gripe de 1918 y la Guerra Civil. Las causas fueron el incremento de nivel de vida y los avances médicos y sanitarios (vacunas, comercialización de antibióticos). La mortalidad infantil decreció sobre todo la postneonatal causada por infecciones  y desnutrición. Las causas fueron los progresos de la pediatrí­a y mejora del cuidado materno. La esperanza de vida se elevó, por la reducción de mortalidad infantil y materna y  luego por el descenso de mortalidad en edad adulta.

          Consecuencias: el crecimiento natural de la transición fue alto especialmente entre 1920-1965, cuando la mortalidad descendió fuertemente, mientras que la natalidad pasaba por dos máximos separados por la Guerra Civil. Desde 1965 el crecimiento se recorta porque se estabiliza la mortalidad y  desciende de nuevo la natalidad.

c. EL RÉGIMEN DEMOGRÁFICO ACTUAL (a partir de 1975).

Se caracteriza por bajas tasas de natalidad y de mortalidad y por un  escaso crecimiento natural.

          La natalidad descendió a partir de 1975 hasta alcanzas el valor mí­nimo (1,24 hijos por mujer). Causas: motivos económicos (precariedad laboral, precio de la vivienda…) y socioculturales (disminución de  la  influencia religiosa, anticonceptivos, legalización del aborto, nuevas formas familiares…) sucedidos en estos años. Desde 1998 la natalidad se ha recuperado ligeramente debido a la inmigración y al incremento de mujeres en edad fértil.

          La mortalidad general se mantiene en cifras bajas, aunque la tasa asciende ligeramente desde 1982 debido al envejecimiento de la población. Las causas de la mortalidad general han cambiado porque disminuyen las enfermedades infecciosas y aumentan las “tres C” (cáncer, corazón y carretera), además del Alzheimer, demencia senil y enfermedades sociales (alcoholismo, tabaquismo y drogadicción). La mortalidad infantil baja principalmente la neonatal y la esperanza de vida ha aumentado debido a los progresos médicos.

          Consecuencias: el crecimiento natural descendió desde 1998 debido a  las bajas tasas de natalidad  y mortalidad. Desde entonces crece ligeramente debido a la ligera recuperación de la natalidad.

 

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