Saturnales: cuando los romanos celebraban orgías y los amos se cambiaban por esclavos

Se trataba de unas fechas muy esperadas por todos los súbditos del Imperio Romano. Eran las fiestas que celebraban el final de los trabajos del campo, la llegada del invierno y el descanso hasta la primavera. En aquellos tiempos, cuando llegaba la semana del 17 al 25 de diciembre, los ciudadanos se dejaban llevar por el ambiente festivo y la relajación de las normas sociales: se celebraban banquetes públicos, orgías privadas y se entregaban regalos. Incluso los amos intercambiaban sus roles con sus esclavos durante algunos días. La primera vez que se celebraron, que se tenga constancia, fue 17 de diciembre del año 497 a.C., cuando se le dedicó un templo en el Foro.

Las fiestas estaban consagradas a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha. Coincidiendo con el 25 de diciembre, los romanos celebraban el solsticio de invierno, cuando se producía “el renacimiento” del Sol y los días comienzan, poco a poco, a alargarse, Ese día 25 se consagraba a la festividad del Natalis Solis Invicti y, a la luz de las velas, corría el vino y los alimentos para todos. Las calles estaban engalanadas y el ambiente que se respiraba era el de Carnaval. Mientras algunos debatían sobre la política o la filosofía, otros contaban chistes mientras comían y bebían sin freno. Los ambientes eran distendidos y, entrada la noche, se producían fiestas de diversa intensidad. Algunas derivaban en orgías o al menos así ha pasado a la historia, ya que de los comportamientos privados de aquellos tiempos han quedado pocos testimonios. Pero algo tendría que haber de ello cuando la RAE sigue recogiendo el significado de “saturnal” como “orgía desenfrenada”.

Otra de las peculiaridades de esta celebración era que se invertía el orden social. Los esclavos eran liberados de sus funciones y en ocasiones incluso eran servidos por sus amos. Se trataba de juegos que buscaban abiertamente “el desgobierno” entre los súbditos del Imperio, una válvula de escape que las convirtió en la celebración más importante de la época. Además, las Saturnales se celebraban por todos los rincones del Imperio, desde Oriente Medio hasta Hispania y por supuesto en el Norte de África. Varios emperadores que veían estas celebraciones con reticencia trataron, a lo largo de los tiempos, acortar el período de las fiestas. Pero la reticencia era grande y se enfrentaron a la oposición popular a lo ancho del imperio.

En las fiestas Saturnales, se decoraban las viviendas y se hacían regalos (como figurillas de barro o prendas de ropa) que quedaron como costumbre cuando, tras la oficialización de la religión cristiana, en torno al año 330 d. C., se hizo determinar que Jesucristo había nacido un 25 de diciembre, aunque n o se supiera con certeza la fecha, de manera que la nueva festividad por su natalicio coincidiera con la Saturnalia pagana. Así, las nuevas celebraciones eran más atractivas para un pueblo con unas costumbres arraigadas y no se exigía a los ciudadanos que renunciasen a sus fiestas, sino que les diesen un nuevo significado.

Tomado de www.larazon.es

 

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