abr 032010
 

1352236223_453097384_7-Coleccion-revista-cuatroruedas1966-1975-Impecables-“Para tener una visión dinámica de los cambios producidos en nuestra sociedad en los últimos treinta años vamos a fijar la atención en una serie de procesos que dan la dimensión real de lo ocurrido en el país. El primero de ellos y en función del cual se desencadenan los demás es el de la ”desagrarización”. España, una sociedad agraria en los años cuarenta, sufre un proceso de transformación profundo que en treinta años hace descender a la mitad la cifra relativa de población activa agrícola (de 52% a 25%). Un proceso como este lleva consecuentemente implícito el de la concentración urbana y el de la movilidad espacial de la población. El abandono de la agricultura no solo supone en este periodo de tiempo una reconversión de la fuerza de trabajo, sino que lleva consigo también la reinstalación de la población en nuevos lugares. (…).

¿Cuáles son las consecuencias de todo ello para nuestra sociedad?

Aunque los procesos de desagrarización y el de urbanización no sean idénticos sí existe una alta correlación entre ellos. En España la población, viviendo en ciudades de 100.000 o más habitantes, pasa a un 30% en veinte años (1.950-1.970), mientras que la población activa en la agricultura como ya habíamos visto desciende en términos relativos a la mitad. En este mismo periodo de tiempo el producto bruto por habitante se multiplica por más de tres. Lo que se había iniciado con fuerza en los años cincuenta y nueve se agudiza a partir del setenta. (…).

¿Qué ha ocurrido mientras tanto en nuestro sistema político?

En ese período de tiempo se ha mantenido inalterable. Mientras la infraestructura sufre transformaciones sustanciales, que no sólo afectan al nivel puramente estructural, sino como veremos en las páginas siguientes, lo hacen también a la superestructura cultural. Las actitudes y valores de los españoles de hoy sufren también un cambio notable, así como sus aspiraciones y expectativas. ¿Cuál puede ser entonces la relación entre ambos sistemas? ¿En qué medida el sistema político español da contestación a las aspiraciones de los españoles?

FUNDACIÓN FOESA. Estudios sociológicos sobre la siluación social de España. 1975″, Madrid, 1976, pp. 404 y 1.151.”

COMENTARIO

El texto que se nos presenta para comentar con el título “El marco social. España una sociedad en cambio” es un fragmento que nos informa sobre los cambios sociales que se han producido en España durante los años de la dictadura de Franco.  Pertenece a un estudio sociológico que realizó la empresa FOESA en 1975.

Para comentar el texto seguiremos el siguiente procedimiento: localización del texto, análisis del mismo y contextualización. Finalizaremos con unas breves conclusiones, señalando la importancia que tuvo el texto

1.- LOCALIZACIÓN

Naturaleza: por su origen es un texto historiográfico, por su forma subjetivo y por su contenido es un texto social y político.

Autoría. Colectiva (Informe FOESA)

Datación. 1975.

Destinatario. Público.

2.- ANÁLISIS

El tema es el cambio social de España tras más de treinta años de dictadura.

Ideas principales:

- Cambios sociales: Desagrarización y concentración urbana.

- Consecuencias de estos cambios para la sociedad: Correlación entre ambos.

- El sistema político se ha mantenido inalterable.

El texto que estamos comentando es un fragmento que nos informa sobre la situación social en la que se encontraba España tras los años de dictadura. Nos habla de una serie de cambios en la sociedad, que desarrollaremos y analizaremos a continuación.

a) Cambios sociales: Desagrarización y concentración urbana.

El primero de los cambios que se menciona en el texto es el de la “desagrarización”. Con esto se refiere al profundo proceso de transformación que sufrió la agricultura tras los años de la dictadura. Esta transformación no fue positiva ya que la cifra de la población agrícola bajo notablemente, de hecho casi se redujo a la mitad (de un 52% a un 25%). Este cambio llevaba implícito otro: el de la marcha de la población a las ciudades (éxodo rural) ocasionando una gran concentración urbana. Al abandonar la agricultura, la población buscó trabajo en las grandes ciudades y se marchó del campo. Este conjunto de ambos cambios fue, sin duda, muy importante y trascendente.

b) Consecuencias de estos cambios para la sociedad: Correlación entre ambos.

Es evidente la relación que guardan estos dos cambios sociales. Como bien indican en el texto, los procesos de desagrarización y urbanización no son iguales, pero sí tienen bastante que ver, y de hecho, uno es la consecuencia del otro. A causa de la marcha de la gente del campo, la población en la ciudad crece un 30%. A la vez que aumenta la población en las ciudades, disminuye la población activa en la agricultura. Además, en ese mismo tiempo el producto bruto por habitante se multiplica.  Este éxodo provocó serias consecuencias tanto en los lugares de partida (desertización…) como en los de llegada (chabolismo…). Lo mismo podemos decir de las personas que llegan a un nuevo lugar (desubicación…) como para quienes las reciben (aculturación…).

c) El sistema político se ha mantenido inalterable.

A pesar de estos dos importantes cambios sociales, en el texto se hace referencia también a la inalteración del sistema político. Es decir, mientras la sociedad ha ido experimentando diversos cambios, el sistema político de España se ha mantenido vigente. El texto finaliza con dos preguntas interesantes. Se pone en duda, en primer lugar, la relación entre sociedad y política y, en segundo lugar, si la contestación que da el sistema política español a sus ciudadanos es la correcta.

3.- CONTEXTUALIZACIÓN

A comienzos de los años setenta, España era un país desarrollado, aunque reflejaba el fracaso de la política de descentralización industrial, planificada por el Gobierno. Entre 1960 y 1973, la parte del PIB correspondiente al País Vasco, Madrid, Cataluña, Baleares y Canarias creció hasta llegar a representar el 46%, mientras que las demás regiones se repartían el resto. Ninguna variación experimentó la tabla de clasificación de las provincias de acuerdo con sus ingresos por persona. Los de mayor nivel de vida en 1955 (Gipuzkoa, Bizkaia, Barcelona, Madrid y Álava) conservaron su puesto en 1970. Como consecuencia de la planificación indicativa del Gobierno, surgieron algunos enclaves industriales.

A impulsos del “milagro económico”, la sociedad española comenzó a cambiar rápidamente. Desde 1962, fecha en que España contaba con 31 millones de habitantes, hasta 1973, cuatro millones de personas abandonaron sus puestos de origen para dirigirse a Europa, a las regiones prósperas de España o a sus capitales de provincia. Si las ciudades se superpoblaban con rapidez, el campo se despoblaba a igual velocidad, contribuyendo así a reforzar la distribución cada vez más irregular de la población española.

Por otro lado, el desarrollo urbano de los núcleos industriales se hizo sin ningún respeto por la ecología. Un urbanismo incontrolado y especulativo estropeó el hábitat ciudadano.

Con la explotación turística, el litoral mediterráneo quedó irreconocible. La mejora de las carreteras facilitó los vínculos entre las tierras de España, pero dejaría como asignatura pendiente la modernización definitiva de las comunicaciones.

El turismo, la emigración y el establecimiento de empresas multinacionales pusieron en contacto a los españoles con otras formas de vida y nuevos modos de comportamiento político y social.

Por otra parte, a partir de la nueva Seguridad Social, un número creciente de españoles accedería a pensiones de jubilación, extendiéndose también la cobertura sanitaria completándose a inicios de los años noventa.

A pesar de la rígida censura o la manipulación sistemática de las pantallas y periódicos, el Gobierno no pudo impedir cierta apertura intelectual. Incluso las necesidades de la economía obligaron a reformar los planes de enseñanza para acercarse a toda la sociedad, lo que contribuyó a un aumento significativo de la población alfabetizada y universitaria.

4.- CONCLUSIONES

Tras haber analizado el texto con detenimiento finalizaremos el mismo con unas breves conclusiones.

Los profundos cambios económicos que se inician en España en los años sesenta motivaron, igualmente unas notorias transformaciones sociales siendo la más importante el traslado de la gente del campo a la ciudad y del interior de España hacia la periferia y Madrid.

Estos cambios, sin embargo, no motivaron en la estructura política del régimen franquista ningún cambio notorio permaneciendo inalterables la mayoría de las bases sobre las que se había mantenido.

La movilización ciudadana provocada por la muerte de Franco fue tan grande que en cualquier parte de España el poder político acabó siempre desbordado por la iniciativa popular, que en seguida se acostumbro a emplear palabras como libertad, amnistía y autonomía. Entre el júbilo y la expectación, la sociedad española, empujada por la oposición democrática, se apoderó de la calle con sus manifestaciones y huelgas, reprimidas con dureza por las fuerzas de orden público.

Desde finales de 1975 y durante el año 1976 se vivió una época de extraordinaria conflictividad, con numerosas huelgas que afectaron a fábricas, servicios públicos o comunicaciones. Las primeras manifestaciones feministas de la historia de España tuvieron lugar en enero de 1976, como símbolo de un proceso liberador que contribuiría a cambiar el papel de la mujer en la sociedad española.

NOTA: este Comentario sigue en lo fundamental las aportaciones de Alba Losada, alumna del Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo

 Publicado por en 2:12 am

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