ORIENTACIÓN: “No seas cómplice del acoso escolar”

“Tuve una discusión con un grupo de amigos, así que decidí dejar de estar con ellos. Justo después empecé a recibir insultos que no paraban a través de las redes sociales. Me llamaban maricón por hacer gimnasia rítmica. No conseguí que terminara hasta que se lo conté a mis padres y ellos me ayudaron”. Iván, de 14 años, se sincera delante de otros alumnos en un taller contra el acoso escolar en el IES Vega del Jarama de San Fernando de Henares impartido por una psicóloga de la Fundación Anar. Su testimonio ejemplifica las cifras escalofriantes que maneja la ONG: uno de cada dos estudiantes madrileños de entre 11 y 14 años conoce algún ejemplo de este tipo y un cuarto de los casos de acoso escolar son ya de ciberbullying, es decir, a través de las redes sociales.

Para luchar contra esta lacra, Anar y la Fundación Mutua Madrileña organizan charlas en colegios e institutos de la región. “Nuestro principal esfuerzo es conseguir que sean los compañeros que vean el acoso quienes lo denuncien; es decir, que no se callen, que no sean cómplices del acoso escolar”, explica Ana Ramos, la psicóloga al frente del taller. Para demostrarlo, saca a tres alumnos y les reparte palillos: al primero, uno; a la segunda, dos; a la tercera, muchos. “Intentad romperlos”, les dice. Los dos primeros lo hacen con facilidad. La tercera no puede. “Con los compañeros pasa igual, si se meten con uno es muy fácil hacerle daño, pero si se meten con todos es imposible”, recalca Ramos.

Ambas instituciones crearon un vídeo que incide en esta idea. Los chavales observan durante la sesión: Un joven está jugando al baloncesto y otro se empieza a meter con él sin motivo. Sus amigas lo miran y se ríen. Al agresor se le pone cara de dóberman, pero a sus amigas les empiezan a salir colmillos. “Si te ríes, eres cómplice”, se lee al final de las imágenes. “Es verdad, yo he visto cómo mis compañeros se metían con un chico, y yo no hice nada porque era muy raro”, confiesa Nuria, de 14 años. “Pero también podríamos intentar aprender del diferente, que seguro que nos aporta cosas nuevas”, tercia Ramos. Víctor, de 13, se anima a compartir su experiencia: “Un compañero se metía conmigo todo el tiempo, intentaba ridiculizarme, me llamaba tonto delante de toda la clase, y todos se reían. Cuando ya no podía más, se lo conté a mis padres, que hablaron con mi tutor. Así se acabó”.

Hablar con los padres o recibir el apoyo de los compañeros es fundamental. “El acoso permanece en el tiempo, produce miedo, indefensión, el chico no puede salir por sí solo de la situación y necesita ayuda externa”, explica la psicóloga. “En estas edades, los alumnos son muy impulsivos, les cuesta mucho reflexionar. Nosotros tratamos de darles herramientas para que salgan de esta situación. También trabajamos en la presión de grupo, que puede ser negativa o positiva. Pedimos que el apoyo del grupo les sirva para poner límites en las situaciones difíciles”, añade.

205 formaciones en 2016

Los talleres se imparten en 6º de Primaria y 1º y 2º de la ESO, ya que entre los 11 y los 14 años es el momento en el que se producen más casos de bullying. En 2016 realizaron 205 de estas formaciones, la mayoría en la Comunidad de Madrid. En cada clase se imparten dos sesiones, al final de las cuales se realiza entre los alumnos una encuesta sobre acoso. Los datos actualizados en abril muestran que la mitad de los alumnos de esas edades sabe de algún caso de bullying en su entorno; entre quienes dicen conocer estas situaciones, la media es de 2,6 casos en su entorno más cercano. Además, el 55% de los alumnos confirma que los acosadores actúan en grupo.

Estos resultados se suman al Estudio sobre ciberbullying elaborado por ambas entidades a finales de 2016, que muestra que uno de cada cuatro casos de acoso escolar se produce a través de las redes sociales. La herramienta más habitual para este tipo de agresión es el teléfono móvil, siete de cada diez casos afectan a chicas y el hostigamiento es diario para un 92% de las víctimas. Por eso, recuerdan que si algún menor sufre en su piel este problema, puede llamar gratuitamente al 900202010, el teléfono Anar de Ayuda a Niños y Adolescentes.

“¿Qué podemos hacer si nos ocurre a nosotros?”, pregunta Ana Ramos. “Ponernos de parte del agredido”, dice Aroa, de 14 años. “Yo creo que lo importante es decírselo a tus padres, que ellos saben como ayudarte”, dice Víctor, según su propia experiencia. Iván pone la nota positiva: “Ahora le hago menos caso a las redes sociales y simplemente ya no me hablo con los que me insultaban. No eran mis amigos de verdad. Pero no he dejado de tener amigos nunca. Tengo muchos amigos. Además, tengo más claro que nunca que nadie me va a decir lo que tengo que hacer”.

Tomado de www.elpais.com

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