Una pequeña ayuda para que los niños controlen sus enfados

Todos los niños se enfadan alguna vez. No existe ni una sola persona del planeta que jamás se haya enfadado, pero algunas controlan mejor este estado de ánimo que otros.

Para aprender a manejar esta situación los niños pueden fijarse en el libro «Cómo quitar el “grrrr” al enfado» (Eleftheria, 2017) de las autoras Elizabeth Verdick y Marjorie Lisovskis.

En primer lugar hay que identificar porque se está enfadado y cuando se está sintiendo que la rabia crece en el interior… ¡Ponte en marcha! corre, salta, pasea al perro, monta en monopatín, baila… cosas que te hagan gastar energía, pero que nos sean violentas.

Otra cosa que se puede hacer es desahogarse con alguien que sepas que te va a escuchar y no te va a interrumpir. También puedes intentar pensar y hablarte a ti mismo sobre lo que te pasa, puede ayudar a ver las cosas en perspectiva…

Para poder «domar» al mal genio, ofrecen cinco sencillos pasos que cualquier niño puede seguir:

-Conoce lo que te saca de tus casillas: Así podrás ver venir el posible enfado y atajarlo cuanto antes.

-Reconoce las señales que emite tu cuerpo cuando te vas a enfadar: calor, temblores, dolor…

-Detente y piensa: ¿Qué siento? ¿qué ha hecho que me enfade?

-«Enjaula» tu rabia: Aléjate del motivo del enfado, intenta controlarlo, recupera la calma ¡Eres más fuerte!

-Decide qué hacer: Hablarlo, expresar tu opinión y tus sentimientos son opciones muy válidas.

En definitiva, es muy importante expresar lo que se siente. No hay que guardar la rabia porque puede acabar explotando en tu propia cara y, a la larga, hacerte más daño. Las palabras tienen mucha fuerza y pueden ayudar, tanto a expresar sentimientos, como a reafirmarse en una postura o concienciarse de lo que somos.

Si ya te has enfadado… ¡Relájate!

Para poder controlar el enfado es muy importante relajarse. Las autoras ofrecen unas pautas para lograrlo:

1-Busca un lugar tranquilo donde no te interrumpan (si es posible, hazlo al aire libre, por ejemplo en el jardín o en el parque. El aire fresco te hará sentir bien)

2-Túmbate en el césped (o en el suelo). Ponte cómodo.

3-Cierra los ojos, pero no te duermas.

4-Respira profundamente. Pon tu atención en como entra y sale el aire. Cuenta hasta cinco cuando inspires; cuenta hacia atrás desde cinco al espirar. Tómate tu tiempo.

5-Cuando te sientas más tranquilo continúa la respiración profunda, pero, al espirar di la palabra «relajar» en tu mente.

6-Con el ritmo de tu respiración comienza a relajar los músculos de pies a cabeza. Empieza con tu frente. Tensa esos músculos mientras inspiras y, luego, relájalos mientras espiras.

7-Continúa tensando y relajando hacia abajo, tus hombros, brazos, manos, estómago, piernas y pies. Inspira cada vez mientras tensas los músculos y espira mientras los relajas.

8-Cuando llegues a los dedos de los pies descansa. Continúa respirando profundamente.

9-Abre los ojos lentamente. Ya estás relajado.

10-¡Disfruta este sentimiento!

Intenta resolver el conflicto

Este pequeño libro también ofrece consejos para poder resolver los problemas que causan los enfados. Ideas tales como preparase para tener una conversación con la persona que te ha hecho enfadar y poder explicarle cual es el problema. Por otro lado, escuchar lo que piensa el otro puede ayudar a entender que ha pasado. Explícale cómo te sientes y utiliza la primera persona del singular (yo) para que queden claros tus sentimientos. Finalmente, intentad exponer ideas para resolver el conflicto y elegir una para ponerla en práctica. Seguramente el enfado no irá a más y podréis volver a ser amigos y a tener confianza.

Tomado de www.abc.es

 

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