DEBATE 240: ¿Lenguaje inclusivo o lolazo? (5º de la 1ª Evaluación)

He estalkeado una serie de artículos y logrado interlinkear de manera random con unas cuantas adolescentes. Quizá no estoy en mi prime y, por ello, he decidido iniciar una racha. Es posible que de este modo la fuckin vibra referente a lo que se llevan entre manos. Bien es cierto que su mayor preocupación es llegar a ser medianamente boomer para, al menos, liarse con quien se ponga a tiro. De todas formas, una gran preocupación es el fomo aunque ya van terminando. A la mayoría sela aunque tienen gran interés en shippear. Por mi parte ni pa me atrevo a contradecirlas respetando que sus intereses estén en dar glow ups más que en tomarse la vida de tranqui. Por mi parte, espero seguir matching y tomarme la vida de chill.

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32 Respuestas

  1. Naroa Valín dice:

    El texto parece una parodia o sátira del modo en que las generaciones más jóvenes nos expresamos en redes sociales, combinando anglicismos y jerga. Más que un debate sobre el lenguaje inclusivo, refleja la confusión entre identidad, moda y comunicación.
    En mi opinión, el lenguaje inclusivo no debería verse como una tendencia pasajera, sino como una herramienta para visibilizar a todas las personas. Sin embargo, también es importante no caer en el uso forzado o superficial de expresiones que pierdan sentido comunicativo. Lo ideal es hablar con respeto y naturalidad, sin perder de vista que lo importante es entendernos entre todos.

  2. Asier Larrea López dice:

    El texto utiliza un tono claramente irónico para retratar cómo se comunican hoy las generaciones más jóvenes en las redes. La mezcla de inglés, expresiones virales y frases sin mucho sentido crea una especie de espejo exagerado de la forma en que internet ha transformado el lenguaje. Más que abrir un debate sobre el lenguaje inclusivo, el autor parece señalar cómo la identidad y la moda se confunden con la forma de expresarse, y cómo a veces el hablar “a la última” pesa más que decir algo con contenido.

    En cuanto al lenguaje inclusivo, más que una tendencia, debería verse como una evolución natural del idioma hacia formas más respetuosas y representativas. Sin embargo, usarlo de manera vacía o solo por seguir una corriente le resta valor. Al final, lo esencial no es sonar moderno, sino comunicarse con sentido y empatía, manteniendo un equilibrio entre el respeto y la claridad.

  3. June Rivas dice:

    El texto se burla de como hablan los jovenes hoy en día, utilizando anglicismos y demás. Entiendo la preocupación que puedan tener algunos puristas del castellano por el mal uso de la lengua entre los jovenes, pero es importante recordar que los idiomas está constantemente evolucionando, y no hay nada que se pueda hacer al respecto, pues es algo bueno.

    Algo parecido pasa con el lenguaje inclusivo, por más que el masculino ya englobe al resto de generos, si alguien no se siente incluido o representado y prefiere utilizar otra terminología no le veo el problema.

  4. Aitziber Ipiña dice:

    El texto mezcla humor y crítica sobre cómo hablamos hoy, especialmente entre jóvenes. El autor intenta entender ese lenguaje lleno de anglicismos y modas como fomo, shippear o glow up.

    Más que debatir el lenguaje inclusivo, muestra cómo el idioma cambia con el tiempo y sirve para identificarse con un grupo. Y claramente a gente no perteneciente de las nuevas generaciones les puede parecer “loco” esa manera de comunicarse.

    En mi opinión, hablar así no está mal, solo es una forma distinta de expresarse según la generación y el contexto ya que estamos constantemente cambiando y evolucionando.

  5. Imanol Villar dice:

    El texto usa un lenguaje muy moderno y lleno de palabras que vienen de internet o del inglés, como “fomo”, “glow up” o “matching”. Refleja bien cómo se comunican la mayoría de jóvenes hoy en día, mezclando idiomas, principlamente el ingles, y usando expresiones de moda. También se nota que el autor se ríe un poco de este comportamiento, como si formara parte de él pero no se lo tomara del todo en serio.

    De la misma manera que el autor usa este lenguaje moderno, hay gente que usa el lenguaje inclusivo. El lenguaje inclusivo intenta que todas las personas se sientan representadas, sin dejar fuera a nadie por su género. En sí la idea esta bien para que la sociedad sea mas igualitaria, pero todavía falta mucho por mejorar para crear una sociedad igualitaria, ya que de la misma manera que este lenguaje trata de no discriminar a nadie por su género también hay gente que es discriminada por cosas como las discapacidades.

    En conclusión, por mucho que el lenguaje inclusivo esta bien planteado, si de verdad se busca una sociedad igualitaria habría que mejorar muchos mas aspectos de la sociedad que son poco igualitarios.

  6. ERIK VARONA CAPETILLO dice:

    El texto suena como una mezcla entre humor y querer usar el lenguaje que esta de moda ahora. Usa un montón de palabras como prime, vibe, fomo, shippear y glow up, como si estuviera tratando de encajar en la forma en la que hablan los jóvenes hoy en día. La verdad parece más una observación de cómo la gente usa estas expresiones para pertenecer y sentirse parte de algo.

    Para mí, no está mal hablar así ni intentar entenderlo. Al final, cada generación tiene su manera de expresarse, y eso es parte de cómo vamos cambiando. Pero sí siento que en el texto se nota todo muy forzado. Aun así, es curioso ver cómo el lenguaje va evolucionando y cómo cada persona lo usa para sentirse relevante.

    En mi opinión, mientras no pierdas tu forma real de hablar y no lo hagas solo por quedar bien, esta bien. Cada quien se expresa como quiere y eso también es parte de crecer y adaptarse.

  7. Nerea Arancón dice:

    En mi opinión, el texto refleja bastante bien cómo han cambiado las generaciones y la forma en que la gente joven se relaciona. Antes, las preocupaciones eran otras, más centradas en el trabajo, la política o los cambios del país, mientras que ahora parece que todo gira en torno a las redes, la imagen y el querer encajar. Aun así, creo que eso también forma parte de la evolución social: cada época tiene sus propias formas de expresarse.

    También pienso que esa necesidad constante de gustar o de no quedarse fuera (“el fomo”) refleja una inseguridad generacional. Es como si buscáramos aprobación todo el tiempo, cuando en realidad lo importante debería ser sentirse bien con uno mismo. Aun así, entiendo que cada época tiene sus propias formas de expresarse, y esta es la nuestra. Lo interesante del texto es que, aunque suene crítico, también deja ver que no hace falta seguir todas las modas para sentirse parte del grupo. Al final, la clave está en mantener un equilibrio entre disfrutar de lo que nos gusta y no perder nuestra forma de ser.

  8. Ametsa Martínez dice:

    El texto es que refleja bastante bien la confusión y las contradicciones de las relaciones en la era digital. El narrador parece alguien que intenta entender y adaptarse al mundo de las redes y de las nuevas generaciones, pero lo hace desde cierta distancia y con ironía. Se nota que hay una mezcla entre querer encajar y reírse.

    Creo que el texto muestra, de una manera sutil, cómo muchas veces tratamos las relaciones de forma superficial y cómo sentimos la presión de estar siempre presentes y “al día”. El narrador parece darse cuenta de lo vacío que puede ser todo eso, pero aun así se deja arrastrar por esa dinámica. En el fondo, es una visión irónica sobre cómo las redes sociales acaban afectando la forma en que nos mostramos y nos conectamos con los demás.

  9. JUAN ANTONIO YARA dice:

    Este texto me parece una muestra fantástica y un tanto divertida de la dinámica lingüística actual. En mi opinión, no se trata tanto de «lenguaje inclusivo o lolazo» como de reconocer que el lenguaje es un organismo vivo que se adapta a las necesidades de sus hablantes. La jerga juvenil, como la que se ve en el texto, no es menos «válida» para quienes la usan que el lenguaje formal. Es una herramienta de cohesión social, de expresión identitaria y, a menudo, un reflejo de los valores y preocupaciones de un grupo.
    Es cierto que, desde una perspectiva más tradicional, esta explosión de anglicismos y acortamientos puede parecer «deformar» el idioma. Sin embargo, si miramos la historia del español, veremos que siempre ha absorbido influencias y se ha transformado. Lo que hoy es «lolazo» para algunos, mañana podría ser parte del habla común, y muchas palabras que hoy consideramos «correctas» fueron en su día jerga o neologismos.
    El lenguaje inclusivo, por su parte, busca una transformación más consciente y ética del idioma para reflejar un cambio social. Ambas tendencias, aunque distintas en su origen y propósito, demuestran la plasticidad del lenguaje. En lugar de juzgarlo, creo que es más productivo observarlo, comprenderlo y reconocer que cada generación lo moldea a su imagen y semejanza. A veces, para el «boomer» que hay en mí, entenderlo requiere un poco de esfuerzo, pero es un esfuerzo que vale la pena para mantenerse «matching» con el presente.

  10. Jon Muñoz dice:

    El tema del lenguaje inclusivo y la forma en que los jóvenes se expresan hoy en día genera mucho debate. Por un lado, está bien que cada generación tenga su propio modo de comunicarse, con palabras y expresiones que reflejan su manera de ver el mundo. Sin embargo, a veces el uso excesivo de anglicismos o expresiones inventadas puede hacer que la comunicación sea confusa o pierda claridad. El lenguaje inclusivo, por su parte, busca que todos se sientan representados y respetados, algo positivo si se usa con sentido y equilibrio. Creo que lo importante es encontrar un punto medio: hablar de forma natural, sin excluir a nadie, pero sin forzar demasiado las palabras. El lenguaje cambia con el tiempo, y eso es parte de su riqueza y diversidad. Además, adaptarse a nuevas formas de hablar puede ser una forma de mostrar respeto hacia los demás, siempre que no se pierda la esencia del idioma. En definitiva, lo esencial es que el lenguaje nos una, no que nos divida.

  11. Naroa Ventosela dice:

    Este texto usa muchas palabras y expresiones que se escuchan mucho entre jóvenes y en redes sociales. Describe cómo se comportan las chicas adolescentes en internet y se da cuenta de que ya no encaja del todo en ese mundo, aunque intenta seguir el ritmo. Habla de cosas como el miedo a quedarse fuera (fomo), las ganas de mejorar su aspecto (glow up) o las relaciones y “matches” típicos de las apps. En general, muestra un poco de crítica hacia esa forma de vivir tan pendiente de lo que pasa en las redes.

  12. Jon Sueldia dice:

    El texto no busca incluir a nadie, sino sonar moderno. Refleja cómo muchas personas usan expresiones nuevas solo para parecer actuales o formar parte de un grupo. Esa forma de hablar puede ser divertida, pero también muestra cierta superficialidad, ya que muchas veces se imita sin entender realmente lo que se dice.

    Más que una reflexión sobre la igualdad, el texto critica la necesidad de seguir las modas y aparentar. No es un mensaje inclusivo, sino una muestra de cómo el lenguaje puede volverse una herramienta para encajar más que para comunicarse.

    En definitiva, el texto demuestra que intentar sonar moderno no siempre significa avanzar. A veces, por querer parecer actual, se pierde la naturalidad y el verdadero sentido de lo que queremos decir.

  13. Andrea dice:

    Sinceramente, el tema del lenguaje inclusivo me parece importante, aunque mucha gente lo vea como una moda o un lolazo. Creo que cada persona tiene derecho a expresarse como quiera, pero también hay que respetar cómo se sienten los demás. Si usar lenguaje inclusivo ayuda a que más gente se sienta incluida o representada, no veo el problema. No cuesta nada decir “todes” o buscar formas más neutras cuando haga falta.

    También entiendo que a veces se use mal o de forma exagerada, y eso puede hacer que la gente lo tome a broma. Pero al final, lo importante no es la palabra en sí, sino la intención detrás. No hace falta hablar todo el tiempo con lenguaje inclusivo para ser respetuoso, pero tampoco burlarse de quien lo usa.

    En mi opinión, deberíamos tomarnos estas cosas con más naturalidad. No es cuestión de ser exagerados o graciosos, sino de aprender a convivir con diferentes formas de hablar y pensar.

  14. Iker Albarran dice:

    Este texto es una mezcla de humor y crítica hacia el vocabulario de los jóvenes de hoy en día. Cada persona tiene derecho a expresarse de la manera que quiera, se puede hablar más tranquilo, más rápido, pasota… pero siempre de forma natural y como a uno mismo le sale.

    Por otra parte, hay que admitir que este tipo de vocabulario no es del todo adecuado ya que son formas creadas según la moda, pero eso no quiere decir que al no ser un lenguaje inclusivo, sea una manera irrespetuosa de hablar.

    En mi opinión, cada persona tiene libertad de expresarse de la manera que quiera, no es cuestión de ser más exagerados o divertidos, sino una forma de aprender a convivir con diferentes maneras de comunicarse.

  15. Miren Carrasco Serna dice:

    El texto refleja el lenguaje y las preocupaciones de muchos jóvenes actuales, en los cuales me puedo incluir, marcados por las redes sociales y las modas. Se observa cómo conceptos como el fomo o el glow up forman parte de nuestro día a día, mostrando la importancia que se da a la imagen y a la aceptación social. Un término que no aparece en este debate es el «scroll infinito» que en mi opinión es el culpable de que sintamos la necesidad de ser parte de todas estas tenencias, el miedo a quedarse atrás. El texto retrata de forma irónica la realidad de una generación hiperconectada, las redes sociales nos han creado una necesidad inexistente a estar conectados constantemente para no perdernos nada, lo que nuestra generación llama fomo… Y ahora desengancharse resulta casi imposible.

  16. Nekane Meso dice:

    El texto me parece una forma divertida y crítica de mostrar cómo hablamos los jóvenes hoy en día, haciendo referencia a las expresiones que se ponen de moda cada poco tiempo. Refleja bien cómo las redes influyen en la forma en la que nos comunicamos y cómo el lenguaje cambia según el momento.

    En general, el texto muestra cómo el idioma sigue evolucionando con las nuevas generaciones y eso dice mucho de nuestra manera de ver y vivir las cosas.

  17. Markel Villaverde dice:

    Muchos jóvenes se relacionan hoy en día a través de internet y las redes sociales, donde todo gira alrededor de la imagen, la aprobación y las apariencias. En mi opinión, refleja muy bien cómo la búsqueda de validación y el miedo a quedarse fuera (fomo) influyen en su forma de comportarse y comunicarse.

    Me parece un tema importante, porque muestra cómo las redes pueden crear una especie de presión social constante, donde lo superficial muchas veces pesa más que lo auténtico. A la vez, el texto invita a reflexionar sobre la necesidad de tomarse la vida con más calma y no dejar que esa competencia por “encajar” o “estar al día” controle la manera en que vivimos o nos relacionamos.

  18. Endika Fernández dice:

    El texto me parece una reflexión irónica sobre el choque generacional y la forma en que el lenguaje se convierte en una especie de pasaporte social. Los jóvenes de hoy crean su propio código para comunicarse, identificarse y marcar distancia con los adultos, con expresiones como estalkear, fomo, glow up…

    Más que defender o criticar el lenguaje inclusivo, el texto se centra en cómo los jóvenes se expresan y en el intento, un poco forzado, de adaptarse a su forma de hablar. La mezcla de anglicismos, expresiones de redes y jerga adolescente crea un tono irónico, casi paródico. En el fondo, transmite cierta incomodidad ante un mundo que cambia rápido y donde el lenguaje se vuelve una forma de pertenecer.

    Me parece interesante porque muestra cómo hablar también es una forma de identificarse, aunque a veces se use solo por moda o por no quedarse fuera.

  19. Beñat Monasterio dice:

    El texto muestra en forma de burla cómo los adolescentes nos expresamos hoy en día, usando términos que se ponen de moda en las redes sociales, como fomo, shippear, glow up o de chill. Este tipo de lenguaje refleja mucho cómo vivimos conectados todo el tiempo y cómo Internet influye en nuestra forma de hablar, pensar y relacionarnos.

    Los jóvenes estamos muy centrados en las redes, en lo que se lleva, en seguir las tendencias y en mostrar una buena imagen. A veces parece que todo gira alrededor de eso: de tener likes, estar al día y no quedarse fuera de nada. El texto hace que nos demos cuenta de lo exagerado que puede llegar a ser y de cómo muchas veces hablamos más de esa manera que en nuestro propio idioma.

  20. Nerea Molinos dice:

    El tema del lenguaje inclusivo me parece interesante porque, aunque a veces se use como una moda o algo exagerado, en el fondo tiene una intención buena. El idioma cambia con el tiempo, igual que cambia la sociedad, y me parece lógico que queramos que las palabras reflejen mejor la diversidad que existe hoy. No se trata solo de decir “todes” o poner una “x”, sino de pensar en cómo usamos el lenguaje para incluir a la gente.

    Eso sí, también creo que hay momentos en los que se fuerza tanto que pierde sentido. Cuando se convierte en una especie de competición o en una forma de llamar la atención, deja de ser algo natural. A veces parece más un juego que una herramienta real para mejorar la comunicación.

    Personalmente, no estoy ni en contra ni totalmente a favor. Me parece bien usarlo cuando sale de forma sincera, no porque toque o porque esté de moda. Hablar con respeto y empatía ya es una forma de incluir, aunque no cambies todas las palabras. Al final, el lenguaje debería servir para unir, no para dividir ni para quedar bien.

  21. Nahia Ruiz dice:

    Creo que el texto refleja muy bien la forma en que muchos jóvenes se relacionan hoy en día a través de las redes sociales. Utiliza un lenguaje muy propio de Internet, con expresiones como stalkeado, fomo, glow up o matching, que muestran cómo las relaciones, las amistades y hasta la autoestima se construyen en entornos digitales.

    Por una parte, se nota una cierta crítica hacia esa superficialidad que a veces domina entre los adolescentes: la necesidad de mantener una racha, de seguir una vibra, o de preocuparse más por la imagen que por disfrutar la vida de manera tranquila. Pero al mismo tiempo, el narrador no se excluye; participa de ese mismo entorno, aunque con una actitud más relajada o reflexiva.

    También me parece interesante la idea del “no estar en el prime”, porque puede representar cómo las redes generan una presión constante por aparentar estar en el mejor momento, tanto físico como emocional.

    En resumen, el texto muestra con ironía y cercanía cómo las redes sociales influyen en la forma de pensar y actuar de los jóvenes, y deja abierta una reflexión sobre si realmente vale la pena vivir tan pendientes de ellas.

  22. Eneko Andres dice:

    Este texto me ha parecido un poco confuso al principio, pero creo que intenta reflejar el lenguaje que usan muchos jóvenes hoy en día, lleno de expresiones en inglés y términos de redes sociales. Me parece interesante cómo el lenguaje cambia tan rápido y cómo las nuevas generaciones lo adaptan a su forma de comunicarse. Sin embargo, también creo que a veces se pierde claridad o se exagera al usar tantas palabras mezcladas. En cuanto al lenguaje inclusivo, pienso que es importante buscar una forma de hablar que respete a todas las personas, pero sin que se vuelva forzado o difícil de entender. El idioma siempre evoluciona, y lo importante es que sirva para comunicarnos mejor y no para dividirnos. Al final, lo ideal sería encontrar un equilibrio entre la naturalidad y el respeto en la manera de hablar.

  23. Lander Suárez dice:

    Creo que este texto refleja un cambio generacional bastante claro. Las redes sociales y la tecnología han hecho que el lenguaje se vuelva más mezclado y global, con expresiones en inglés y palabras inventadas que se entienden dentro de ciertos grupos. Puede parecer superficial, pero en el fondo es una manera de crear identidad y sentirse parte de algo.

    También pienso que el texto ironiza sobre esa presión por estar siempre al día, por no quedarse fuera del “fomo”. Esa necesidad constante de pertenecer puede generar inseguridad, porque parece que si no usas las mismas palabras o no sigues las mismas modas, te quedas atrás. Aun así, creo que el mensaje del texto va más allá de la burla: invita a reflexionar sobre cómo el lenguaje refleja quiénes somos y cómo cambia con nosotros.

  24. Aimar García dice:

    La verdad, este texto me parece bastante gracioso y muy real. Usa un montón de expresiones que solemos decir los jóvenes, como fomo, shippear, glow up o de chill, y refleja perfectamente cómo nos comunicamos hoy en día, mezclando español con inglés y usando un lenguaje más relajado. Se nota que el autor intenta adaptarse a nuestro rollo, aunque también deja ver que no entiende del todo cómo pensamos o qué nos preocupa.

    Me gusta porque muestra de forma divertida la diferencia entre generaciones. Mientras los adultos a veces intentan comprendernos o imitar nuestra manera de hablar, nosotros simplemente vivimos el momento, conectamos con la gente por redes y tratamos de disfrutar sin tanto drama. Creo que, en el fondo, el texto transmite un mensaje bastante positivo: que cada generación tiene su forma de expresarse y de tomarse la vida, y que no pasa nada por ser distintos, mientras nos entendamos y respetemos.

  25. Iker Salas Alonso dice:

    El texto refleja de manera muy auténtica la desconexión y la ironía con la que muchos jóvenes usan el lenguaje en las relaciones sociales actuales. Me parece interesante cómo combina un lenguaje lleno de palabras originarias de internet de una manera divertida hacia la forma en que las personas buscan validación en las redes. A través de ese tono despreocupado se percibe una crítica sutil al FOMO, a las apariencias y al deseo de encajar. Aunque el texto parece caótico, en realidad transmite bien la confusión y superficialidad de ciertos entornos juveniles. Lo que más destaco es su naturalidad y su ritmo, que hacen que suene como una confesión espontánea. Sin embargo, también deja entrever una cierta distancia emocional, como si el narrador observara el mundo desde fuera. En conjunto, es un retrato muy actual y con mucho subtexto.

  26. Alejandro Aponte dice:

    Se considera que el texto refleja la manera en que algunas personas jóvenes interactúan en redes sociales y construyen relaciones y dinámicas de grupo. Muestra cómo los intereses, las prioridades y la búsqueda de aceptación o diversión pueden influir en su comportamiento y decisiones. Al mismo tiempo, pone de manifiesto la importancia de respetar los espacios y los intereses de los demás, mientras cada persona busca equilibrar su propia vida social y su bienestar personal. En este contexto, se valora la actitud de mantener un enfoque relajado y consciente, sin imponer juicios sobre los demás, y centrarse en experiencias positivas y constructivas.

  27. Unai López dice:

    La verdad, creo que todo este debate del lenguaje inclusivo se ha vuelto un poco exagerado. Entiendo que haya gente que quiera que el idioma sea más respetuoso y que nadie se sienta excluido, y me parece bien intentar hablar de forma que todos se sientan cómodos. Pero a veces siento que se nos va de las manos y que la gente discute más por las palabras que por los problemas reales.

    Por otro lado, usar expresiones como “lolazo” es simplemente parte de cómo hablamos los jóvenes. Es una forma de hacer humor y de expresarnos en internet. No creo que una cosa quite la otra. Para mí, lo importante es adaptarse al contexto: si estoy haciendo un trabajo del cole, pues hablo más neutro; si estoy con mis amigos, pues usamos nuestras expresiones sin darle tantas vueltas.

  28. Iraia Polo dice:

    El texto suena como alguien intentando hablar en modo súper trendy, usando palabras tipo prime, vibe, fomo, shippear y glow up para encajar full en el rollo juvenil. Más que nada parece una mezcla entre humor y querer copiar cómo habla la gente en redes, aunque queda un poco forzado.
    Siento que no está mal usar ese lenguaje si te sale natural, pero cuando se nota demasiado que alguien intenta meterse en la onda joven, pues queda raro. Igual es interesante ver cómo cambia la forma de hablar de cada generación y cómo algunos tratan de seguirla.

    En mi opinión, lo mejor es expresarte como eres sin querer aparentar algo solo para quedar bien. Está cool adaptarse, pero sin perder tu vibe real.

  29. Nerea Varela dice:

    El texto está escrito en un tono de sátira social y autocrítica humorística, usando la hipérbole y el lenguaje exagerado para burlarse tanto del esfuerzo del narrador por parecer joven como de las prioridades que él percibe en la adolescencia actual. El narrador adopta un personaje que lucha por mantenerse «en su prime» y utiliza un bombardeo de jerga de internet y anglicismos de forma casi forzada («fuckin vibra», «ni pa me atrevo a contradecirlas») para satirizar el esfuerzo de los adultos por encajar.

  30. Udane De Fuentes dice:

    El texto presenta una mirada irónica y algo desencantada sobre las dinámicas sociales y digitales actuales. A través de un lenguaje informal y referencias contemporáneas —como el fomo, los glow ups o el shippeo—, el autor retrata de forma crítica la manera en que los jóvenes se relacionan, se proyectan y buscan validación en un entorno dominado por las redes sociales.

    Se percibe una cierta contradicción en el discurso: por un lado, hay una conciencia clara de la superficialidad de estas interacciones; por otro, una aceptación resignada de que forman parte inevitable de la vida cotidiana. Esa tensión entre el deseo de autenticidad y la necesidad de pertenecer es precisamente lo que hace interesante el texto.

    El tono es desenfadado, casi cínico, pero deja entrever una reflexión más profunda sobre la identidad y la presión social. No busca moralizar ni ofrecer soluciones, sino simplemente reflejar con humor la confusión y las contradicciones de una generación que crece entre lo digital y lo emocional. En definitiva, se trata de una pieza que combina ironía y autoconciencia para retratar con acierto la dinámica social contemporánea.

  31. Alba Cabezón dice:

    En mi opinión, el lenguaje está cambiando mucho por culpa (o gracias) a las redes sociales. Cada vez usamos más palabras nuevas, abreviaciones y expresiones que antes ni existían, como fomo, crush, shippear o chill. Algunas personas lo ven como algo malo, pero yo creo que solo demuestra que el idioma evoluciona con el tiempo y con la forma en que los jóvenes nos comunicamos.

    Sin embargo, también pienso que es importante cuidar cómo hablamos y no olvidar el respeto. Por ejemplo, el lenguaje inclusivo busca que nadie se sienta excluido por su género, y eso me parece positivo si se usa con sentido.

    Al final, podemos decir “lolazo”, “bro” o “XD” todo lo que queramos, pero no podemos olvidar con quién estamos hablando ni la situación en la que estamos.

  32. Eider Fernández Esteban dice:

    El texto con cierto tono irónico se burla de como hablan los jovenes hoy en día, utilizando hipérboles, anglicismos y otros. Puede haber personas que este más o menos de acuerdo con ello, pero no por ello debería hacer estos comentarios de burla, ya que no se esta hablando mal, al contrario de otras palabras que se han acabado aceptando, ya que, en vez de corregir esos errores se han normalizado y aceptado.

    Lo mismo ocurre con el lenguaje inclusivo, aunque el masculino recoja al resto de géneros, si alguien no se siente incluido y prefiere usar otra terminología no le veo el sentido a la crítica.

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