Tema 1: La crisis del Antiguo Régimen y la construcción del Estado liberal (1808-1876)

Tema 1: La crisis del Antiguo Régimen y la construcción del Estado liberal (1808-1876)

 

ÍNDICE

 

Introducción

1.1. La guerra de la Independencia y el gobierno de José I: los afrancesados

         a. La guerra de la independencia española

         b. El gobierno de José I: los afrancesados

1.2. La obra revolucionaria de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812.

         a) Las Cortes de Cádiz

         b) La obra legislativa menor

         c) La Constitución de 1812

        d) La importancia de la Constitución

1.3.- El triunfo del liberalismo: la construcción de la estructura del Estado

1.4.- El Sexenio Democrático (EBAU 26M)

1.5.- La cuestión foral

 

 La política expansionista de Francia (Napoleón) y su enfrentamiento con Inglaterra motivó que España (debilidad de Carlos IV) se posicionara junto a Francia. Para ello, firmó con Francia el Tratado de Fontainebleau (1807, con el fin de conquistar y repartirse Portugal, aliado de Inglaterra). Para cumplir con el tratado, tropas francesas se instalan en España. La reacción del “pueblo” motivó el “Motín de Aranjuez (19 de marzo de 1808) que llevó a Carlos IV a prescindir de su “valido” Godoy y a abdicar en su hijo Fernando (VII). Napoleón no reconoció a Fernando, y Carlos IV se arrepintió de su abdicación. Para solucionar el conflicto ambos fueron requeridos por Napoleón a Bayona y, al no ponerse de acuerdo, les obligó a traspasarle el trono que a su vez lo entregó a su hermano José Bonaparte en las “abdicaciones de Bayona” (1808).

1.1.- La guerra de la independencia y el Gobierno de José I: los afrancesados

a. La Guerra de la Independencia Española fue un período (1808-1814) en el que España sufrió la invasión napoleónica. Esta invasión desencadenó la resistencia popular y el inicio de un conflicto bélico que involucró a España, Francia y Reino Unido.

Las CAUSAS más importantes de esta Guerra son:  el Tratado de Fontainebleau (1807): firmado entre España y Francia, que permitía el paso de tropas francesas por territorio español para conquistar Portugal (aliado de Inglaterra); la Invasión napoleónica:  Napoleón Bonaparte, con la excusa de invadir Portugal, introdujo tropas francesas en España, aprovechando la debilidad de la monarquía española y la crisis interna del país (Motín de Aranjuez) (1808); las abdicaciones de Bayona: Napoleón obligó a Carlos IV y a su hijo Fernando VII a abdicar la corona española en su favor, entregándosela posteriormente a su hermano José Bonaparte; el Levantamiento popular:  El 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó contra las tropas francesas, marcando el inicio de la resistencia armada contra la ocupación;  la Oposición a las reformas francesas:  Los españoles rechazaron las reformas políticas y sociales impuestas por José Bonaparte, consideradas contrarias a la tradición y la identidad nacional y el Apoyo británico a España:  Gran Bretaña apoyó militar y económicamente a la resistencia española, convirtiendo la guerra en un conflicto internacional.

La Guerra se INICIA con la victoria española en Bailén, en noviembre de 1808 y motiva que Napoleón entre en España, con un ejército de 250.000 hombres y desarrolle un avance espectacular volviendo a conquistar Madrid, mientras que la Junta Central Suprema se refugia en Sevilla y más tarde en Cádiz, cuya posición estratégica la hacía inexpugnable. A su vez, parte de los militares españoles, organizan pequeños grupos de guerrilleros que acosan sin tregua a las fuerzas francesas. En su lucha contra los ejércitos napoleónicos, España contaría con el apoyo de Gran Bretaña. Entre estos guerrilleros cabe destacar los nombres de Espoz y Mina, el Empecinado y el cura Merino. Prácticamente todo el país había quedado en manos francesas, a excepción de Cádiz. Sin embargo, la llegada del ejército británico liderado por el general Wellington fue de gran ayuda para los españoles. Así, británicos, españoles y portugueses derrotaron a los franceses en decisivas batallas como Arapiles (1812), Vitoria (1813) y San Marcial (Irún) (1813).   La Guerra de Independencia finaliza con el Tratado de Valençay (1813) que supuso la vuelta de Fernando (VII) a España y el comienzo de su reinado.

b. El Gobierno de José I: los afrancesados: ante la imposición de José Napoleón como rey de España, la mayor parte de la población luchó contra él. Pero hubo una minoría de españoles que lo aceptaron como rey desde el principio o bien cuando, con la ocupación de Andalucía en 1810, pareció que la suerte estaba decidida definitivamente. Estos “afrancesados”, fueron considerados como colaboracionistas por los patriotas, odiados de por vida y considerados traidores y malos españoles a pesar de que entre ellos había buen número de intelectuales (nobles, eclesiásticos, terratenientes…). Eran los herederos intelectuales de los ilustrados reformistas que, a mediados del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, habían intentado difundir la filosofía del Siglo de las Luces (partidarios del reformismo ilustrado pero enemigo de medidas revolucionarias), basada en el dominio de la razón y en el espíritu de la Enciclopedia. La vida de los “afrancesados” se complicó terriblemente a la caída del régimen de José I a quien siguieron a Francia al término de la guerra (exilio). La reacción popular fue terrible: venganzas, linchamientos, denuncias… La represión oficial, al menos, conseguía que se respetase la integridad física de los implicados, que solo podían defenderse mediante pliegos y pliegos de descargo redactados con el fin de librarse del estigma de su colaboracionismo.

 

1.2.- La obra revolucionaria de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

 a.- Las Cortes de Cádiz

La formación de las Cortes de Cádiz fue absolutamente novedosa para la época. Estas Cortes fueron elegidas mediante el voto de los varones mayores de 25 años que elegían a representantes por provincias. Además, se convoca una asamblea única (unicameral), en la que a cada diputado le correspondía un voto rompiendo así con la organización estamental propia del Antiguo Régimen. Las nuevas Cortes se reunían en representación de la nación y no del Rey, aunque se reconocía como soberano legítimo a Fernando VII y se le juraba fidelidad.

Entre los diputados elegidos (muchos de ellos refugiados en Cádiz por imperativos de la guerra) predominaban los eclesiásticos (casi un tercio), abogados, funcionarios, militares e intelectuales aunque también había algunos nobles. Los territorios americanos también designaron representantes, aunque fueron elegidos entre los originarios de esos territorios que se encontraban en Cádiz en ese momento. Como dato significativo, conviene resaltar que entre los diputados no había ni un solo representante de las clases populares. Además, la vida política se extendía al día a día de la ciudad, con debates constantes en cafés y periódicos. Este apasionamiento respondía a la fuerte división entre los diputados; así podemos distinguir diferentes grupos claramente diferenciados en lo ideológico:

  • Los liberales: Defendían la soberanía nacional, la división de poderes y la igualdad jurídica ante la ley. Apostaban por la desaparición de los privilegios señoriales propios del Antiguo Régimen. Era el grupo mayoritario.
  • Los absolutistas o serviles: Pretendían mantener la monarquía absoluta y el poder del rey sin los límites que marcaba la Constitución. Apostaban, por tanto, por el mantenimiento del Antiguo Régimen.
  • Los “jovellanistas” o ilustrados: Defendían la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. Era un grupo intermedio compuesto de reformistas moderados.

b.- La obra legislativa menor

La principal obra legislativa de las Cortes de Cádiz fue la elaboración de la Constitución de 1812, pero también tomaron otras decisiones de gran trascendencia que significaban el final del Antiguo Régimen y el primer gran intento de liberalización económica y social. Destacan las siguientes: Libertad de expresión, abolición de los señoríos jurisdiccionales, derogación de los gremios, supresión de la Mesta, abolición de la tortura, supresión de la Inquisición y definición de España como nación única.

c. La Constitución de 1812 (1ª Constitución)

Pero, sin duda, lo más importante de la obra legislativa de las Cortes de Cádiz es La Constitución de 1812. Constitución (primera española) que se promulgó el 19 de marzo de 1812, día de San José; por eso se la conoce como la “Pepa”. Se compone de un discurso preliminar y 384 artículos (es un texto largo). Esta Constitución recoge muchos de los principios fundamentales que siguen vigentes en nuestros días.  Los principios fundamentales son:

  • Soberanía Nacional: defiende que la soberanía reside esencialmente en la Nación, entendida como la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios (España y América). La forma del Estado sería una monarquía, en la persona de Fernando VII, pero parlamentaria o constitucional. (Art. 1, 2)
  • Separación de Poderes: intenta diferenciar claramente quién hace las leyes, quién las ejecuta o lleva a la práctica y quién juzga a quien no las cumple: Poder Legislativo: “la potestad de hacer las leyes reside en la Cortes con el Rey”; Poder ejecutivo: “la potestad de hacer ejecutar las leyes, reside en el rey”; Poder Judicial: “la potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los Tribunales establecidos por la Ley” (Art.15-16-17
  • Derecho de representación: La Nación estará representada por la Cortes, cuyos diputados son elegidos por la población y de forma igual en ambos hemisferios
  • Derechos fundamentales del individuo: Libertad de Expresión / Libertad de Prensa e imprenta (Art.371); Derecho a la integridad física (Art. 303); Libertad Personal (Art. 172); Inviolabilidad del domicilio (Art.306); Garantías Procesal y Penal“ (Art. 247).
  • No se reconocía, sin embargo, la libertad de culto, sino que se imponía el catolicismo como religión oficial y única, concesión clara al sector absolutista.

d) Importancia de la Constitución de 1812

La Constitución de Cádiz es fundamental en la historia de España. Es la primera – ya que la “Constitución de Bayona” de 1808 es una “Carta Otorgada”-. Se inspira en la Constitución francesa de 1791 pero es más avanzada y progresista que ella, ya que acepta el sufragio universal y una amplia garantía de derechos. La guerra de la Independencia no permitió llevar a la práctica lo legislado por las Cortes. Además, la mayoría de la sociedad española quedó al margen: eran campesinos, monárquicos absolutistas que estaban muy influenciados por el clero y la nobleza. Fernando VII anuló la Constitución y la obra de las Cortes de Cádiz a su vuelta del exilio en marzo de 1814 (Ver ANEXO 3). Sin embargo, la “Pepa” fue una referencia clave para el liberalismo posterior. Además, su influjo fue decisivo en otras constituciones de América del Sur y de Europa, como las de Italia y Portugal.

1.3.- El triunfo del liberalismo: la construcción de la estructura del Estado

Durante el reinado de Isabel II (1833-1868) se desarrolló en España, al igual que en gran parte de Europa, el proceso de construcción del Estado liberal, ya esbozado por las Cortes de Cádiz. Durante este periodo de tiempo se destruyeron definitivamente las estructuras políticas, económicas y sociales del Antiguo Régimen.

a. El desmantelamiento del Antiguo Régimen (1833-1843): abarca el periodo desde la muerte de Fernando VII y la proclamación de la mayoría de edad de Isabel II. Durante la minoría de edad de la Reina se dan dos regencias:

  • La Regencia de María Cristina (1833-1839): los principales acontecimientos en este período fueron: La primera Guerra Carlista (1833-1839); la desamortización de Mendizábal (1836) y la Constitución de 1837 (2ª).
  • La Regencia de Espartero (1840-1843): tras la renuncia de Mª Cristina se nombró a un nuevo Regente: el General Baldomero Espartero  (1841-1843).  Durante su corta regencia, se aceleró la desamortización de los bienes eclesiásticos y se recortaron los fueros vasco-navarros. La firma de un acuerdo “librecambista” con Inglaterra engendró grandes protestas en Barcelona (sus industrias eran partidarias del “proteccionismo”) que fueron duramente  El bombardeo de la ciudad llevó a que Espartero perdiera toda su popularidad, incluso entre los propios progresistas. Finalmente, una sublevación militar organizada por los moderados, a la que se unieron algunos progresistas, precipitó el fin de la Regencia de Espartero. Para salir del “impasse” político en el que se hallaba el país, las nuevas autoridades aceleraron, pese a tener solo catorce años (dieciséis era la mayoría), la coronación como reina de Isabel II.

b. El Reinado de Isabel II (1843-1868): abarca un largo período que se inicia con la proclamación anticipada de la mayoría de edad de Isabel y el golpe de estado revolucionario de septiembre de 1868. Los gobiernos estarán en manos de moderados y progresistas. Pasa por tres períodos:

  • La Década moderada (1843-1854): se elabora la Constitución de 1845 (3ª); se realiza la actual división provincial (Javier de Burgos en 1833); se crea la Guardia Civil; se implanta un sistema educativo único (castellanización). El País Vasco y Navarra, no obstante, mantenían sus fueros. De singular importancia es la firma del Concordato de 1851
  • El Bienio Progresista (1854-1856): destacamos dos leyes de suma importancia: LA LEY DE FERROCARRILES y la DESAMORTIZACIÓN CIVIL DE MADOZ que afecta, sobre todo, a los bienes de los municipios (también a los de la Iglesia no vendidos en la etapa anterior). Ambas leyes son de 1855.
  • El Gobierno de la Unión Liberal (1856-1868): La Unión Liberal es una coalición de moderados (los menos moderados) y progresistas (los menos progresistas).  Ambos eran centralistas. En política exterior se realizó una intervención militar en el Norte de África para defender las posesiones españolas de los ataques marroquíes y para ganar prestigio. Aunque se impusieron, los resultados fueron muy limitados. La política conservadora y autoritaria provocó contactos entre la oposición para derribar al régimen (Pacto de Ostende: 1866). El objetivo era acabar con la monarquía de Isabel II. Fue firmado por progresistas, demócratas y unionistas. A esto se añadió una crisis financiera y de subsistencias, que contribuyeron a aumentar el descontento de la población hacia Isabel II. Todo ello motivó un golpe de Estado que acabó con el reinado de Isabel II.

 1.4.- El sexenio Democrático (1868-1875)

El 18 de septiembre de 1868 la escuadra, a las órdenes del brigadier Topete, se “pronunció” en Cádiz contra Isabel II. Contaba con el apoyo de los generales Serrano y Prim, líderes de la Unión Liberal y del Partido Progresista.

a. Las principales causas de esta revolución, que acabó con el reinado de Isabel II, fueron tanto políticas (desprestigio de la monarquía de Isabel II, oposición de diversos grupos y el Pacto de Ostende) como económicas (crisis de subsistencias, crisis industrial y endeudamiento del Estado) y sociales (desigualdades sociales, antagonismos entre clases…).

b. Este sexenio pasó por diferentes etapas:

  • El gobierno provisional (1868-1871): tras las correspondientes elecciones (sufragio universal masculino), el gobierno elaboró la Constitución de 1869 (4ª) que convierte a España en una monarquía constitucional, democrática y parlamentaria. La definición del Estado como reino planteaba un problema: había que encontrar un príncipe europeo dispuesto a ser rey de España y no pertenecer a la familia Borbón. El general Prim fue el encargado de esta tarea. Finalmente, el elegido fue Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia Víctor Manuel II.
  • El reinado de Amadeo I (1871-1873): se encontró un país con una grave crisis económica y financiera; además en Cuba seguía la insurrección separatista. La situación para el rey se volvió cada vez más crítica motivada por: la guerra carlista, la insurrección cubana, la agitación republicana federal, desavenencias en la coalición gubernamental, crisis económica y descontento popular. Finalmente, el 11 de febrero de 1873, el rey abdicó.
  • El mismo día las Cortes proclamaron la I República. Se celebraron elecciones en mayo de 1873 y comenzó el intento de construir una república federal. Los federales obtienen una clara victoria electoral, pero no tienen suficiente apoyo popular, porque hubo una abstención del 70%. Fueron sus presidentes Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar. Se sucedieron los unionistas y los federales. Esta diversidad provocó el cantonalismo que desgastó enormemente a la República. La dimisión de Castelar esto precipitó el golpe de estado conservador del general Pavía (Enero de 1874). Se disolvieron las Cortes y el general Serrano gobernó de forma autoritaria. El 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos proclamó a Alfonso XII, hijo de Isabel II, rey de España. Con ello se inicia el periodo de la Restauración.

1.5.- La cuestión foral

a. Antes del siglo XIX: Durante el reinado de los Reyes Católicos (1469-1504), se produce la unión territorial de Castilla (en la que están insertas las llamadas Provincias Vascongadas) y la Corona de Aragón, además de la anexión de Navarra para Castilla en 1512. Pero cada reino mantenía su diferenciación: instituciones, libertades y fueros propios procedentes de la Edad Media. Durante el reinado de los Austrias (siglos XVI y XVII) los fueros son respetados e, incluso, ampliados en algunos casos aunque no dejaron de alzarse voces para que se suprimiesen. Con el cambio de dinastía, tras la Guerra de Sucesión, a principios del S. XVIII, y la llegada de Felipe V y los Borbones, se lleva a cabo un proceso de castellanización de los reinos de la Corona de Aragón que habían apoyado la candidatura del Archiduque Carlos al trono español; así se promulgan los “Decretos de Nueva Planta” por los que dichos reinos perdieron sus Cortes, Instituciones y Fueros propios, imponiéndoles las leyes de Castilla. Sin embargo, los Fueros navarro y vascos siguieron vigentes por haber apoyado a Felipe V en la guerra. Durante todo el siglo XVIII permanecieron intocables.

b. Durante el siglo XIX, la primera Constitución española (Cádiz: 1812) decretó la supresión de los Fueros en favor de la igualdad de todos los españoles y de todos los territorios. No obstante, en la época de Fernando VII (1814-1833) se verán restaurados (excepto en el periodo del trienio liberal: 1820-1823). Las guerras carlistas (especialmente la tercera -(1873-1876)acabarán por abolirlos. Sin embargo, a finales del siglo XIX nacerá en Bilbao una fuerte corriente política demandando su restitución: es el “foralismo” que, junto con el “tradicionalismo” sentarán las bases del moderno nacionalismo sabiniano.

c. Durante el s. XX, la Constitución de la 2ª República, en 1931, permitió la creación de estatutos de autonomía y gobiernos autonómicos, aprobándose el de Cataluña y, ya durante la Guerra Civil, el del País Vasco. Este Estatuto estuvo vigente únicamente durante nueve meses en el territorio de Vizcaya. La Dictadura de Franco (1939-1975) que entonces se impuso en España suprimió los Estatutos de Autonomía y, en lo que respecta al País Vasco, sólo dejó vigente el “Concierto Económico” en Navarra y Álava. Tras el franquismo, que persigue todo nacionalismo y con el carlismo incluido en el sistema político franquista de FET (Partido único reconocido por Franco), viene la Transición y la Constitución de 1978, en la que se generaliza la idea de las autonomías y se crea un mapa autonómico para toda España, mediante el cual, aunque con algunas diferenciaciones, se llevó a cabo un proceso de descentralización administrativa para toda España y se recuperó el “concierto económico” como medio de financiación autonómica para el País Vasco y Navarra, respondiendo así a las aspiraciones nacionalistas y forales.

d. En los albores del s. XXI se ha iniciado una profunda revisión de los Estatutos de Autonomía aunque en lo que respecta al de Euskadi dicha revisión está actualmente paralizada.

 

 

 

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