Memoria histórica: Mártires de Cantabria: el párroco de Vega de Pas, mujeres de su familia, dominicos, trapenses…

 

La Causa de Beatificación de Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires de la diócesis de Santander recoge los testimonios de 80 mártires montañeses: 67 sacerdotes diocesanos, 3 carmelitas descalzos, 3 seminaristas y 7 laicos. Serán beatificados casi seguro en algún momento de 2026. El 22 de mayo de 2026, el Papa León XIV aprobó su decreto de beatificación.

No participaron en la guerra. Murieron, de forma ejemplar, perdonando a sus verdugos, y defendiendo su fe en Jesucristo.

Los terribles hechos de Vega de Pas: asesinato, violación…

Uno de esos 67 sacerdotes diocesanos es don Bonifacio Angulo, párroco de Vega de Pas. El Diario Montañés publicó en junio el reportaje titulado «La noche que nadie olvidará en Vega de Pas», sobre el asesinato de este párroco, que tuvo lugar en la noche del 2 al 3 de diciembre de 1936.

Aquella noche, Vicente Escribano, lugarteniente del socialista Manuel Neila Martín, acompañado por otros tres milicianos, irrumpió en la vivienda del sacerdote y acabó con su vida.

Tras el asesinato, los asaltantes se llevaron a su prima, Josefa, de 50 años, y a sus sobrinas Gloria y María, de 15 y 17 años respectivamente.

Fueron conducidas hasta las proximidades de Puerto Seguro, en San Pedro del Romeral, donde fueron violadas en grupo también por varios milicianos apostados en los parapetos de la zona. Posteriormente, fueron ametralladas en las piernas y enterradas cuando aún se encontraban con vida.

Episodios como este ponen de manifiesto la extrema dureza de la persecución religiosa desencadenada durante la Guerra Civil en numerosas zonas bajo control republicano.

Sin embargo, estos hechos continúan siendo poco conocidos para gran parte de la sociedad española, mientras que el relato público sobre aquel conflicto sigue prestando una atención desigual a las víctimas de uno y otro bando.

El análisis del historiador Paul Preston

El historiador británico Paul Preston, nada sospechoso de simpatías hacia la derecha española, señaló que «mientras la provincia de Santander estuvo bajo control republicano, cerca de 1.300 derechistas fueron asesinados y muchos de ellos torturados por el jefe de policía Manuel Neila Martín y la gente de su checa».

Estos crímenes forman parte de una realidad histórica que merece ser conocida, estudiada y reconocida con independencia de las posiciones ideológicas actuales.

Trapenses y dominicos cántabros: arrojados al mar

La causa martirial de González de Córdova y sus 79 compañeros no incluye a los más conocidos 18 trapenses, 16 de ellos de Cóbreces, ya beatificados en Santander en 2015.

Esos religiosos de Viaceli fueron detenidos y trasladados a Santander, salvo dos administrativos, el 8 de septiembre de 1936. Días después fueron liberados, cobijándose en dos domicilios. El grupo más numeroso se alojó en una casa que la familia Aldasoro tenía en Santander en la calle del Sol nº27, 4º, junto a la iglesia de los Carmelitas y frente a la checa de Neila.

Allí se enteraron de que aquellos dos habían sido asesinados tras recibir crueles palizas para que revelasen el paradero de un inexistente tesoro. (El mismo protocolo estalinista aplicaron a los dominicos de Montesclaros).

Los siete trapenses del primer grupo fallecieron el 3 de diciembre de 1936, por orden Neila, por inmersión en el mar, junto a la isla de Mouro, atados de pies y manos y lastrados; y otros cinco trapenses ahogados, análogamente, el día siguiente.

Está documentado que nueve dominicos del convento de las Caldas de Besaya, también fallecieron arrojados al mar el 23 diciembre, tras crudelísimos interrogatorios en la checa de Neila.

Y así mismo muchos más sacerdotes, religiosos y jóvenes de Acción Católica de la diócesis de Santander acabaron martirizados de igual manera.

Estos crímenes forman parte de una realidad histórica que merece ser conocida, estudiada y reconocida con independencia de las posiciones ideológicas actuales.

Tomado de www.religionenlibertad.com

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *