TEMA 5: LA GUERRA CIVIL (1936-1939)
TEMA 5: LA GUERRA CIVIL (1936-1939)
ÍNDICE
Introducción
5.1. La sublevación militar
5.2. La respuesta del Gobierno
5.3. El contexto internacional
5.4. El Estatuto Vasco
5.5. El desarrollo de la guerra
5.6. La violencia de retaguardia
Introducción
La Guerra Civil Española (1936-1939) fue el resultado de una profunda crisis política y social que enfrentó a diferentes sectores de la sociedad española. Las causas son complejas y multifacéticas, incluyendo tensiones políticas y sociales, desigualdades económicas, radicalización ideológica, conflictos regionales y el golpe de estado de 1936
5.1. La sublevación militar
La sublevación militar española de 1936, también conocida como el Alzamiento Nacional, fue un golpe de Estado militar que tuvo lugar en España entre el 17 y el 18 de julio de 1936. La sublevación, liderada por un grupo de militares encabezados por los generales José Sanjurjo, Emilio Mola y Francisco Franco, buscaba derrocar a la Segunda República Española y, ante el fracaso inmediato del mismo, dio como resultado la Guerra Civil Española.
A) Desarrollo de la sublevación: El golpe de Estado comenzó en Melilla el 17 de julio y se extendió rápidamente a otras partes de Marruecos y a las Islas Canarias, donde el general Franco tomó el mando. El 18 de julio, la sublevación se extendió a la Península Ibérica, con la toma de ciudades como Sevilla por el general Queipo de Llano. El golpe no logró triunfar de manera unánime, lo que llevó a un conflicto armado a gran escala, la Guerra Civil Española, que duró hasta 1939.
B) Causas de la sublevación: Existía una creciente tensión política y social en España, con divisiones entre los partidarios de la República y aquellos que deseaban un cambio de régimen. La derecha española, incluyendo a grupos políticos como la Falange Española y la CEDA, veía la República como una amenaza para los valores tradicionales y la unidad nacional. Los militares sublevados consideraban que la República era débil e inestable y que era necesario restaurar el orden y la autoridad.
C) Consecuencias de la sublevación: El fracaso parcial del golpe, sobre todo la no toma de Madrid, condujo a una guerra civil que duró tres años y tuvo consecuencias devastadoras para España. La sublevación y la posterior guerra marcaron el fin de la Segunda República y el inicio de la dictadura franquista. La Guerra Civil Española dejó un saldo de cientos de miles de muertos y un país profundamente dividido.
5.2. La respuesta del Gobierno
La respuesta del gobierno de la Segunda República Española al golpe militar de 1936 fue inicialmente descoordinada y tardía, pero se organizó una resistencia que impidió un triunfo inmediato de los sublevados. El gobierno, encabezado por Casares Quiroga, emitió comunicados llamando a la lealtad republicana y movilizó a las fuerzas de seguridad, como la Guardia de Asalto, pero estas se vieron superadas en muchas zonas. La falta de preparación y la rapidez del golpe sorprendieron a las autoridades republicanas, que tuvieron que improvisar una respuesta.
Se intentó movilizar a las fuerzas de seguridad, como la Guardia de Asalto, para contrarrestar el avance de los sublevados. En algunas ciudades, como Barcelona, se produjo una resistencia armada por parte de las fuerzas leales a la República y de milicias obreras, especialmente de la CNT. El golpe fracasó en su objetivo de tomar el control total del país, resultando en una España dividida en dos zonas: una leal al gobierno republicano y otra bajo control de los militares sublevados. La incapacidad de ambos bandos para derrotar al otro condujo al inicio de la Guerra Civil española, que duró hasta 1939.
En resumen, la respuesta inicial del gobierno republicano fue tardía y descoordinada, pero la resistencia organizada de las fuerzas leales y la población impidió un triunfo rápido de los golpistas y condujo al inicio de la Guerra Civil.
5.3. El contexto internacional
La Guerra Civil Española (1936-1939) se desarrolló en un contexto internacional tenso, marcado por el ascenso del fascismo y el nazismo, y la crisis de las democracias. Esta situación influyó profundamente en la guerra, convirtiéndola en un conflicto que trascendió las fronteras españolas y atrajo la intervención de potencias extranjeras.
Apoyo a los sublevados: Alemania (con la Legión Cóndor), Italia (con el Corpo Truppe Volontarie) y Portugal, en menor medida, (Legio Viriato) apoyaron activamente al bando nacionalista liderado por Franco, proporcionando armas, tropas y apoyo logístico.
Apoyo a la República: La Unión Soviética, aunque con menos recursos, suministró armas y asesores a la República, así como el apoyo de las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios antifascistas de diferentes países. Tuvo grandes dificultades para adquirir suministros y pertrechos militares.
No Intervención: Francia y Reino Unido, temiendo una guerra europea, promovieron un pacto de no intervención, pero este fue ineficaz, ya que las potencias fascistas no lo respetaron. De hecho crearon un Comité Internacional de No Intervención
La Guerra como «Ensayo General»: La Guerra Civil española sirvió como campo de pruebas para las nuevas armas y estrategias militares de Alemania e Italia, anticipando la Segunda Guerra Mundial.
En resumen, la Guerra Civil Española fue un conflicto complejo con profundas raíces internas, pero también profundamente influenciado por el contexto internacional, especialmente por el auge de los totalitarismos y la polarización ideológica de la época.
5.4. El Estatuto Vasco
a.- Los proyectos de Estella y de las Gestoras
La iniciativa por la consecución de un Estatuto vasco fue liderada por el nacionalista José Antonio Agirre, alcalde de Getxo, quien redactó un manifiesto en el que el PNV reconocía a la República e iniciaba conversaciones con el gobierno provisional de la República para plantear la autonomía.
- El Proyecto de Estella (1931) fue redactado por la Sociedad de Estudios Vascos y debía aplicarse a las tres provincias Vascas y a Navarra. El Estatuto de Estella fue presentado ante las Cortes en septiembre de 1931 y fue rechazado porque chocaba con la Constitución en el tema religioso.
- El Proyecto de las Gestoras centró el Estatuto en de Araba, Gipuzkoa y Bizkaia (octubre de 1932-agosto 1933). Este proyecto contó con el apoyo mayoritario de los municipios de las tres provincias, salvo de Araba, provincia en la que aumentó notablemente la influencia tradicionalista. El referéndum popular que debía aprobar el Estatuto se llevó a cabo el 5 de noviembre de 1933. Pero en las elecciones de ese mismo mes gana la derecha, y el Proyecto quedó paralizado.
b.- El Estatuto Vasco (1936)
El aislamiento del territorio vasco en la primera fase de la Guerra Civil permitió que el País Vasco funcionase con gran autonomía, creando una moneda propia, la policía foral o ertzaintza, el ejército vasco o euzko gudarostea —organizado en batallones dirigidos por los diferentes partidos, lo que contribuyó a que no existiese un mando único que lo coordinase-, y practicando una política internacional propia, con sus delegaciones en el extranjero, fundamentalmente, en Gran Bretaña y Francia. Asimismo, la creación del Tribunal Popular de Euskadi para juzgar los delitos de rebelión y relacionados con la guerra supuso la práctica de una justicia excepcional, evitando las matanzas y venganzas encubiertas que se produjeron tanto en la zona franquista como en la republicana. Todo ello derivado el Estatuto redactado por Indalecio Prieto, aprobado en las Cortes españolas por el procedimiento de urgencia, con una aplicación territorial muy limitada (Alava y casi toda Gipuzcoa están en manos de los sublevados franquistas) y con una duración más bien corta (nueve meses que discurren entre su aprobación y la rendición de las tropas vasca a Franco en el Pacto de Santoña (agosto 1937).
5.5. El desarrollo de la guerra
Malogrado su objetivo de tomar Madrid, los rebeldes ocuparon Málaga en febrero. Hubo nuevos intentos de cerco de la capital, pero el ejército republicano contuvo a los atacantes en la batalla del Jarama y derrotaron a los franquistas e italianos del CTV (Corpo di Truppe Volonta-rie) en la batalla de Guadalajara.
a.- La guerra en el frente norte
Franco decidió buscar una victoria en el frente norte, donde los nacionalistas vascos, que acababan de obtener el Estatuto de Autonomía, organizaron con otras fuerzas políticas su propio ejército. Fue un ejército improvisado, mal armado y en desventaja con respecto a las tropas franquistas, que se jugaban ante Bilbao no solo el prestigio internacional, sino una parte del resultado final de la guerra. En marzo de 1937, el general Mola inició la ofensiva definitiva contra Bizkaia, concentrando 40.000 soldados, españoles y marroquíes en la vanguardia e italianos como reserva. Para acabar pronto con la resistencia vizcaína, aviones alemanes a las órdenes de Franco bombardearon Gernika-Lumo con tal ensañamiento que sus propios autores prefirieron mentir a asumir ante la opinión mundial la magnitud de las destrucciones. Con su área industrial intacta, el 19 de junio cayó Bilbao en manos de las brigadas navarras. Perdida Bizkaia, la gran mayoría de los batallones vascos se negaron a seguir luchando por la República.
En pocos días, Cantabria y las minas de Asturias quedaron bajo el dominio de los franquistas (octubre de 1937), que a partir de ese momento tendrían a su favor la evolución de la guerra.
Los republicanos llevaron a cabo duras ofensivas destinadas, infructuosamente, a debilitar los avances franquistas en el norte, atrayendo su atención hacia el centro (Brunete en julio) y hacia Aragón (Belchite en agosto).
b.- Las ofensivas en Aragón (1938)
Tras la caída del frente norte, el suministro bélico de los republicanos, bloqueado por la actitud de Francia, que había un pacto de no intervención en la contienda, dependerá de los envíos intermitentes de la URSS.
En las primeras semanas de 1938, Franco dirigió la guerra hacia el Mediterráneo, a través del valle del Ebro, y tras la batalla de Teruel, los franquistas llegaron a Castellón en abril. El territorio republicano quedó dividido en dos, quedando en evidencia la debilidad militar de su ejército.
Ni Franco se apresuró en concluir la guerra, para terminar de modelar a su gusto los territorios conquistados, ni el jefe de Gobierno, Juan Negrín, quería rendirse mientras consiguiera mantener un ejército en el campo de batalla, a la espera de que algún acontecimiento internacional se pusiese de su parte. El estallido de la Segunda Guerra Mundial llegó tarde para él.
La amenaza se cernía sobre Valencia, por lo que la República buscó elevar la moral de sus partidarios y sorprender al enemigo con una rápida ofensiva en el Ebro. A pesar de la inferioridad militar del ejército del general Rojo, la batalla del Ebro fue la más larga y sangrienta de la contienda, y durante cuatro meses las dos fuerzas se masacraron entre sí hasta quedar totaImente destrozadas las mejores tropas republicanas.
c.- La caída de Cataluña y en el fin de la guerra
A iniciativa de Negrín, en octubre de 1938 se retiraron las Brigadas Internacionales. A Franco, tras la victoria del Ebro, no le resultó difícil, en las primeras semanas de 1939, avanzar sobre Cataluña, defendida por un ejército maltrecho y bajo de moral. Girona cayó en febrero, desapareció así el frente de Cataluña.
Una muchedumbre de españoles fieles al ideario republicano marchó al exilio. Cualquier tentativa de negociación con el Gobierno de Burgos estaba condenada al fracaso. Tampoco se aceptaba la propuesta única de no emprender represalias contra el enemigo.
Perdida toda esperanza de una paz honrosa, el coronel Segismundo Casado, partidario de la rendición encabezó un golpe de Estado contra su Gobierno y puso fin a la política de resistencia, ordenando la rendición de Madrid, donde entraron las tropas franquistas el día 28 de marzo. El día 1 de abril de 1939 terminó la guerra.
5.6. La violencia de retaguardia
En las principales guerras del Siglo XX, los países combatientes movilizaron todos sus recursos materiales y humanos de una manera sin precedentes. En esas guerras también se borró la línea entre luchadores y civiles, con el resultado de que estos representaron un porcentaje cada vez mayor de los muertos. Y en estos conflictos también las retaguardias tuvieron un papel clave. A la vez, las exigencias militares pusieron mucha presión en las relaciones sociales establecidas.
La Guerra Civil Española fue una de estas guerras. En esta galería exploramos el papel de las dos retaguardias y las maneras en que el conflicto les afectó.
- Donde fracasó, la rebelión militar del 18 de julio provocó el colapso de las estructuras tradicionales de poder que, en muchos casos, fueron sustituidas por una variedad de organismos revolucionarios controlados por sindicatos y partidos políticos. También hizo posible una revolución social en la mayor parte del territorio republicano. Las autoridades Republicanas hicieron todo lo posible para superar esta situación, pero nunca lo consiguieron por completo.
- Nada de esto pasó allí donde la rebelión militar tuvo éxito. Se declaró el estado de guerra en seguida. Los rebeldes establecieron su propio Gobierno y el régimen Nacionalista, encabezado por el general Francisco Franco, quien pronto forzó a las fuerzas políticas que le apoyaron a entrar en un dócil partido único oficial.
Se empleó la violencia contra los supuestos enemigos en las dos zonas, pero hubo diferencias importantes. El número de asesinados en la zona Nacionalista fue el doble de la zona Republicana. Y aunque todas las fuerzas políticas y sindicales en la zona Republicana estaban involucradas en asesinatos, nunca hubo una política oficial de terror como sí existió en la zona Nacionalista. En total, el número de asesinados en las retaguardias durante la guerra e inmediatamente después casi igualó a los muertos en el campo de batalla. En esto, el conflicto español se parece más a la Segunda Guerra Mundial que a la Primera.
Las mujeres en las dos retaguardias tuvieron la oportunidad de contribuir al esfuerzo bélico, y a veces de maneras que transgredieron las normas de género establecidas. Y los niños fueron sujetos a procesos de movilización cultural similares.
En muchos aspectos importantes, la retaguardia Nacionalista sintió los efectos de la guerra mucho menos que la Republicana. No hubo escaseces de alimentos. Sufrió menos bombardeos aéreos, y no hubo que evacuar a los niños de las ciudades. Salvo en zonas muy concretas de Aragón, solo los civiles Republicanos tuvieron que huir de los ejércitos enemigos, la represión que estos trajeron consigo, y convertirse en refugiados dentro de su propio país.
Finalmente, la victoria Nacionalista supuso que los civiles de las dos retaguardias tuvieron experiencias completamente opuestas después de la guerra. Los Nacionalistas fueron los beneficiarios de las políticas de la victoria del régimen Franquista. Algunos Republicanos, unos 500.000, se escaparon del país hacia un futuro muy inseguro. Los demás tuvieron que vivir bajo un régimen que no tuvo el más mínimo interés en la reconciliación y que nunca les dejó olvidar de que eran los vencidos.
