DEBATE 253: la dignidad humana (2º de la 1ª Evaluación)
“Cuando hablamos de dignidad no siempre usamos la palabra de la misma manera; en ocasiones nos referimos a la dignidad moral, es decir, al modo en el que la persona orienta sus propias decisiones y su propio obrar; otras veces pensamos en la dignidad social, es decir, en las condiciones de vida de la persona y en el respeto concreto que le es reconocido por la sociedad; en otros casos indicamos la dignidad existencial, que alude al modo en el que una persona percibe el valor de sí y de su propia vida. Estas dimensiones de la dignidad pueden crecer o disminuir. Pero más allá de estos significados hay un nivel más profundo, el más importante, que consiste en la dignidad ontológica. Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios; ningún pecado, ningún fracaso, ninguna humillación, ninguna exclusión puede afectar el valor profundo de una vida humana que Él ha querido y llamado al ser”. (Magnifica Humanitatis, 52)

El texto explica que, aunque el respeto que recibimos, cómo nos sentimos o las decisiones que tomamos pueden cambiar a lo largo de la vida, existe un valor básico y profundo llamado dignidad ontológica que pertenece a todo ser humano por el simple hecho de existir y ser amado por Dios. Esto significa que tu valor como persona es sagrado e indestructible, por lo que ningún error, fracaso, humillación o rechazo social puede quitártelo ni disminuirlo jamás.