El inicio temprano en las redes sociales ralentiza el éxito académico
Una investigación con más de 5.200 estudiantes concluye que abrir una cuenta en redes sociales antes de la adolescencia se relaciona con peores resultados en matemáticas e idiomas, aunque los expertos recuerdan que no demuestra una relación de causa y efecto.
El uso temprano de las redes sociales podría estar pasando factura en las aulas, según un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour y basado en 5.227 estudiantes italianos de entre 7 y 16 años. La investigación concluye que abrir una cuenta personal en edades más tempranas se asocia con peores resultados en pruebas estandarizadas de italiano y matemáticas, mientras que no encuentra efectos claros en inglés.
Aunque se trata de un trabajo observacional, por lo cual no permite afirmar una relación causal cerrada, sí dibuja un patrón preocupante. El equipo, liderado por Marco Gui, cruzó un cuestionario sobre hábitos digitales a lo largo de la vida con datos longitudinales de rendimiento escolar en centros del norte de Italia.
Para estimar el impacto, comparó a quienes crearon su primera cuenta en sexto, séptimo u octavo curso con quienes la abrieron a partir de noveno o más tarde, utilizando modelos de diferencias y emparejamiento estadístico.
Datos concretos
Según un artículo publicado en Phys.org, la muestra y el diseño permiten una estimación más precisa que la habitual en este campo, en concreto porque los autores siguieron a los mismos alumnos a lo largo del tiempo.
Los resultados son claros en dos materias: los alumnos que empezaron en sexto curso obtuvieron alrededor de 0,22 desviaciones estándar menos en italiano y 0,18 menos en matemáticas en octavo curso; en décimo la brecha se mantenía en italiano y aumentaba en matemáticas.
El propio estudio interpreta una diferencia de 0,2 desviaciones estándar como el equivalente aproximado a seis meses de escolarización. Entre quienes empezaron en séptimo y octavo curso, el efecto también apareció, aunque con menor intensidad. En cambio, en inglés no se detectó una penalización estadísticamente relevante.
El problema no son las redes sociales: el problema es el móvil omnipresente
Sin dudas, uno de los hallazgos más interesantes es que la variable más asociada con el menor rendimiento académico no parece ser tanto el “tiempo de pantalla” a secas como la presencia constante del móvil en momentos clave del día.
El estudio señala que una parte sustancial del efecto negativo se explica por la permanencia constante del smartphone, es decir, por su intrusión en situaciones como antes de dormir, al despertar, mientras se hacen los deberes o incluso en el colegio. Esa vía explicaría, según los autores, el impacto sobre atención y sobrecarga cognitiva.
Una discusión pública y política
Por otro lado, el trabajo no observa diferencias en inglés, algo que los autores relacionan con la abundancia de contenidos en ese idioma en las plataformas y con una posible exposición incidental, que podría amortiguar el daño observado en otras materias.
Además, la asociación entre abrir antes una cuenta en redes sociales y sacar peores notas no significa automáticamente que las plataformas sean la única causa: el propio estudio reconoce la necesidad de seguir investigando.
En el fondo, el trabajo vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta cada vez más actual: ¿a qué edad conviene entrar en las redes sociales? En la discusión pública y política abundan las propuestas para retrasar ese acceso, mientras el estudio italiano sugiere que adelantarlo podría perjudicar el aprendizaje.
Educar para el uso de las tecnologías
«La principal implicación es que las redes sociales forman parte de nuestra realidad desde temprana edad y este estudio viene a confirmarlo. Ante esta situación, negar el uso de tecnologías no va a resolver los problemas asociados a estas», indicó a Science Media Centre la especialista María Paz Prendes Espinosa, Catedrática de Tecnología Educativa en la Universidad de Murcia, quien no participa del estudio.
«Más bien al contrario, debe promoverse una educación adaptada al contexto real en el que vivimos, hay que formar y educar para saber afrontar el uso de tecnologías», concluyó la experta española.
La conclusión más útil quizás no sea demonizar la tecnología, sino reforzar la educación digital y revisar los hábitos de uso en la infancia y la adolescencia, especialmente cuando el móvil deja de ser una herramienta y pasa a ser un dispositivo omnipresente en cada momento del día.
Tomado de www. https://www.elperiodico.com/
