Hallan más de 40.000 monedas romanas enterradas en Francia: el tesoro estuvo oculto casi 2.000 años
Un equipo de arqueólogos ha descubierto en el noreste de Francia uno de los mayores tesoros monetarios de época romana hallados en los últimos años. Durante una excavación preventiva en la localidad de Senon, los investigadores encontraron tres grandes vasijas de cerámica enterradas que contenían más de 40.000 monedas de bronce y cobre acuñadas entre finales del siglo III y comienzos del IV d. C.
Según recoge ZME Science, el hallazgo fue realizado por especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia (INRAP) durante unos trabajos arqueológicos desarrollados sobre una superficie de unos 1.500 metros cuadrados, donde salieron a la luz los restos de un antiguo barrio de época romana.
Las monedas fueron acuñadas entre los años 280 y 310 d. C. y muestran los rostros de Victorino y Tétrico, dirigentes del denominado Imperio Galo, un estado que se separó temporalmente del Imperio romano durante la conocida como Crisis del siglo III.
Un montante que habría pagado a decenas de soldados durante meses
Los expertos calculan que el valor de este depósito habría sido suficiente para pagar el salario de decenas de soldados durante varios meses. Sin embargo, consideran poco probable que se tratara de un tesoro ocultado de forma precipitada para protegerlo de un saqueo o una invasión.
La principal hipótesis es que las vasijas funcionaban como una especie de «bancos domésticos», donde se almacenaban grandes cantidades de dinero de manera habitual. Esta teoría cobra fuerza por la cercanía de una fortificación romana situada a apenas 150 metros del lugar del descubrimiento, lo que sugiere que las autoridades locales o incluso el ejército pudieron participar en la administración de estos fondos.
La gran incógnita es por qué nadie regresó a recuperar semejante fortuna. La respuesta podría encontrarse en la propia historia del asentamiento.
Sufrió varios incendios de gran magnitud
De acuerdo con la información publicada por ZME Science, el antiguo barrio sufrió varios incendios de gran magnitud a lo largo de su existencia y uno de ellos provocó el abandono definitivo de la ciudad. Todo apunta a que quienes escondieron las monedas nunca pudieron regresar para recuperarlas, dejando el tesoro enterrado durante cerca de dos mil años.
Gracias a esa circunstancia, las vasijas permanecieron intactas bajo tierra hasta ser localizadas por los arqueólogos, que ahora analizan las monedas para conocer mejor la economía, la organización y la vida cotidiana de aquella comunidad romana.
El hallazgo constituye una valiosa fuente de información sobre el funcionamiento financiero de los asentamientos del Imperio romano y ofrece nuevas pistas sobre un periodo especialmente convulso de su historia, marcado por conflictos políticos, fragmentación territorial e inestabilidad militar.
Tomado de www.larazon.es
