Por qué hay personas que no tienen resaca

La mejor manera de entender la resaca y saber cómo solucionarla reside en un sencillo experimento de química: Para realizar este experimento sólo necesitaremos un poquito de agua y un poquito de alcohol, como el que utilizamos para curar las heridas. Echa un chorrito de agua en un vaso, hasta que haya un centímetro de profundidad. Después, haz lo mismo en otro vaso de las mismas dimensiones, pero esta vez con el alcohol. ¿Qué sucede si vertemos el contenido de un vaso sobre el otro?

Adicciones, alcoholismo

Aunque pueda parecer un poco extraño, lo cierto es que, si lo intentamos, comprobaremos que el resultado no será un vaso con el doble de volumen de líquido, o sea, dos centímetros. Lo que ocurrirá, en cambio, es que tendremos un vaso con aproximadamente 1,5 centímetros de líquido. Esto se produce siempre que se mezcla agua y alcohol… y también ocurre al diluir una bebida alcohólica en un refresco. Podríamos añadir más líquido en el vaso si no hubiese mezcla ninguna. Sin embargo, cuando echamos ambos líquidos, el volumen siempre será inferior. ¿Por qué ocurre esto?

Lo cierto es que no se ha evaporado ninguna molécula de agua o de alcohol al mezclarlo. Prueba de ello es que el peso del líquido sí que será el mismo. Da igual que ambos líquidos estén juntos o separados, siempre pesarán lo mismo. Lo único que ha pasado es que el agua y el alcohol se han compactado, ocupando menos espacio en el vaso. Y esto sucede porque el etanol es un compuesto capaz de atraer a las moléculas de agua cercanas, evitando que se distancien demasiado, haciendo que el volumen sea menor. Y esto que sucede en el vaso, es algo que también está sucediendo en nuestro cuerpo cuando bebemos.

Evitar la resaca

Al beber, las moléculas de alcohol llegan a la sangre e interactúan con las moléculas de agua, provocando que la sangre se compacte. Cuando el volumen de sangre ha disminuido demasiado, se activa la hipófisis, que es una región de nuestro cerebro dedicada a despertar la sed. No es casualidad que los síntomas de la resaca sean los mismos que los de la deshidratación. Es decir, el dolor de cabeza, la sequedad en la boca, la disminución del ritmo cardiaco, la fatiga, etc.

Por lo mismo, si queremos evitar la resaca, lo que tenemos que hacer es combatir la deshidratación. Y esto es precisamente lo que hacen esas personas que parecen no padecer nunca la molesta resaca: combaten la deshidratación antes de que aparezca, o sea, beben agua. Si moderamos nuestro consumo de alcohol y lo intercalamos con vasos de agua, conseguiremos controlar la pérdida del volumen de sangre y, por lo tanto, los síntomas de la deshidratación.

También es muy importante que estemos atentos a cuando tenemos sed y ni siquiera nos hemos ido todavía a dormir. Cuando esto ocurre, la gente suele recurrir a lo primero que tiene a mano, es decir, el cubata. Esto calmará momentáneamente la sed, pero poco después volverá a ocurrir… y con mayor intensidad, sobre todo si la bebida incluye algún refresco azucarado, que aumentará la sensación de sed.

Y lo mejor que podemos hacer es para romper con este bucle pernicioso es saciar nuestra sed con agua y no con alcohol.

Tomado de www.larazon.es

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