Tema 6: la dictadura franquista I (1939-1959). Posguerra y autarquía
Tema 6: la dictadura franquista I (1939-1959). Posguerra y autarquía
ÍNDICE
Introducción
6.1. La sociedad de posguerra: vencedores y vencidos
6.2. Fundamentos institucionales e ideológicos del régimen de Franco
6.3. La represión política de posguerra
6.4. La autarquía económica. Extensión del hambre y la penuria
6.5. La oposición del exilio y la resistencia interior
6.6. La política internacional: del aislamiento a la integración
Introducción
Tras el fallido golpe militar de 1936 promovido por parte del ejército, la falange y el carlismo, se desarrolló en España una cruenta Guerra Civil que terminó en 1939 con el triunfo de los sublevados. Con ello comienzan cuarenta años de Dictadura protagonizados por el General Francisco Franco.
6.1 La sociedad de posguerra: vencedores y vencidos
Tras la guerra, la sociedad española sufre un proceso de re-estructuración que, en lo que aquí interesa, se desarrolla en paralelo a un nuevo equilibrio de poder favorable al ‘vencedor’. Aumenta la distancia social en relación a los ‘vencidos’, simbólicamente situados en condiciones de degradación e inferioridad forzadas. La superioridad de los ‘vencedores’ les otorga posibilidades preferentes a la hora de conceptualizar la imagen del ‘vencido’ en términos de estigmatización.
Simultáneamente, construyen una visión de sí mismos como colectivo cualitativamente superior. Por eso, los ‘vencidos’ serán los “rojos”, la “escoria”, el “populacho” o la “chusma”; los auténticos “bárbaros” e incivilizados. Esta imagen de los ‘vencidos’ se construye merced a una atribución de características que define el todo según una de sus partes. En esta distorsión “la parte por el todo” las características de los ‘vencidos’ son, de hecho, una generalización de aquellas que corresponden a su minoría anómica, es decir, a aquellos subgrupos dentro de los ‘vencidos’ que merecen la peor calificación. Así, la identidad individual del ‘vencido’ es determinada, con mayor o menor intensidad, por su pertenencia grupal: las atribuciones sobre su carácter no dependerán tanto de su especificidad individual como de las características que se adjudican a su grupo. El ‘vencido’ es visto, personal y colectivamente, como un ser anómico y de esta condición deriva la necesidad de regular, controlar y seleccionar sus interacciones. Existe, pues, el riesgo de infección anómica para el ‘vencedor’ en su contacto con el ‘vencido’, circunstancia que disminuye el prestigio social del primero y pone en peligro las oportunidades económicas, políticas y de estatus que le son ofrecidas en el nuevo orden social. La estigmatización y exclusión de los ‘vencidos’ cumple una doble función. Por un lado, reafirma la cohesión de los ‘vencedores’ y ratifica sus concepciones, mentalidades e ideologías; cohesión que, a su vez, permite les sean reservadas a sus miembros las posiciones sociales con mayores oportunidades de poder. Por otro, debilita a los ‘vencidos’, niega e impide la solidaridad y devalúa su imagen.
6.2. Fundamentos institucionales e ideológicos del régimen de Franco
El régimen franquista se sirvió de una serie de mecanismos para, en primer lugar, organizar el Estado y, en un segundo lugar, para mantenerlo.
1.1. Fundamentos ideológicos: un falangismo de conveniencia, es decir, una serie de principios emanados del fascismo que son aceptados no tanto por convicción sino por la necesidad que en ese momento tiene el Régimen de La Falange. Un fundamentalismo religioso, es decir, el régimen franquista no sólo asume los principios de la iglesia católica sino que los declara oficiales en todo el Estado. Un autoritarismo feroz que, aunque está muy ligado al militarismo, se aplica a todos los órdenes de la vida. Un fuerte componente nacionalista español, visible en la comprensión de Una España, Grande y Libre en la que las “autonomías” no tienen ningún espacio. Una forma de regular las relaciones laborales, denominada “nacionalsindicalismo“, que no es sino una amalgama de principios capitalistas y socialistas. La constitución de un partido único, FET de las JONS, al que tenían obligación de estar afiliados todos los funcionarios. Y, por último, una democracia orgánica, que era una forma de representación no individual, en la cual el estado estaba formado por organismos, como la familia, la iglesia, el ejército…
1.2. Fundamentos políticos: son una serie de leyes en las que se fundamentaba el Estado. En primer lugar, el Fuero del Trabajo (1938) que recoge los derechos de los trabajadores encuadrados en el sindicato único. En segundo lugar, la Ley de Cortes (1942) cuyo punto fuerte era la democracia orgánica. En tercer lugar, el Fuero de los Españoles (1945) caracterizado por ser una pseudoconstitución ya que no fue sometido a la voluntad popular con libre elección y a la vez era una operación de maquillaje debido a que Europa sufría el fin de la Segunda Guerra Mundial. En cuarto lugar, la Ley de Referéndum (1945) por la que se regula la forma de participación del pueblo aunque no deja de ser una operación de maquillaje. En quinto lugar, la Ley de Sucesión (1947) por la que se declara que España es una Monarquía y se da potestad a Franco para, en su momento, elegir al Rey. En sexto lugar, la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) mediante la cual se constituye el partido único. Y por último, la Ley Orgánica del Estado (1966) mediante la cual se organiza el Estado.
1.3. Fundamentos sociales: hacen referencia a los grupos o partidos políticos que sirvieron de fundamento al régimen. En su base estaba el ejército (que siempre se mantuvo muy fiel, salvo algunas mínimas excepciones al final del periodo). Junto al ejército, dos partidos políticos de corte bien distinto y que fueron, como se ha dicho con anterioridad, unificados: la Falange que representaba al fascismo tan en boga en aquellos momentos en Europa y el Carlismo de hondas raíces españolas con principal arraigo en Euskadi, Navarra y el Maestrazgo y principal referente del tradicionalismo. Además, debemos incluir a la Iglesia Católica que, tras un trágico pasado durante el trienio frentepopulista, se alineó junto al Franquismo hasta bien entrados los años sesenta y, por ello, logró abundantes privilegios (confesionalidad, educación, financiación…). Señalaremos, por último, determinados grupos sociales que, por diferentes motivos se alinearon junto al franquismo: terratenientes, empresarios industriales, clases medias con cierto nivel de vida, obreros apolíticos y burguesías enriquecidas.
6.3. La represión política de posguerra
Una guerra civil nunca termina el día en que se firma el último parte de la contienda. Por ello, el final de la guerra no trajo la paz a los españoles, sino que fue la aplicación, a lo largo de treinta y seis años, de lo que el propio régimen llamaba la «victoria»,
Millones de personas se vieron obligadas a cambiar bruscamente su comportamiento e ideas conforme a las exigencias políticas y sociales del nuevo Estado, Otras -quizás unas 60 000 entre 1939 y 1945- no tuvieron ni siquiera esa oportunidad: fueron ejecutadas. Los exiliados tuvieron que adaptarse a los países de acogida en situaciones especialmente dramáticas y con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, mientras que los miembros de los partidos políticos derrotados que optaron por quedarse en España sufrieron duras penas de cárcel y una continua marginación social. Fueron internadas más de 700 000 personas en unos 300 campos de concentración creados por los vencedores, que persistieron hasta 1947. Muchos prisioneros fueron empleados en trabajos forzados, en condiciones de esclavitud.
La jerarquía eclesiástica, que estuvo al tanto de la represión ejercida por los ganadores, eligió muchas veces el silencio o la justificación de los excesos pretextando un bien mayor.
La represión política y social fue, con el hambre, la primera en aparecer en la escena de la posguerra. Una gran parte de las clases medias y obreras de filiación republicana fue depurada por el régimen, que la sustituyó en sus trabajos por otras personas, la mayor parte sin cualificación para la tarea encomendada. El temor a la represión y la necesidad de trabajar crearon una adhesión interesada al régimen franquista y que se apoyó en un sistema policial de delaciones, denuncias, y venganzas. Las peticiones de delación aparecían órdenes municipales, requisitorias de juzgados, en bandos militares…, y las penas por no delatar provocaban dramáticos casos.
La represión se hacía al amparo de la Ley de Responsabilidades Políticas (1939), por la que fueron encausados muchos de quienes habían permanecido en la zona republicana.
La creación de tribunales de excepción, de las jurisdicciones especiales, rompía el principio de igualdad ante la ley y negaba el Estado de derecho. Una de las libertades más perseguidas por los tribunales militares de 1963, por el Tribunal de Orden Público (TOP), fue la de reunión, que, junto con la de expresión, eran consideradas peligrosas y atentatorias contra la seguridad del Estado.
6.4. La autarquía económica. Extensión del hambre y la penuria
La autarquía económica en España, implementada tras la Guerra Civil, se caracterizó por el aislamiento del mercado internacional y la búsqueda de la autosuficiencia económica.
1.- Causas:
- Destrucción tras la Guerra Civil: La guerra dejó una economía española en ruinas, con infraestructuras dañadas y una gran pérdida de capital humano y productivo.
- Aislamiento internacional: El régimen franquista se autoimpuso un aislamiento económico debido a su ideología y a las sanciones internacionales impuestas por su apoyo a las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.
- Ideología autárquica: La autarquía se basaba en la creencia de que España podía ser autosuficiente y desarrollarse sin depender del comercio internacional ni de la inversión extranjera.
- Modelo fascista: Se adoptó un modelo económico similar al de Alemania e Italia, con un fuerte intervencionismo estatal en la economía y un control férreo de la producción y los precios.
2.- Consecuencias:
- Estancamiento económico: La producción y el consumo se estancaron, lo que llevó a un notable descenso del nivel de vida de la población.
- Escasez y racionamiento: La falta de productos básicos, como alimentos y medicinas, fue generalizada, y se instauró un sistema de racionamiento para distribuir los pocos bienes disponibles.
- Inflación: La escasez y la mala gestión económica provocaron una alta inflación, que afectó especialmente a las clases trabajadoras y a los sectores más vulnerables de la sociedad.
- Mercado negro (estraperlo): Ante la falta de productos en el mercado oficial, surgió un mercado negro donde se vendían bienes a precios mucho más altos, beneficiando a unos pocos y perjudicando a la mayoría.
- Deterioro del nivel de vida: La combinación de todos estos factores llevó a un empeoramiento generalizado de las condiciones de vida de los españoles, con hambre, miseria y falta de oportunidades.
- Atraso económico: La autarquía prolongó y agravó el retraso económico de España, impidiendo su modernización y desarrollo.
6.5. La oposición del exilio y la resistencia interior
El largo periodo que ocupa la Dictadura Franquista estuvo caracterizado por la falta de libertades y por la represión constante. Por eso, la oposición, todo tipo de oposición, estuvo perseguida desde el primer momento. Sin embargo, se pueden detectar algunos atisbos de la misma según van pasando los años.
En los años 40, el exilio fue generalizado y tanto el Gobierno Español como los gobiernos de Cataluña y Euskadi deambularon por diversos países hasta que se establecieron en aquellos países que les acogieron. En el interior de España la única actividad significativa fue la protagoniza por la “guerrilla comunista” (el maquis) que estuvo fácilmente controlada y bastante pronto fueron eliminados. Señalaremos, dentro de la actividad sindical, la huelga en Vizcaya en 1947 que fue reprimida con prontitud.
En los años 50: las huelgas obreras estuvieron generalmente protagonizadas por Comisiones Obreras, sindicato de reciente creación. La Universidad se convirtió en el principal campo de actuación y agitación universitaria y, quizá, fue el primer espacio que comenzó a perder el régimen y su Sindicato Español Universitario (el SEU), controlado por Falange. En el ámbito nacionalista debemos señalar el nacimiento de ETA. Al final de la década, debido al reconocimiento internacional del régimen franquista, la oposición en el exterior va a perder gran parte de su fuerza.
6.6. La política internacional: del aislamiento a la integración
En el plano social los primeros años del Franquismo se caracterizaron por el control social e ideológico de la población. Para ello se llevó a cabo una política de depuración de intelectuales sancionando a aquellos que tuvieron algún cargo o responsabilidad en el bando republicano. También se llevó a cabo la supresión de los principales derechos individuales (reunión, asociación…). La Ley de responsabilidades políticas de 1939, muy dura para muchos miles de personas, permitió, por otra parte, el regreso a España de gran parte de los exiliados tanto en la guerra como en los meses inmediatamente posteriores. El aislamiento internacional es cuasi absoluto. Únicamente Argentina y Portugal reconocen y apoyan, de una u otra manera, al régimen franquista.
Los años 50 son años de reconocimiento internacional en gran medida provocados en el contexto de la Guerra Fría. Tras los acuerdos con los Estados Unidos de 1953, la firma del Concordato con la Santa Sede y el ingreso de España en la ONU en 1955 el franquismo trató de confirmar la aceptación de su sistema entre las democracias occidentales. En 1959 España es admitida en la OECE (Organización Europea para la Cooperación Económica) y logra firmar acuerdos económicos con países como Alemania Federal o Francia. Sin embargo, no logró que fuera aceptada su petición de ingreso en la CEE (Comunidad Económica Europea). De suma importancia fue, en este sentido, la Declaración de Munich firmada por toda la oposición (tanto del interior como del exterior) y fuertemente contestada por el Régimen. El propio régimen sanciono fuertemente a los asistentes del “interior” y denomino a tal reunión con el nombre de “Contubernio de Munich”. El mismo año, el presidente norteamericano Eisenhower visitó oficialmente España, lo que supuso un importante espaldarazo político para Franco.
Por otra parte, estos años fueron de descolonización en el contexto internacional. España tuvo que conceder la independencia a Guinea Ecuatorial de forma precipitada y ceder Ifni a Marruecos. Aún quedaban en manos de España Ceuta, Melilla y el Sahara.
Aprovechando la situación España reclamó la devolución de Gibraltar. La ONU llegó a dar la razón a España, pero Gran Bretaña no cedió, presionada por la población gibraltareña que se negaba a cambiar de nacionalidad. Las presiones y medidas del Gobierno español dificultando el acceso a Gibraltar fueron contraproducentes.
