TEXTOS: El Manifiesto de Miguel Primo de Rivera (1923)

13 de septiembre de 1923

“Al paí­s y al ejército españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (parque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando a la Patria no ven para ella otra solución que libertarla de los profesionales de la polí­tica, de los que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso […]. No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone […]. En virtud de la confianza y mandato que en mí­ han depositado, se constituirá en Madrid un Directorio Militar con carácter provisional encargado de mantener el orden público […]. Para esto, y cuando el ejército haya cumplido las órdenes recibidas […] buscaremos al problema de Marruecos solución pronta, digna y sensata […]. La responsabilidad colectiva de los partidos polí­ticos la sancionaremos con este apartamiento total a que los condenamos […].

Miguel Primo de Rivera. Capitán General de la IV Región”.

La Vanguardia, Barcelona, 13 de septiembre de 1923.

– Realice una composición de temática histórica a partir del análisis del texto. (La composición deberá incluir el análisis del texto, la definición de los términos o expresiones subrayados en él  y el desarrollo y explicación del problema histórico al que se refiere el texto, así­ como el contexto histórico).

Respuesta:

Nos encontramos ante una fuente histórica, de tipo polí­tico. Se trata del manifiesto que realiza Primo de Rivera, dirigido a la población española, anunciando los motivos de su golpe de estado y las primeras medidas tomadas. El autor (individual) es Miguel Primo de Rivera (1870-1930), importante militar que consiguió sus ascensos por la participación en las guerras coloniales (Marruecos, Filipinas…). Desde 1922 era el Capitán General de Cataluña, donde se distinguió por apoyar a la burguesí­a catalana frente a las protestas sociales. Tras el golpe de estado que protagoniza, gobernará España de forma dictatorial hasta 1930, cuando el rey le retira su confianza. Poco después morirá en el exilio.

En los momentos en que se fecha el texto, el paí­s esta en una complicada situación. El sistema polí­tico de la Restauración está agonizando, los partidos polí­ticos dinásticos están divididos en facciones que no favorecen la gobernabilidad (fracaso de los gobiernos de concentración). La tensión social es muy alta, debido a los efectos de la crisis de la posguerra y a la presión del movimiento obrero, lo que lleva a la patronal a usar métodos terroristas para contener sus éxitos (pistolerismo en Barcelona). El nacionalismo autonomista, y hasta separatista, está en auge, especialmente en el Paí­s Vasco y Cataluña; en esta última región, algunos oficiales han dado muestras de nerviosismo ante lo que ellos consideran ataques a la unidad de España. La monarquí­a es cada vez más contestada, y su titular, Alfonso XIII, comienza a ser impopular. La situación se agrava con la crisis de Annual (1921). La posterior investigación parlamentaria sobre las responsabilidades parece afectar directamente al monarca. Esta situación de caos social es lo que determina la acción de Primo de Rivera.

La idea principal del texto es la de dar por finalizado el régimen polí­tico existente (la Restauración, 1875-1923), debido a la grave situación del paí­s, para sustituirlo por una dictadura militar que tratará de dar solución a los problemas que atenazan España.

La principal fuerza de apoyo del general golpista va a ser el ejército, que va a tener una gran importancia en toda la dictadura. Este hecho se ve ya desde las primeras letras de su manifiesto, en el que se hace una distinción entre paí­s, por un lado, y ejército por otro, buscando remarcar la importancia de este último. El general asume el poder, según él, no de una forma gustosa, sino como un deber, como una obligación que le imponen las circunstancias. De no hacerlo así­, el autor augura para España un final trágico. í‰l, como representante de un estamento encargado de defender la nación, afirma no poder eludir esa responsabilidad.

En el texto se hace referencia al inicio de esos problemas que amenazan el paí­s: se trata de la crisis del 98. Desde entonces el régimen de la Restauración ha ido arrastrando una serie de conflictos, a los que los partidos polí­ticos no han puesto solución. Se habla de inmoralidades, la más grave sin duda, y sin considerar otro tipo de corruptelas económicas, es la del caciquismo. Antonio Maura habí­a creado un sistema polí­tico fraudulento para mantener una apariencia de sistema democrático, pero el poder sólo podí­a recaer en manos de los dos partidos dinásticos, el conservador y el liberal. Estos, a través de la manipulación electoral, ejercí­an, sobre todo en el campo gracias a los caciques, la compra y coacción de los votantes o la simple alteración de los sufragios para conseguir que salgan elegidos aquellas personas que el gobierno habí­a dispuesto (el encasillado, transmitido a las provincias a través de los gobernadores civiles). Las envidias y las disputas por el poder habí­an ocasionado la disgregación de estos partidos dinásticos en facciones, lo que favorecí­a el desgobierno y hace caer a la clase polí­tica en el desprestigio. Por eso, el general golpista prohibirá los partidos polí­ticos durante su dictadura, incluidos los dinásticos. Y cuando trató de normalizar la vida polí­tica española (Directorio civil) tratará de hacerlo sin pluralidad de partidos (sólo legaliza uno, el suyo). Primo de Rivera asume el poder y disuelve las instituciones de la monarquí­a parlamentaria, ejerciendo el gobierno a través de un directorio militar que tendrá como principal objetivo restablecer el orden. Un orden alterado por los conflictos sociales protagonizados por anarquistas (CNT) y socialistas (UGT-PSOE), que usan como forma de lucha las huelgas y las manifestaciones, y en algunas ocasiones los métodos terroristas (estos últimos protagonizados por grupúsculos anarcocomunistas). También las reclamaciones nacionalistas (Lliga Regionalistas, que ha conseguido la formación de la Mancomunitat, PNV…) son objeto de preocupación para los militares.

El segundo objetivo que se plantea el gobierno es dar solución al problema de Marruecos, problema que envenenaba la realidad polí­tica española con el asunto de las responsabilidades de Annual. La posibilidad de que la comisión encargada de su investigación señalase al rey como responsable de la matanza de 12.000 españoles es, para muchos historiadores, uno de los principales argumentos para dar el golpe de estado, golpe que el rey no tardarí­a en apoyar.

– El cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98.

Las desdichas a las que se refiere el texto son, en primer lugar, la crisis colonial de 1898 en la que España pierde sus ultimas colonias. EE.UU., debido a la voladura del crucero “Maine'”, declara la guerra a España y en dos batallas, la de Cavite (Filipinas) y la de Santiago de Cuba, hunde toda su flota. Tras el Tratado de Parí­s, España ha de ceder Puerto Rico, las Filipinas y la isla de Guam a EE.UU., y debe conceder una independencia, tutelada por los norteamericanos, a Cuba. España sólo se quedará con unas escasas posesiones africanas.

Otras desdichas fueron los graves conflictos sociales vividos en el paí­s, como la Semana Trágica (1909) o la crisis de 1917.

Las inmoralidades parecen referirse sobre todo al caciquismo, denunciado sin éxito por los regeneracionistas, y a la corrupción de la oligarquí­a polí­tica, sólo pendiente de sus intereses personales, que origina una situación de gobiernos débiles, especialmente desde 1917.

– Directorio militar.

Un directorio es una formula de gobierno ejecutivo en donde un grupo de personas asumen cada una, con poderes polí­ticos similares, una parcela de responsabilidades de gobierno. En este caso el adjetivo “militar” se refiere a que los individuos elegidos para esta tarea pertenecen a este estamento. Es la fórmula que Primo de Rivera adoptó para gobernar el paí­s y alejarse de las fórmulas institucionales del anterior sistema. El Directorio se establece en 1923 y durará hasta 1925. Durante este periodo, Primo de Rivera restablecerá el orden social, disminuyendo el número de asesinatos polí­ticos, manifestaciones y huelgas, y tratará de solucionar el problema de Marruecos con el desembarco de Alhucemas.

– Problema de Marruecos.

Tras la Conferencia de Algeciras (1906) España queda encargada de la tutela de) norte de Marruecos. Debido a la guerra civil marroquí­ se producen acciones hostiles de las cabilas rifeñas entorno a Melilla. La intervención de soldados españoles en esta zona ocasionará la denominada “Guerra de Melilla” en 1909 (que originó los sucesos de la Semana Trágica). Tras la entrada de tropas francesas en Fez (1911), los españoles aceleran su penetración en la zona ocupando militarmente las regiones de Yebala y Rif Oriental. Esta ocupación queda confirmada tras el establecimiento de un protectorado franco-español en Marruecos (1912). La parte norte, con capital en Tetuán, quedaba bajo protección española, mientras que el centro y sur del paí­s era para Francia y Tánger quedaba declarada como zona internacional. Las tensiones internacionales de la Guerra Mundial y la rebeldí­a de los caudillos rifeños impidieron a España hacer efectivo su protectorado entre 1912-1918, más allá de los territorios que ya controlaba. En 1918 el alto comisario Dámaso Berenguer inició una serie de operaciones en Yebala para, de una forma paulatina, ir extendiendo el control español por todo el territorio. Pero el general Fernández Silvestre, comandante de Melilla, inicia por su cuenta una serie de arriesgadas operaciones que, aunque tienen un éxito inicial, lo que le vale el apoyo de Alfonso XIII, acaban en el desastre de Annual y monte Arruit en el momento que se trata de penetrar en el Rif Occidental (1921). El desastre es de tal calado (12.000 bajas) que supone una crisis nacional. Inmediatamente se procede a la reconquista del Rif Oriental haciendo retroceder a Abd el Krim, lí­der de la revuelta. Pero no se puede efectuar la conquista del Rif occidental ante la caí­da del gobierno (1922) y las dudas en la opinión pública sobre estas operaciones. Tras el golpe de estado, Primo de Rivera realizará una gran operación militar con el desembarco de Alhucemas y la conquista de la capital rebelde (Axdir). En 1927 Abd el Krim se rinde, con lo que se completa el dominio sobre todo el protectorado.
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