DEBATE 254: derechos humanos (3º de la 1ª Evaluación)
“Los derechos humanos son inviolables, porque son «inherentes a la persona humana y a su dignidad». En consecuencia, son universales e inalienables. Precisamente porque están fundados en la común dignidad de todo hombre y de toda mujer, estos derechos comportan consecuencias prácticas y efectos jurídicos, porque «sería vano proclamar derechos, si al mismo tiempo no se pone en práctica todo lo necesario para asegurar el deber de respetarlos, por todos, en todas partes y para todos». Entre estos, el primer derecho humano es el derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, sin el cual es imposible ejercitar cualquier otro derecho. Cuando este derecho fundamental es negado —como sucede con el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia— nos encontramos frente a decisiones que la Iglesia juzga gravemente ilícitas”. (Magnifica Humanitatis, 55)

El texto sostiene que los derechos humanos son inviolables y universales porque se fundamentan en la dignidad inherente de cada persona, exigiendo un compromiso real para garantizarlos. A partir de esta base, sitúa el derecho a la vida como el pilar fundamental sobre el que se apoyan todos los demás. Sin embargo, surge un intenso debate social frente a la postura de la Iglesia, ya que una opinión muy popular en la sociedad actual defiende que cuestiones como el aborto o la eutanasia responden al derecho de cada persona a decidir libremente sobre su propio cuerpo y su vida.