Los cinco presidentes asesinados de la historia de España

Desde que Víctor Damián Sáez Sánchez-Mayor fuera elegido como el primer presidente del Consejo de Ministros de la historia de España, tras la creación del organismo en 1823, han pasado varios nombres ilustres que han dirigido el país a través del ente o del Gobierno, una vez que ambas instituciones se desligaron con la Constitución de 1978. Algunas figuras son recordadas por los sucesos transcurridos durante su presidencia, otras, por dirigir a la nación a un gran estado de bienestar.

Desgraciadamente, ha habido numerosos intentos de atentar contra varios presidentes y, en estos casi 200 años, cinco fueron asesinados. Estos son los nombres de los líderes de España que murieron tras un atentado, la razón por la que fallecieron y los nombres de sus asesinos.

Juan Prim

El 27 de diciembre de 1870, vísperas de Año Nuevo, el general Juan Prim fue asaltado en la madrileña calle del Turco (actualmente Marqués de Cubas, entre el museo Thyssen y el Congreso) por un grupo de desconocidos. El general, héroe de guerra y presidente del Consejo de Ministros fue tiroteado mientras iba en carroza a su casa.

El carruaje lo conducía él, sus guardaespaldas y colaboradores, y fue sorprendido por una banda de asesinos ocultos en dos coches. Prim había pasado varios días de agonía, tras lograr que Amadeo I de Saboya, italiano, fuera nombrado Rey de España. Su cruel asesinato trastocó la trayectoria del monarca al frente del país y precipitó la llegada de la I República, así como a día de hoy, continúa habiendo muchos interrogantes.

Se trataba del primer gran magnicidio de la historia de España. Las investigaciones apuntaban a José Paúl y Angulo como posible autor material del asesinato. Jerezano que había contribuido al pronunciamiento de Prim en 1868, llegó a amenazarlo de muerte en su periódico, semanas antes de que se produjera el suceso. Pero el enigma, a día de hoy, continúa abierto.

Antonio Cánovas del Castillo

Hasta en seis ocasiones, en la época del turnismo, el conservador Antonio Cánovas del Castillo fue presidente de España. Un 8 de agosto de 1897, el líder del Consejo de Ministros se encontraba en un relajado balneario de Santa Águeda, en Mondragón (Guipúzcoa) cuando fue sorprendido por su asesino, Michele Angiolillo.

Periodista y anarquista italiano, fue uno de los múltiples enemigos que Cánovas del Castillo tuvo a lo largo de su vida política, en parte por ser el padre de la Restauración borbónica. Angiolillo disparó hasta tres veces con un revólver al líder español.

Las investigaciones relataban que el que fuera el autor del asesinato del presidente de 69 años había recibido ayuda de independentistas cubanos o del Gobierno de Estados Unidos, así como después, las sospechas se incrementaron tras tener lugar el desastre del 98, con el que España perdió Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

José Canalejas

La muerte de José Canalejas fue similar a la de Cánovas del Castillo, pues ambos murieron por herida por arma de fuego. El abogado regeneracionista y liberal español recibió un disparo en la espalda en la Puerta del Sol, mientras se encontraba cercano a la desaparecida librería de San Martín, el 12 de noviembre de 1912.

Manuel Pardiñas Serrano era el nombre de su asesino. Canalejas tenía entonces 58 años, por los veintiséis de su verdugo. Tras el crimen, Pardiñas fue sorprendido por los agentes de Policía, y al verse sin salida, el terrorista se escondió detrás de un coche y se disparó con la misma pistola, suicidándose.

Eduardo Dato

Los anarquistas también fueron los responsables del asesinato de otro presidente de España, en este caso, de Eduardo Dato. El consevador fue asesinado en la calle Serrano el 8 de marzo de 1921.

Dato circulaba de regreso a su domicilio en su coche oficial cuando fue tiroteado por una banda que le perseguía. Pedro Mateu, Luis Nicolau y Ramón Casanellas, subidos en una moto con sidecar, fueron identificados como los autores del crimen, que se efectuó tras disparar una veintena de veces, aunque solo tres resultaron mortales.

Carrero Blanco

Carrero Blanco, sucesor natural de Franco, se convirtió en objetivo de ETA. El 20 de diciembre de 1973, tras salir de la iglesia, subió a un Dodge Dart oficial, para dirigirse a su despacho. En la calle de Claudio Coello, su coche voló por los aires.

El atentado se denominó “Operación Ogro”. Tres etarras simulaban trabajar como electricistas, y a tras el paso del vehículo, a la altura del número 104 de aquella madrileña calle, hicieron estallar la bomba que colocaron tras excavar un túnel subterráneo hasta el centro de la calle y conectarlo con un cable eléctrico que atravesaba la vía hasta la esquina de la calle. El impacto fue tal que incluso sobrevoló el edificio de los jesuítas que se encontraba en la zona.

Caso de Antonio Maura: el presidente de España que sobrevivió a varios atentados

Antonio Maura también sufrió varios atentados, pero logró sobrevivir a todos ellos. En uno de ellos, que tuvo lugar el 12 de abril de 1904, en Barcelona, Joaquín Miguel Artal se dispuso a atentar contra el líder español en aquella época.

El anarquista se acercó al Presidente del Consejo de Ministro, que se encontraba junto al Rey en un acto oficial. Maura pensaba que era una petición, hasta que sacó un puñal y, al grito de “¡Viva la anarquía!”, intentó clavárselo. Entre la resistencia de Maura al ataque y los pliegues del traje de uniforme que vestía impidieron que el arma atravesara su costado izquierdo, y todo quedó en una herida.

Tomado de www.larazon.es

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