¿Quién fue Américo Vespucio y por qué Colón no dio nombre a América?

Si Cristóbal Colón fue el primer occidental que llegó a América, el nombre de este ‘nuevo’ continente se le debe a Américo Vespucio, comerciante florentino que se convirtió en navegante durante los primeros años de expediciones al llamado Nuevo Mundo.

Pero Américo Vespucio nació como Amerigo, el 9 de marzo de 1454, en una antigua familia noble de Florencia, los Vespucci. Recibió una formación humanista y administrativa. No era el primogénito, aunque demostraba más aptitudes que sus dos hermanos mayores para tomar las riendas de la familia en los negocios en el futuro.

La familia Vespucci tenía muy buena relación con los Medici, gobernantes de la República de Florencia, y mecenas del arte, la música, y la navegación. El joven Amerigo recibió en 1491 un encargo de parte de Lorenzo de Pierfrancesco de Medici: ir a Sevilla como ayudante de su agente comercial en Castilla, Gianotto Berardi, quien se dedicaba a armar y aprovisionar barcos para expediciones.

Era un momento histórico único, ya que se estaba preparando una expedición única: el primer viaje transatlántico de Cristóbal Colón. Ambos personajes se conocieron Amerigo y congeniaron, siendo la geografía una de sus pasiones comunes.

El primer viaje a América

Los historiadores han reconocido que las cartas de Vespucio no son todas reales al 100%, y hay partes inventadas para crear otra historia más favorable a sus intereses comerciales.

Sí se sabe que en 1499 participó en una viaje capitaneado por Alonso de Ojeda para cartografiar las costas de las Indias Occidentales, como se llamadas entonces. En el viaje recorrieron la costa norte de Sudamérica, llegando al delta del Orinoco, donde encontraron nativos que vivían en unos pueblos de palafitos que a Amerigo le recordaron a una “pequeña Venecia” (Venezziola, en florentino) y que Ojeda hispanizó como Venezuela.

Entre 1500 y 1505 fue contratado por la Corona portuguesa para participar en dos expediciones de exploración de la costa sudamericana, aunque existen dudas documentadas sobre si realmente participó. En su libro libro en latín Mundus novus (Nuevo Mundo), cuenta detalles de esos viajes, aunque no todos fueron reales.

El texto es el primer testimonio sobre el Nuevo Mundo relatado de modo científico. Aunque no hay pruebas de que él haya sido realmente el autor, se describen con detalles las nuevas tierras, los cuerpos de las mujeres, el canto de las aves y los colores de los papagayos.

En 1505 regresó a Sevilla para trabajar para la Casa de la Contratación de Indias, una institución creada por la Corona de Castilla que se ocupaba del comercio de ultramar. En 1508, Fernando el Católico lo nombró Piloto Mayor de Castilla, un cargo que tenía entre otras responsabilidades la de formar a los pilotos en la escuela naval y elaborar el Padrón Real, un mapa de las cartas de navegación.

El Atlas que lo cambió todo

En el año 1507 el cartógrafo Martin Waldseemüller, canónigo de Saint-Dié, en la región de los Vosgos), otro apasionado por la geografía, publicó un tratado de geografía titulado Cosmographiae Introductio donde se describe también el Nuevo Mundo, junto con una carta de Vespucio. El autor propone bautizar al continente “América” en honor a quien cree es su descubridor, Américo Vespucio. El atlas tiene un gran éxito y se venden 1000 ejemplares en pocos meses, contribuyendo a la popularización del nombre “América”.

El rey lo nombró como súbdito castellano y cambió el nombre a Américo Vespucio. Se casó con la sevillana María Cerezo. Murió en Sevilla el 22 de febrero de 1512, pocos años antes de que Magallanes diera por primera vez la vuelta al continente al que habrá legado su nombre.

Tomado de www.as.com

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