Seis de cada diez alumnos estudian Religión

Un total de 3.255.031 estudiantes asisten a clase de Religión en nuestro país, según los datos facilitados por la Conferencia Episcopal. En total, representan un 60,59% del total del alumnado, lo que supone un leve descenso con respecto al curso anterior (63%). Repasando los datos de, al menos los cuatro últimos años, en la escuela pública por primera vez los alumnos matriculados en la asignatura son menos de la mitad, situándose en el 48,84%, frente al 52% del año anterior. En la escuela concertada asisten ocho de cada diez niños y jóvenes, y en la privada, ocho de cada diez. En total, seis de cada diez familias dan un aprobado al referéndum anual al que se somete la asignatura en tanto que se trata de una optativa cuya matrícula se renueva anualmente.

Desde el Episcopado se apunta que la situación de excepcionalidad por la pandemia podría estar detrás de la baja de esos 82.886 alumnos. «El hecho de que no se pudiera acompañar a los estudiantes al final del curso anterior por el confinamiento, unida a la confusión y la incertidumbre generada al arrancar este curso, con las dificultades para desdoblar grupos específicos para Religión, ha podido influir en los padres», apunta a LA RAZÓN Raquel Pérez Sanjuan, Directora del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura.

En breve se abrirá el plazo de matriculación para el curso que viene en un escenario de agravio tras la aprobación de la reforma educativa de la Ley Celaá. La normativa, que se comenzará a aplicar en septiembre en las aulas, cumple escrupulosamente con los acuerdos Iglesia-Estado. La Religión sí será evaluable, pero no contará ni para nota ni para becas. Además, en principio, según ha manifestado la ministra, tampoco tendrá una asignatura espejo, de tal manera que podría quedar relegada a primera o última hora de la jornada, quedando liberados aquellos que no la escojan, frente a la carga lectiva añadida para los que opten por ella.

No obstante, desde la Iglesia, los efectos de la LOMLOE y las bajas en la matrícula de los centros de titularidad estatal no se viven como una batalla perdida, sino como un reto. «Que vivamos en una sociedad cada vez más secularizada es una invitación a reconocer que la religión tiene mucho que aportar, puede que haya familias que no sean creyentes, pero sí opten por la educación integral que ofrece la asignatura», subraya Pérez San Juan.

Tomado de www.larazon.es

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: