Una losa grabada hace más de 3.500 años podría ser el mapa más antiguo de Europa

Una losa hallada en 1900 en Francia y perdida durante años podría contener el mapa más antiguo descubierto hasta el momento de un territorio europeo, según la investigación llevada a cabo por arqueólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas (Inrap), la Universidad de Bournemouth, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) y de la Universidad de Bretaña Occidental. Los grabados realizados en la piedra a principios de la Edad del Bronce (2150-1600 a.C) mostrarían un área de la región francesa de Bretaña, el valle del río Odet.

El arqueólogo local Paul du Chatellier (1833-1911) descubrió esta losa en piedra de esquisto gris azulado -de 2,20 m de largo por 1,53 m de ancho y 0,16 m de grosor- en el túmulo deSaint-Bélec, situado en la localidad de Leuhan, en el departamento bretón de Finisterre. El difunto estaba enterrado en una bóveda de piedra y la pieza formaba uno de los lados pequeños del sarcófago, con la cara grabada en el interior. Según el investigador Nicolas Clément, la losa habría sido grabada a principios de la Edad del Bronce y se utilizó posteriormente en la tumba. «Antes de ser reutilizada para formar la pared, se rompió toda su parte superior, de forma intencionada o involuntaria», indica. Paul du Chatellier encontró la mayoría de las piezas del borde superior.

El arqueólogo llevó la losa a su mansión de Kernuz, en Pont-l’Abbé, donde tenía un museo privado. A su muerte, sus hijos vendieron toda su colección al Museo Arqueológico Nacional de Saint-Germain-en-Laye. La pieza fue almacenada junto con otras piedras grabadas de la colección en el foso y posteriormente en las bodegas del castillo que alberga este museo, pero al no ser inventariada, su recuerdo se perdió hasta 2014, cuando fue redescubierta.

A partir de 2017, los investigadores realizaron estudios con fotogrametría y digitalizaron la pieza en 3D para registrar la topografía de su superficie y analizar la morfología, tecnología y cronología de sus grabados. Los motivos repetidos unidos por líneas parecían indicar que se trataba de un trazado cartográfico prehistórico.

Para confirmar su hipótesis, los expertos compararon la losa con otras representaciones de pueblos prehistóricos y más contemporáneos (tuaregs, papúes, aborígenes australianos, etc) y tras emplear métodos georreferenciales, creen haber resuelto el enigma.

El territorio de una entidad política

La losa de Saint-Bélec representaría el valle del río Odet y las numerosas líneas, su red fluvial. El territorio correspondería a una zona que mide unos 30 kilómetros de largo y 21 kilómetros de ancho. El motivo central, que interpretan como símbolo de un recinto, permite plantear la hipótesis de que fue el centro de un territorio que pudo haber existido entre los ríos Odet, Isole y Ster Laër. Dado que probablemente fuera un mapa mental, algunos elementos pueden estar sobredimensionados y su posicionamiento no ser necesariamente proporcional al real, indican los investigadores de este estudio que ha sido publicado en el Boletín de la Sociedad Prehistórica Francesa.

A su juicio, el mapa representa el territorio de una entidad política fuertemente jerárquica que controlaba este lugar a principios de la Edad del Bronce. El hecho de que fuera roto y reutilizado en un entierro pudo marcar el fin o el rechazo de un linaje en el poder que desapareció. «¿Fue el último representante, el escriba o quién fue enterrado? No se trata de cualquiera, sino de un personaje particular, portador de esta tradición», sostiene el investigador Yvan Pailler, porque resulta difícil imaginar que la reutilización de un documento tan raro sea puramente oportunista.

Tomado de www.abc.es

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