Así ha desbancado el español al inglés como lengua del pop global

Hace algo más de dos años, el colombiano J Balvin lanzó un titular profético en su primera entrevista con ABC: «Con el español se puede llegar tan lejos como con el inglés». La estrella del reguetón, que acababa de aterrizar en Madrid después de arrasar en Londres «en un concierto con un público donde la mitad de la gente no hablaba español», explicó que su objetivo «no es hacer música para latinos, sino para seres humanos», y que la mejor forma de llevar el castellano hasta lo más alto es «ir borrando poco a poco esa línea de ser o no ser latino». Así, en unas pocas palabras, definió con precisión el nuevo pop global que estaba por llegar.

[Pinche en la ilustración interactiva para conocer las diez canciones más vistas en Youtube en 2018, ocho de ella en habla hispana]

Desde que «Despacito» batió todos los récords habidos y por haber y conquistó el mercado estadounidense, el español como idioma oficial del pop ya era una realidad. A la prensa anglosajona le costaba reconocerlo, pero ya no ha podido seguir negando la evidencia y empiezan a asomar voces que anuncian el cambio de paradigma. Así lo ha hecho Jon Caramanica, crítico musical del diario estadounidense «The New York Times», al comprobar dos hechos incuestionables: Ozuna, J Balvin y Bad Bunny fueron, en este orden, los artistas más escuchados en Youtube durante 2018. Y ocho de las diez canciones más vistas el año pasado estaban interpretadas por artistas de habla hispana. «El inglés ya no es la lengua franca del mundo del pop», concluye Caramanica, en un artículo que ha tenido eco en el periódico británico The Guardian, que se muestra completamente de acuerdo con el diagnóstico.

Legitimadores

Cuando J Balvin habló con ABC, aseguró tener «fe ciega» en que él y sus colegas reguetoneros conseguirían «llevar el idioma español a lo más lejos que se haya visto». Pero también reconoció que en ese proceso sería fundamental la ayuda de lo que él llama «legitimadores». Superestrellas anglosajonas que dan su sello de aprobación a determinados hits latinos, dándoles apoyo en sus redes sociales o incluso haciendo versiones en inglés o «spanglish». Un caso paradigmático: Justin Bieber con su remezcla del «Despacito» de Luis Fonsi y Daddy Yankee. «Si los grandes legitimadores de la música nos entienden, como Bieber, Timberlake y otros, lo conseguiremos», decía Balvin. Dicho y hecho. Katy Perry, Jennifer Lopez (aunque ella partía con ventaja), Meghan Trainor, David Guetta, Demi Lovato, Beyoncé, Liam Payne, Flo Rida, Ed Sheehan, Will Smith, Rihanna o más recientemente James Blake (con la ubicua Rosalía) han ido engrosando la alianza idiomática augurada por Balvin.

No hay duda de que el empuje de la nueva ola de música urbana latina es el principal responsable de lo que está ocurriendo con la lengua española en el pop global. Pero en paralelo, se está dando otro fenómeno en la escena alternativa, en principio alejada de los cánones mainstream. En nuestro país, la gran mayoría de bandas que empezaron cantando en inglés se están pasando al español. Ya lo hicieron en su momento Love of Lesbian, Second, Xoel López, Christina Rosenvinge o Sidonie, y hay infinidad de ejemplos más recientes: Anni B Sweet, Nat Simons, Mujeres, Corizonas, Morgan, Marlango, Luis Alberto Segura (antes L.A.), Sweet California y muchos otros artistas nacionales llevan tiempo componiendo en su idioma natal o acaban de empezar a hacerlo, por decisión personal y artística pero no sin reconocer que «ahora hay más mercado hispanohablante» que antes. Otros artistas de nuevo cuño están experimentando con fusiones «spanglish» de lo más interesantes, como el californiano Cuco, que tiene canciones como «Lo que siento» en las que alterna con total libertad el inglés y el español otorgándoles el mismo protagonismo, y haciendo funcionar la mezcla de un modo prodigioso.

Ante este nuevo paradigma pop, «las estrellas del pop de antaño se están desvaneciendo de la conciencia pública», señala la periodista Amanda Petrusich en su reseña de una película sobre Taylor Swift estrenada en Netflix. La afirmación se mostrado exagerada a tenor de los últimos vaivenes del Billboard, que han colocado a los viejunos Backstreet Boys en el número uno de ventas en Estados Unidos, pero no deja de ser cierto que, de ahora en adelante, los que no abracen la lengua española como colaboradora habitual («¿qué se apuestan a que lo próximo de Madonna tiene colaboración latina?», apunta el Guardian) lo van a tener cada vez más complicado para sobrevivir en la industria.

Otra cosa es que los Premios Grammy decidan enterarse. Aunque cada vez incluyan más galardones latinos y este año el Honorífico se le vaya a entregar a un icono de la canción española como Julio Iglesias, los únicos candidatos hispanohablantes para llevarse un gramófono de los «auténticos» (no de los Latin Grammy) en la categoría absoluta (no por la rama Best Latin Song, Best Latin Album, etc) de esta edición son Bad Bunny y J Balvin por «I like it» como Grabación del Año. Eso sí, que se lo llevaran sería otra victoria para más para el español. Aunque el título de la canción esté en inglés.

Tomado de www.abc.es

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