La Comunidad de Madrid aprueba, ahora sí, su ley del concebido no nacido
El último pleno de la Asamblea de Madrid debería haber sido hace dos semanas, pero Isabel Díaz Ayuso (PP) no quería encarar el periodo estival con una de las normas en las que más empeño ha puesto en el aire. La polémica ley del concebido no nacido ―criticada por la oposición y los movimientos feministas― debería haberse aprobado en la sesión ordinaria, pero su tramitación se paró por un defecto de forma y los vacíos y las contradicciones que encontró la abogacía de la Comunidad en la redacción del proyecto. Finalmente, ha salido adelante este jueves (con los votos a favor de PP y Vox) en un pleno extraordinario en el que solo se ha debatido la propuesta y del que Ayuso se ha ido nada más terminar la intervención del portavoz regional, Miguel Ángel García Martín, sin escuchar a la oposición, y ha regresado para la de su número dos, Alfonso Serrano, y la votación.
La norma, prometida por Ayuso en 2019 y relanzada el otoño pasado, reconoce al concebido no nacido como un miembro más de la familia a efectos administrativos desde el momento del embarazo. Las familias podrán acceder, presentando un informe médico, a la concesión de ayudas en las que el criterio de renta depende del número de integrantes de la familia, como son las becas para las escuelas infantiles privadas o el comedor escolar. Además, quienes ya tengan dos hijos, pasarán a considerarse familia numerosa antes del nacimiento del tercero y accederán así a las ventajas asociadas a partir del día posterior a que termine la semana 14 de embarazo.
“Es una ley a favor, que no va en contra de nadie ni de nada. No colisiona con ningún otro texto legal, solo con los prejuicios de algunos miembros de la izquierda y de la ultraizquierda”, ha defendido García Martín, el primero en intervenir en una sesión que ha durado poco más de una hora. Inmediatamente después ha recordado el discurso del Papa León XIV en el Congreso de los Diputados contra la eutanasia y el aborto. Días antes de la visita del pontífice, Ayuso anunció a bombo y platillo que la norma estaba a punto de salir adelante.
Esto se lo ha recordado Lorena Morales, diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid. “Yo sí que soy cristiana, no como su jefa, que tiene una fe de quita y pon. Dígame, consejero, ¿le contaron ustedes al Papa que si el niño Jesús llegara hoy a la comunidad de Madrid, como el refugiado que fue, le negarían el pediatra y las medicinas? ¿Le dijeron al papa que a esos niños que visitó en Canarias, que están solos en el mundo, rechazan su acogida y exigen su devolución sin importarles?”, ha criticado Morales.
PSOE y Más Madrid han votado en contra y consideran que el interés férreo del PP por aprobar la ley del concebido no nacido responde a la batalla cultural y no al interés en las familias. “Para que les rasque votos a Vox”, ha afeado la diputada socialista, que ha advertido de que “acudirán a la instancia que haga falta” para suspender la norma. “Ni siquiera la hacen en condiciones. Además de machista, es una chapuza jurídica”, ha añadido la diputada. El informe de la abogacía sobre la ley, aunque es favorable a la norma, consideró que el expediente estaba incompleto y tenía deficiencias de carácter esencial, como que faltaba el informe de impacto en la familia, infancia y adolescencia.
Raquel Huerta, diputada de Más Madrid, ha utilizado las palabras “chapuza” y “chusco” para referirse a la norma y a cómo se ha tramitado: “Yo soy el público objetivo de esta ley y, sin embargo, como madre de dos hijos y embarazada de 32 semanas, les digo que se queda muy lejos de lo que necesitamos de verdad las familias madrileñas […] Su defensa de la vida termina en el paritorio”. Para Huerta, la norma “va de hacerle guiños a los enemigos del derecho al aborto” y “de contentar al electorado más ultra de Vox”. “Señor consejero, ¿qué tal si adaptamos los centros educativos al calor, mejoramos las condiciones de las escuelas infantiles, implantamos el comedor escolar gratuito?”, le ha dicho a García Martín.
Al partido de ultraderecha sí le gusta la ley. Así lo ha recordado la diputada Belén González, para quien la Comunidad “da un paso importante”, aunque no suficiente. “No podemos conformarnos con que sea un reconocimiento parcial, limitado o meramente instrumental. Si esta ley parte de la idea de que el concebido debe contar, entonces debe atreverse a explicar por qué cuenta”, ha lanzado González a la bancada del PP, con la esperanza de que se pronunciaran sobre una cuestión de fondo, acorde a los discursos antiaborto de Vox: si el no nacido es “una realidad humana”.
Antes de las críticas, García Martín ha celebrado que Madrid es la primera comunidad autónoma en poner en marcha una ley de estas características. “Reconocer al concebido no nacido es una iniciativa sensata, útil y necesaria”, ha apuntalado. Respecto a los beneficios que serán reconocidos cuando entre en vigor, ha destacado que facilitará el acceso a becas para el estudio de bachillerato, para el primer ciclo de educación infantil en centros privados, las becas de comedor escolar y ayudas al alquiler joven.
“Es política útil frente a una política en blanco y negro de una izquierda estancada”, ha concluido Martín. En cuanto ha ocupado su asiento, Ayuso ha abandonado la cámara. Ha regresado con Serrano, que ha cerrado el debate, ya en el atril. “Tienen [a la izquierda] un corazón que es como un pedrusco. ¿No les parece bonita esta ley? Esto no va de hombres y mujeres, esto no va de clases, esto va de crear vida”, ha defendido.
Con este último pleno antes de las vacaciones, el PP de Madrid zanja un asunto clave en sus políticas pro familia y natalidad. Mientras, fuera de la Asamblea, las educadoras infantiles, desde hace meses en huelga, se han concretado para reivindicar más inversión en “la infancia ya nacida” y mejores condiciones para quienes cuidan y educan a esos niños. Si el calendario no cambia, la vuelta a las sesiones será en septiembre, con la mirada y la maquinaria puestas en las próximas elecciones autonómicas, cada vez más cerca.
Tomado de www.elpais.com
