LECTURA: Homo antecessor

Homo antecessor es una especie fósil perteneciente al género Homo. Considerada la especie homí­nida más antigua de Europa con una antigí¼edad de un millón de años. Eran individuos altos, fuertes y con una cara de rasgos modernos aunque su cerebro fuera más pequeño que el del hombre actual.

La definición de esta especie es fruto de los 86 restos hallados desde 1994 en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca. De acuerdo con sus descubridores, entre los caracteres anatómicos de estos homí­nidos cabe destacar un conjunto de rasgos muy primitivos en el aparato dental, que llevaron a establecer una relación entre éstos y los homí­nidos africanos del Pleistoceno Inferior. Una mandí­bula muy bien conservada de una mujer H. antecessor, de entre 15 y 16 años, recuperada del yacimiento de la Gran Dolina tiene similitudes muy claras con las del Hombre de Pekí­n, lo que sugiere un origen asiático de H. antecessor. Sin embargo, el patrón de desarrollo y erupción de los dientes es prácticamente idéntico al de las poblaciones modernas.

La morfologí­a facial es similar a la de Homo sapiens, con orientación coronal y ligera inclinación hacia atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde inferior de esta placa es horizontal y ligeramente arqueado. El arco superciliar es en doble arco y la capacidad encefálica, estimada a partir de un fragmento incompleto de hueso frontal, indica una cifra superior a los 1.000 cm³. La morfologí­a de la mandí­bula recuerda a la de ciertos homí­nidos del Pleistoceno Medio, de la especie Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos de Atapuerca. El esqueleto postcraneal indica una cierta gracilidad en comparación con la mayor robustez del Hombre de Neanderthal de la segunda mitad del Pleistoceno Medio.

En la actualidad, la validez de esta denominación como especie diferente es defendida por sus descubridores y otros expertos, que consideran que H. antecessor precede a H. heidelbergensis y por tanto es también antepasado de H. neanderthalensis; sin embargo, parte de la comunidad cientí­fica la considera una simple denominación, no especí­fica, para referirse a restos encontrados en Atapuerca, que ellos asignan a la especie H. heidelbergensis o bien, la consideran una variedad de Homo erectus/Homo ergaster.

En Marzo de 2008 se han dado a conocer nuevos restos de Homo antecessor, concretamente parte de una mandí­bula de un individuo de unos 20 años y 32 herramientas de sí­lex de tipo olduvayense (modo 1), datados en 1,2 millones de años de antigí¼edad, lo que hace retroceder considerablemente la presencia de homí­nidos en Europa. Los restos fueron hallados en 2007 en la Sima del Elefante, yacimiento situado a unos 200 metros de la Gran Dolina.

YACIMIENTO DE ATAPUERCA

El yacimiento burgalés de Atapuerca, situado en la linde que separa a los pueblos Ibeas de Juarros y Atapuerca, se ha desvelado en las dos últimas décadas del siglo XX como el más importante instrumento para conocer la evolución del género Homo y saber desde cuándo habita el hombre el paraje que hoy conocemos como Europa.

La aparición de este yacimiento se debe en buena medida, como muchas otras cosas, a la casualidad. Aunque ya existí­an noticias de las cuevas de Atapuerca desde antiguo, no es hasta finales del siglo XIX cuando la compañí­a inglesa The Sierra Company Limited realiza el trazado del ferrocarril minero de ví­a estrecha que unirí­a Monterrubio de la Demanda con Villafrí­a y que discurrí­a por el borde suroeste de la Sierra de Atapuerca. Se abrió una enorme trinchera que dejó al descubierto varias cavidades y rellenos fosilí­feros y arqueológicos y que, pasado el tiempo, darí­a lugar al primero de los yacimientos: Trinchera.

Tres son los yacimientos en los que se divide Atapuerca: Gran Dolina, Trinchera Galerí­a y la Sima de los Huesos.

Gran Dolina es lo que podrí­amos llamar el sepulcro de Adán, la tumba del primer individuo que pisó Europa hace, aproximadamente, 800.000 años. Estos homí­nidos salieron de ífrica hace un 1.000.000 de años en la primera migración que han contemplado los tiempos. Los restos encontrados en Gran Dolina permitieron a Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro, los tres codirectores del yacimiento, hablar del Homo Antecessor, el más remoto antepasado directo del hombre actual. Este primer habitante de Atapuerca presenta caracterí­sticas comunes al Homo Sapiens y al Neandertal, lo que viene a demostrar que fue entonces, hace 800.000 años, cuando la evolución tomó dos caminos diferentes: mientras que en Europa el Antecessor dio origen al Homo Heidelbergensis y más tarde al Neandertal, en ífrica evolucionó hasta convertirse en el Hombre de Cromañón u Homo Sapiens, el hombre actual.
En Trinchera Galerí­a han aparecido las herramientas que utilizaba el Hombre de Atapuerca, el Homo Heidelbergensis que, con el correr de los años, darí­a origen al Neandertal. La industria lí­tica encontrada serví­a, principalmente, para despiezar las presas de caza, para cuya captura tení­an que competir con grandes predadores que, por aquel tiempo, pululaban por este territorio. Nos movemos en una antigí¼edad que oscila entre los 400.000 y los 200.000 años. En la última campaña los estudiosos de Atapuerca encontraron pruebas -hasta entonces ignoradas- de que aquellos hombres ya conocí­an y dominaban el fuego.

La Sima de los Huesos (300.000 años) es el primer enterramiento ritual que se conoce. Aunque en un principio se creyó que la acumulación de cadáveres se debí­a a algún accidente -una riada, algún corrimiento de tierras-, hoy no se duda de que fueron depositados allí­ voluntariamente.

De la Sima han sido rescatadas 2.500 piezas, pertenecientes de 33 individuos, que componen la más fantástica colección paleoantropológica del mundo. Es el reino de Arsuaga, la Isla del Tesoro donde fue hallado el Cráneo Nº 5, el más completo encontrado jamás; donde apareció la pelvis de Elvis, la que ha revolucionado una vez más las tesis sobre la evolución del género Homo. Gracias a esa cadera masculina, sabemos que el Hombre de Atapuerca y su descendiente el Neandertal eran de mayor tamaño que nosotros, que poseí­an una enorme masa muscular, que parí­an más fácilmente y más desarrollados y que el Homo Sapiens, en ese viaje evolutivo, disminuyó su volumen. Cuando el hombre de Cromañón llegó a Europa, hace menos de 45.000 años, se encontró al Neandertal, un hombre de 1,80 metros de estatura, casi cien kilos de masa muscular y con un cerebro muy similar. Ni siquiera un lanzador de peso actual podrí­a darnos una idea aproximada del potencial fí­sico de los Neandertales. Convivieron durante más de 10.000 años -aunque parece ser que no llegaron a mezclarse o que esa unión no tuvo descendencia- y, de pronto, sin que se sepan a ciencia cierta las causas, los Neandertales desaparecieron de la faz de la Tierra. El hombre actual quedó como la única criatura racional

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