CONSULTA: Renacimiento

El Renacimiento comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los ví­nculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza; así­, se perfecciona el dibujo y se utiliza como base de la pintura. La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. En el dibujo, los cuerpos adoptan formas naturales y se vuelven plásticos; se procura destacar la expresión facial, que algunas veces revela los grandes conflictos del alma, un ejemplo de ello es la expresión de desesperación que Masaccio le dio a Eva en su cuadro Expulsión de Adán y Eva del paraí­so. En el siglo XV adquiere preponderancia el retrato, a las personas pudientes les gusta retratarse de busto o en medallón, y por tanto surge multitud de personas cuyos rasgos quedan labrados en madera. Raramente se ve un desnudo entre la profusión de ví­rgenes y santos, sólo con suma discreción se insinúa la mundana sensualidad en ciertas representaciones del arte eclesiástico, por ejemplo, las referentes a mártires y pecadores. Al principio, la mayorí­a de las imágenes alusivas a la carne pecadora se situaban en la periferia de grandes escenas decorativas, donde el artista tení­a más libertad de expresión; ya en el siglo XIV, se prefiere interpretar estos temas por medio del desnudo femenino. Entre los representantes más significativos del Renacimiento, podemos destacar por sus majestuosas obras pictóricas a Sandro Botticeli, Miguel íngel Buonarroti, Durero, Tintoretto, El Greco, Leonardo de Vinci y Rafael Sanzio; de ellos, algunos como Leonardo de Vinci, por ejemplo, destacó más como dibujante, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómicos; sus dibujos están plenos de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas y también se puede apreciar que están envueltos en una sutil y fina aureola de luz difusa.

Se llama Renacimiento al gran movimiento artí­stico y filosófico que se produce en Europa, en Italia en primer lugar, a fines del siglo XV, y que muestra como principal caracterí­stica, que se manifiesta particularmente en las artes, su admiración por la antigí¼edad clásica, que toma como modelo. El nombre de Renacimiento alude a lo que este movimiento quiso ser: un renacer o volver a nacer de la cultura grecolatina. Comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los ví­nculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza.

La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. La cultura greco-romana habí­a sido desplazada durante la Edad Media. En esta época lo novedoso es el arte gótico y bizantino, pero en Roma, estas nuevas concepciones artí­sticas, enmarcadas en el acto religioso no tienen mayor auge, debido a los recelos de los sabios humanistas orientales que emigran a esta ciudad después de la caí­da de Constantinopla; es así­ como al ser rechazado el estilo gótico y bizantino, y puestas en un primer plano las antiguas formas greco-romanas, surge el arte del renacimiento, que se expande por toda Europa (Francia, Inglaterra, Alemania y la Pení­nsula Ibérica, especialmente).

PRINCIPALES CAUSAS DEL RENACIMIENTO

– Conservación en universidades y conventos medievales de valiosos manuscritos de autores griegos y romanos.

– Uso del latí­n como lengua culta, que hací­a posible la lectura de las obras clásicas.

– La presencia en tierra Italiana de ruinas romanas que tení­an que despertar en los curiosos el deseo de conocer la civilización que habí­a levantado tales monumentos.

– La invención de la imprenta, que contribuyó a la difusión de los escritos de los poetas, filósofos y sabios de la antigí¼edad y de los modernos.

– Los descubrimientos geográficos, el avance de las ciencias naturales y el progreso de las técnicas que inspiran una confianza ilimitada en el poder de la inteligencia humana y estimulan a la acción.

CARACTERíSTICAS GENERALES DEL ARTE RENACENTISTA

– Imitación de la arquitectura y la escultura de Grecia y Roma.

– Realización de una belleza ideal, ajustada a cánones dictados por la razón.

– Búsqueda de la serenidad y el equilibrio que proceden de la armoní­a del todo.

– Creación de obras, cuya claridad y perfección, atributos exigidos por la razón universal, les dan una validez permanente.

ETAPAS DEL RENACIMIENTO

– PRERRENACIMIENTO O TRECENTO: siglos XIII y XIV. Coincide con el perí­odo gótico europeo.

– QUATROCENTO: llega hasta finales del siglo XV y su centro cultural es la ciudad.

– CINQUECENTO: llena todo el siglo XVI y su cabeza es Roma.

ARQUITECTURA

La arquitectura del renacimiento empleó los órdenes clásicos (jónico, corintio y dórico), combinándolos entre sí­ en un mismo tipo de construcción, pero no tal y como aparecen en la arquitectura grecorromana sino al amparo de la inventiva y originalidad del arquitecto renacentista, de esta manera surge el estí­lo “colosal” propio de esta arquitectura.

En este nuevo acontecer arquitectónico se le da mucha importancia a la arquitectura civil, construyéndose los Palacios Municipales, que presentan un aspecto de fortaleza, el Palacio de Habitación, que es de inventiva renacentista y presenta en su exterior forma de cubo con tres pisos, que culmina en una cornisa; y las Villas, que fueron construidas en las afueras de Roma, tení­an grandes pabellones con terrazas, escalinatas y patios internos, jardines y parques.

La arquitectura religiosa renacentista, utiliza en sus inicios la planta de la basí­lica cristiana, sin embargo, el centro adquiere mayor importancia por el empleo de la Cúpula, que desplaza a la ojiva gótica y presenta los famosos Ojos de Buey (aberturas circulares). En relación con los elementos constructivos, tenemos que los muros son de ladrillo o sillerí­a, con apariencia robusta, las bóvedas usadas fueron: las de “cañón seguido”, “rincón de claustro”, “de arista” y la “cúpula”; se usan arcos de medio punto; las ventanas suelen ser de varias formas: rectangulares, gemeladas (dos arcos de medio punto subdividido en otros dos), con alfeizar saliente, o en forma de tabernáculo.

En lo que respecta a la decoración de las obras arquitectónicas, se observa que se emplearon varios elementos, estos son:

– La Escultura: cubre toda la superficie de los monumentos como un sutil manto, en sus inicios; luego se realizan esculturas en bulto que adornan el conjunto arquitectónico, posteriormente hay una gran profusión de ésta envolviendo por completo el conjunto lineal arquitectónico.

– La Policromí­a Natural: consiste en el empleo de diversos materiales naturales, los cuales al ser combinados reflejaban una diversidad de tonos; por ejemplo, combinaron el mármol blanco de las paredes con la piedra de los muros.

– El Esgrafiado: consiste en realizar sobre las paredes finos relieves pintados con dos colores.

– Los Frescos y Mosaicos: llenan las cúpulas y paredes interiores de la construcción, se empleó una diversidad de tonos, los cuales los hací­a muy llamativos.

– Los Frontones: son de inventiva romana, colocados casi siempre sobre puertas y ventanas, generalmente son rectilí­neos, pero en ocasiones pueden ser triangulares o curvilí­neos.

– Las Pilastras: son columnas que se colocan contiguas a una pared. Las pilastras tienen sus orí­genes en la arquitectura romana.

ARQUITECTOS RENACENTISTAS

– ITALIA: Filippo Brunelleschi, Donato Bramante da Urbino, Rafael Sanzio, Miguel íngel Buonarroti.

ESPAí‘A: Diego de Siloé, Juan Herrera.

– FRANCIA: Salomón de Brosse.

ESCULTURA

El origen de la escultura renacentista se remonta al siglo XIII, en Toscana, con el escultor Incola Pisano, quien se encarga de esculpir del púlpito del Baptisterio de la catedral. Este escultor es el que se atreve a exteriorizar la ruptura con la severidad bizantina y con las ideas artí­sticas del arte gótico, pero su obra queda aislada.

Es en los siglos XIV y XV, donde se comienza la época de mayor furor de la escultura renacentista. En esta época se advierte:

– Vehemencia por la naturaleza y el desnudo idealizado o natural.

– Expresión de los sentidos y pasiones humanas.

– Reinterpretación modernizada de los cánones clásicos.

– Temáticas diversas: mitologí­a, religión, historia, leyendas, etc.

La escultura renacentista es el primer medio expresivo que reacciona contra el estilo gótico. Esta presenta variaciones de acuerdo con el siglo en que se desarrolla. Así­ es como al siglo XIII se denominó í‰poca Arcaica, los siglos XIV y XV, í‰poca Clásica y el siglo XVI, í‰poca Barroca.

SIGLO XIII. í‰POCA ARCAICA

Surgen los primeros intentos del nuevo estilo escenificado en las obras de los “pisanos”, Incola, Giovanni y Andrea Pisano.

Entre las caracterí­sticas de estas primeras obras tenemos:

Expresión de sentimientos humanos.

Inspiración en la antigí¼edad clásica.

Realización de “Madonas”.

Ropaje y accesorios profusamente trabajados.

SIGLO XIV Y XV. í‰POCA CLíSICA

Durante estos siglos existe una gran producción de obras de arte. La actividad artí­stica se encuentra centrada en la ciudad de Florencia sobre todo en el siglo XV. Sus principales representantes son Donatello di Betto Bardi y Lorenzo Ghiberti. Además, cabe destacar la importancia en este siglo de las obras escultóricas de los Della Robia, Andrea y Lucca. Estos escultores, realizaron e introdujeron una nueva modalidad escultórica-pictórica, los relieves realizados con barro cocido policromado y vidriado.

Las caracterí­sticas de esta época son, entre otras:

Adornan monumentos (tribunas, coros, sepulcros, etc.)

Diversificación temática.

Efectismo pictórico.

Gran destreza en la ejecución de obras hasta llegar al perfeccionismo.

SIGLO XVI. í‰POCA BARROCA

Durante este siglo la figura más resaltante es Miguel íngel Buonarroti, quien realiza numerosas obras con caracterí­sticas muy propias, que lo distinguen de otros escultores de la misma época, también sobresale la obra de Benvenuto Cellini, entre otros.

Entre las principales caracterí­sticas de estas obras tenemos:

Fuerza expresiva, dinamismo, dramatismo.

Dominio anatómico.

Figuras llenas de abundante vitalidad.

Demostración de gestos y actitudes en sus figuras.

Fuerte influencia clásica.

Materiales: bronce y mármol preferiblemente.

PINTURA

La pintura renacentista está plena de religiosidad, sin embargo, cada artista busca su propio estilo, en donde el retrato y la representación del paisaje tienen mucha importancia.

Durante el renacimiento surgen diversas escuelas, estas adquieren el nombre de la ciudad donde se desarrollan, entre estas se citan: la Escuela Florentina, la Veneciana, la de Siena, la de Umbrí­a, la de Parma, la de Verona, la de Padua, la de Milán y la de Carrara.

Los pintores también se agrupan, pero por generaciones, así­, tenemos los del Quattrocento (1400) y los del Cinquecento (1500). Hay otra clasificación muy utilizada para caracterizar las obras pictóricas del renacimiento, la cual es:

Renacimiento Temprano: que abarca desde el año 1420 hasta el año 1500 y cuyos representantes más significativos son Fran Angélico de Fiesole, Masaccio, Piero della Francesca y Sandro Botticelli, entre muchos otros, con pinturas verdaderamente grandiosas.

Alto Renacimiento: que comprende el perí­odo que va desde el año 1500 hasta el año de 1527, en el cual se destacaron famosos pintores: Miguel íngel, Leonardo da Vinci, Tiziano, Pablo Veronés, Tintoreto, Rafael Sanzio, Juan Van Eyck, Alberto Durero, Jean Cousin y el Greco.

CARACTERíSTICAS DE LA PINTURA RENACENTISTA

Es narrativa: expone historias y sucesos, reales o ficticios, sacados de la religión, de la mitologí­a o de la historia.

Es realista: las figuras humanas o de animales, y los objetos inanimados están reproducidos con el mayor cuidado porque se parezcan en todo a sus modelos reales.

El cuadro se presenta como un escenario: un espacio cúbico, sugerido por medio de los recursos que enseña la perspectiva geométrica recién descubierta y dan la ilusión de profundidad. El punto de vista del pintor suele estar en el centro del cuadro.

La composición está sometida a esquemas intelectuales, es decir, razonados. Suele preferirse la forma simétrica en la distribución de las figuras.

En cuanto a los esquemas de composición preferidos, el triangular (con el vértice arriba o invertido) y el rectangular con la división del espacio en segmentos áureos. En algunos casos, los triángulos son dos combinados.

En general, es una pintura dibují­stica, que se fundamenta en el poder definidor y expresivo de la lí­nea, y considera el color como un accidente de la materia de importancia secundaria. Las formas se cierran con un dibujo de trazo continuo y su separación del fondo es absoluta.

Se da interés preferente al cuerpo humano, en particular al desnudo, cuya anatomí­a se estudia y copia cuidadosamente.

A partir del siglo XV, se usará en vez del temple, la técnica del óleo, inventada por los pintores flamencos, que facilitará el desarrollo de la pintura de caballete.

EL DIBUJO Y EL GRABADO

Los grandes pintores del renacimiento fueron dibujantes de primera. Los apuntes, bocetos y estudios que conocemos de Boticelli, Durero, Buonarroti, da Vinci o Sanzio, quienes se destacaron por su majestuosa obra pictórica, revelan gran maestrí­a en el manejo del lápiz. El que más se destaca como dibujante es Leonardo da Vinci, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómico. Su dibujo está pleno de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas.

Sin embargo, el dibujo como técnica independiente, con valor por sí­ misma, no fue considerado en la época, quedando reducido sólo a un medio auxiliar de la pintura, para tomar apuntes rápidos del natural o hacer estudios de composición, perspectiva, movimiento, anatomí­a y otros aspectos del cuadro que iba a pintarse.

Las técnicas que solí­an emplear eran el carboncillo, la sanguina, el lápiz y la tinta sobre papel. Pero si el dibujo no tuvo mucho interés para los artistas del renacimiento, en cambio el grabado, sobre todo entre los alemanes fue muy cultivado y se trabajó como una técnica autónoma, paralela a la de la pintura, en sus dos formas principales: el grabado en metal (calcografí­a) y el grabado en madera (xilografí­a), a cuya difusión contribuyó el reciente invento de la imprenta en 1450.

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