TEXTO: Carta Puebla de la fundación de la Villa de Bilbao, de 15 de junio de 1300
Antes de su fundación como Villa, a Bilbao se le denominaba «puebla de Bilbao«, territorio formado, de acuerdo con Teófilo Guiard y Larrauri, por
«las heredades roturadas en los montazgos dichos las cuatro artigas (Buya, Orcecauco, Beteluri y Cebericha), las ruedas o molinos de Ibaizabal, las casas labradoriegas de Billirita, Marzana, Ibeni, Larrinaga y Ascao, y el núcleo de moradores agrupados en el solar nombrado Bilbao».
Es imposible fijar una cronología exacta de la primera población. El valor del vocablo «puebla«, se utiliza con una significación semejante a la de «hermandad« o «cofradía«, usadas en otras partes del territorio vizcaino durante la Edad Media.
La existencia de una población en Bilbao anteriormente a su constitución en Villa, se infiere de muchos testimonios. Fue acaso en tiempos remotos un paso frecuentado en los caminos de los Pirineos a Burgos y desde esta ciudad a la costa: si se considera la situación topográfica de Bilbao y la peculiaridad de su ría, aparece más verosímil la presunción.
II
El 15 de junio de 1300, Diego López de Haro otorgó carta de fundación a Bilbao, de acuerdo con el Fuero de Logroño:
«Sepan por esta carta cuantos la vieran y oyeran, como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, que junto con mi hijo don Lope Díaz y con placer de todos los vizcainos, hago en Bilbao nueva población y villa, que llaman el puerto de Bilbao».
Por medio de dicha carta:
– os doy libertad como pobladores de este lugar para que seáis francos, libres y quitos (libres, exentos) para siempre.
– que cumpláis los pechos (tributos por razón de bienes o hacienda), vereas (o veredas, posiblemente, el deber de contribuir con trabajo a la construcción y reparación de los caminos y puentes del Señorío), fonsaderas (tributo que se pagaba para los gastos de la guerra), enmiendas, oturas (impuesto a pagar por el tránsito de mercancías) y mañerias (posiblemente, deudores).
– que os mantengáis según el Fuero de Logroño, en justicia, en homeciello (rencor, odio; multa o impuesto que se tenía que pagar por matar o herir a alguien), en caloñas (pena pecuniaria; calumnia; indemnización que se satisfacía por el homicidio cometido contra un noble o contra un hombre libre) y en todos los buenos usos y costumbres.
– que tengáis vuestros alcaldes, jurados, preboste, escribano público y sayón.
– que por términos tengáis: desde el puntal de Zorroza donde se juntan las aguas del río que viene de Valmaseda (el Cadagua) hasta el arroyo que viene por el campo de Zornoza en dirección a Percheta (actual barrio de Alonsotegui); desde el cerro arriba hasta el sel (zona de pasto de forma redonda y medidas determinadas) de Eguiluz y desde ahí al Pagasarri, a Olaluzeta y a Buyana de Suso (actual Buyagoiti); desde por encima de la sierra hasta el vado de Echevarri y desde el camino de Echevarri hasta la sierra de Ganguren; y desde aquí hasta el puntal de Deusto en dirección a Luchana.
– que tengáis delimitados los términos y amojonados como tales y que tengáis como hasta ahora por términos de Zamudio y del alfoz (antigua división admisnistrativa y judicial intermedia entre el municipio, la provincia y la vecindad) de Uribe con todas las anchuras, ejidos, aguas y lugares.
De tal forma que:
– podáis labrar, plantar, ensanchar y hacer toda clase de ganancias y mejorías.
– comprar y vender heredades y todo lo vuestro libremente como hombres libres y como más a vuestro favor sea.
– que tengáis por vuestros vecinos a los labradores que yo tengo dentro de los términos antedichos.
– que el Monasterio de Begoña no pierda nada de sus terrenos, pero que de sus diezmos, la mitad sea para Santa María de Begoña y la otra mitad para la iglesia de Santiago de Bilbao.
Y doy el monte de Ollargan para que lo guarde el preboste de la misma manera en que lo hace el preboste de Bermeo con el monte de Galdiz.
Y que no paguéis portazgo ni treintazgo ni enmiendas en ninguno de mis lugares.
Y otrosí os otorgo:
– que habiendo pagado los derechos del señor no sea retenida ni embargada, en Portugalete ni en toda la ría, ninguna embarcación que entre o salga de Bilbao por razón de pecio (derech0s que el señor del puerto de mar exigía de las naves que naufragaban).
– que tengáis por día de mercado semanal el martes.
– que la iglesia, que tengáis de uso, sea para vuestra vecindad y la de vuestros hijos, reteniendo para mí el tercio de los diezmos (parte de la cosecha, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la iglesia para su mantenimiento).
Todas estas cosas y libertades que ante dichas son, las doy y otorgo por mí y los míos que después de mí vengan, a vosotros, los pobladores del puerto de Bilbao y a vuestros sucesores para que las tengáis bien y cumplidamente y para que os sean bien guardadas por siempre jamás.
Y juro ante Dios, Santa María y ante mi alma:
1. Guardaros y mantener lealmente todos vuestros fueros y derechos.
2. Y de no menguarlos ni ir contra ellos defendiéndolos firmemente contra el que se atreva a embargarlos o contrariarlos por alguna razón.
3. Y el que lo hiciere que halle la ira de Dios, de Santa María y la mía y caiga dentro de los infiernos con la maldición de Judas Escariote por siempre jamás.
Y de esto os mandé esta carta sellada con mi sello de plomo.
Dada en Valladolid a quince de junio, Era de mil trescientos y treinta y ocho años (en la cronología actual, 15 de junio de 1300).
Tomado del Blog de josemarigorordo