Juan de Zubileta y la vuelta al mundo

Juan de Zubileta fue el más joven de los tripulantes que dieron la primera vuelta al mundo, siendo uno de los 18 tripulantes que sobrevivieron a la expedición. Hijo de Martín Ochoa de Zubileta  y Sancha, nació en el barrio barakaldes que lleva su nombre, a la orilla del Cadagua. Embarcó como paje con 13 años en la nao Victoria, en la que volvería tres años después a Sevilla, con Elkano. Sabía firmar, algo que no era habitual entre la marinería, puesto que en aquella época, ocho de cada diez marineros, grumetes y pajes no sabían ni escribir su nombre.

En las naos de la época, los pajes solían tener desde ocho hasta quince años, y había dos tipos bien diferenciados: el primero, el de los pajes recomendados, gozaba de la protección de un oficial superior e iniciaban así una carrera profesional. El segundo, carecía de protección y debiendo obedecer a todos, llevaban una vida bastante más dura. Se encargaban de las tareas menos especializadas (distribuir alimentos, recoger la mesa, barrer, limpiar, guardias, cambio de los relojes de arena…) Su sueldo era de 500 maravedíes al mes, menos de la mitad del sueldo de un marinero, y cobraban cuatro meses adelantados (un maravedí equivalía a poco más de un euro actual).

Como triplante de la Victoria, Juan de Zubileta vive de primera mano las vicisitudes del viaje. La primera, que se produce en la travesía del Atlántico, es la acusación al maestre de la nao, Antón Salomón, de haber mantenido relaciones sexuales con un grumete compañero de Zubileta, el italiano Antonio Genovés. Salomón fue ejecutado y el grumete se suicidó poco después. Este hecho nos muestra y nos hace reflexionar sobre un aspecto no muy conocido de la vida en las naos que Zubileta vivió muy de cerca. Las relaciones homosexuales están muy castigadas y la condena por practicar el “pecado nefando” seguía siendo, como en tiempos medievales, la de morir en la hoguera.

Tras el motín de San Julián – en marzo de 1520 los capitanes de las naos se sublevaron contra Magallanes en la Patagonia argentina al no dar con el paso al Pacífico–, Elkano y otros cuarenta expedicionarios son condenados a muerte, aunque posteriormente se les conmuta esta condena. En el caso del getariarra se le degrada a marinero. Casi con toda seguridad, en ese momento Elkano es trasladado de la Concepción a la Victoria donde permanecerá durante los meses siguientes, con Zubileta.

La expedición también sufrió varios episodios de escorbuto que diezmaron notablemente la tripulación, salvándose nuestro ilustre vecino. Tenía la suerte de cara.

El 8 de septiembre de 1522 Zubileta y otros 17 tripulantes llegan a Sevilla. Al desembarcar, el baracaldés llevaba una bolsa de 10 libras de peso (4,6 kg) de clavo cuyo valor ascendería a unos 1.692 maravedís. Zubileta, con Juan de Acurio y Juan de Arratia fue recibido por el rey en Valladolid poco después de Elkano.

En la liquidación del sueldo, Zubileta recibió 38.756 maravedís de los cuales 16.478 correspondían al sueldo y 22.286 a quintaladas. Las quintaladas eran una forma de remuneración suplementaria, por la que cada tripulante disponía de un espacio en el navío en el que podía llevar mercancías para ser intercambiadas, por especias, por ejemplo, que traían en estos mismos espacios.

El 23 de mayo de 1524, Juan de Zubileta  prestó declaración en la Junta de Badajoz junto a Acurio, Arratia y Pedro de Tolosa, para probar el derecho de Castilla para la posesión del Maluco. El de Barakaldo declaró haber conocido a Carlos I, pero no a los reyes Fernando e Isabel. Firmó porque sabía hacerlo, algo que no era habitual en un paje.

A partir de ese momento se desconocen más aspectos de la vida del ilustre barakaldes. Zubileta tiene dedicada una calle en su población natal y otra en Sanlúcar de Barrameda.

Tomado de www.barakaldodigital.com

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