Eton College confisca el móvil a sus alumnos por la noche

Eton College, uno de los internados de niños más famosos de Reino Unido, ha decidido “confiscar” el móvil de sus alumnos por la noche, en un intento por liberarles de la presión de las redes sociales y acabar con la idea de que tener el móvil 24 horas al día es saludable. “No debemos aceptar esa cultura”, explicó Simon Henderson, el director del centro, hace unos días en un congreso en Londres. “Creo que hay momentos en los que es bueno quitar los móviles y a veces los padres y los colegios somos reacios a hacerlo”.

El internado ha decidido, en una primera fase, recolectar los móviles de sus alumnos más pequeños, los que cursan Year 9 (13-14 años). Todos tienen que entregar sus aparatos electrónicos por la noche y ante los resultados obtenidos, la medida podría extenderse a cursos superiores. “Pensamos que habría un gran enfado por parte de los alumnos, pero la realidad es que han aceptado la medida muy bien porque les gusta tener la opción de no tener que estar pendientes de las redes sociales por la noche”. Los estudiantes también reconocen que duermen más y mejor.

La decisión de Eton, un centro que forma a niños de 13 a 18 años, que cuesta 40.000 euros por curso y que ha educado a 19 primeros ministros británicos, ha tenido una fuerte repercusión en Reino Unido, donde existe un gran debate sobre el uso de móviles en las escuelas. Frente al caso de Francia, donde el ministro de Educación ha anunciado que a partir del próximo curso no se permitirá el acceso con móviles a los centros escolares, ni siquiera en los recreos, en Reino Unido no existe una normativa al respecto, lo mismo que sucede en España.

Experimentos

Ante la falta de una directriz gubernamental, cada centro pone sus normas, lo que ha creado un sinfín de experimentos. En algunas escuelas se considera que dejar libertad para usar el móvil es positivo para la madurez de los alumnos. En otros, se tiene la certeza de que hay que poner límites para intentar frenar la adicción de los adolescentes a la tecnología. “Ser adolescente siempre ha sido duro, pero creo que es cada vez más duro y las redes sociales tienen que ver con ello”, explicó Henderson.

Un estudio de la London School of Economics ha mostrado que en los colegios británicos donde los móviles han sido prohibidos, los exámenes realizados por jóvenes de 16 años han mejorado en un 6,4%. Esta mejora equivaldría, según los profesores de la LSE, a haber ido cinco días más a clase al año.

En Londres, los colegios públicos suelen ser bastante estrictos y no permiten el uso de teléfonos, ni en clase ni en los recreos. En Sacred Heart High School, un colegio de secundaria de niñas en Londres, si una alumna es pillada con el móvil, el centro lo requisa por un periodo de hasta tres meses. Pasado este tiempo, los padres deben ir a recogerlo en persona. Cardinal Vaughan, también católico y público, permite que los chicos lo utilicen, pero solo en áreas determinadas y nunca en clase. Si suena en el aula, es requisado.

Los colegios privados también han empezado a endurecer sus normas. St Philip’s, un colegio de chicos de hasta 13 años en el barrio de Kensington, exige a sus alumnos que por la mañana dejen el teléfono en la recepción. Lo mismo ocurre en el cercano More House, de chicas, donde también se deja el teléfono antes de entrar en las aulas y se recoge al final del día. En Latymer Upper, uno de los colegios más prestigiosos de Londres, esta misma medida empezará a impartirse a partir de septiembre.

Entre los centros más liberales en este sentido está St Paul’s Girls’ School, el colegio de Secundaria de niñas considerado el mejor de todo el país en términos académicos. En este centro, el uso del móvil es aceptado incluso en clase.

Algunos profesores permiten utilizarlo para que las alumnas saquen fotos de lo que se explica en la pizarra y así avanzar más rápido. Sin embargo, el colegio acaba de reunirse con los padres para comunicarles que es posible que las normas cambien hacia un modelo menos permisivo.

Salud mental

Según un informe de Ofset, el órgano que inspecciona los colegios británicos, el 83% de los niños entre 12 y 15 años tiene un smartphone, y la mitad de ellos ya tiene un perfil en las redes sociales a la edad de 12 años. La forma en que estas aplicaciones están afectando a la salud mental de los jóvenes es una creciente preocupación entre padres, profesores y políticos.

La tendencia a reducir el uso del móvil en los centros escolares de Reino Unido también ha llegado a algunos colegios españoles que siguen el modelo británico. En King’s Group se ha elaborado un detallado documento que explica cómo utilizar los móviles en el colegio. Se recomienda rotundamente a los alumnos no llevar móvil, pero si lo llevan, no puede ser utilizado. Hacer fotos o intimidar a otros alumnos se considera “uso inaceptable” y las sanciones pasan por confiscar el teléfono un trimestre o ser expulsados.

Frank Powell, director de Runnymede, un colegio en la zona norte de Madrid, explica que tras años intentado ser razonables han tomado una decisión drástica. Desde el pasado mes de septiembre, los alumnos son obligados a dejar sus móviles a la entrada del centro. “Controlar los móviles en el colegio es difícil cuando no tenemos el apoyo de los padres, para quienes controlar los móviles en casa es una lucha diaria”, explica Powell.

Tomado de www.expansion.com

 

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