Jóvenes de la SSVP relatan sus experiencias con refugiados en todo el mundo

Justin, Patricia, Grace, Hugo, Josmary… Zambia, Nigeria, Zimbabue, Centroáfrica, Venezuela… La realidad de las personas forzadas a huir de su país es una realidad en todo el mundo. Allí, con todos ellos, está la Sociedad de San Vicente de Paúl. Coincidiendo con el II Encuentro Internacional de Jóvenes SSVP, los paúles quisieron aportar su testimonio en pleno Día Mundial del Refugiado. Con lágrimas y esperanza.

Las personas no son piezas de intercambio de intereses políticos“, señaló, al comienzo, el presidente internacional de las SSVP, el brasileño Renato Lima de Oliveira, quien mostró la “indignación y rechazo a las causas que provocan tanto sufrimiento a los refugiados”.

Es urgente una respuesta concreta de la comunidad internacional, así como la búsqueda de soluciones para ‘acoger, proteger, promover e integrar a los inmigrantes y refugiados'”, subrayó Lima, usando palabras del Papa Francisco.

Somos testigos de los mayores niveles de desplazamiento humano registrados en el mundo a causa de conflictos, guerras o persecuciones (algunas de ellas de origen religioso). Los refugiados son forzados a salir de sus casas, dejando sus vidas, sus empleos, sus familias y sus culturas. Más de la mitad de estas personas son jóvenes y niños”, recalcó el líder de la SSVP, quien reafirmó el apoyo de la organización al Pacto Global sobre Refugiados, promovido por la ONU, “e invitamos a las Conferencias vicentinas a conocer y cooperar con ese importante esfuerzo mundial. ¡El momento requiere, además de oraciones, acciones concretas e inmediatas!”.

Antes de presentar a los jóvenes vicentinos que trabajan, viven, y en algunos casos también son refugiados, Renato Lima pidió “ofrecer a estas personas dignidad, respeto y cariño”. Desde Brasil a Venezuela o Haití, pasando por Irak, Siria, África o Myanmar, “acogemos de la misma manera a todos los que buscan, no importa la nacionalidad de las personas. Bajo nuestra mirada, son personas, son hijos de Dios. Para mí poco importa si es español, brasileño, esloveno, sirio, iraquí… son personas que están sufriendo. La caridad no tiene fronteras“.

Preguntado por el proyecto de crear centros de refugiados fuera de la UE, el presidente de la SSVP se mostró rotundamente en contra, alertando que “estos centros recuerdan cosas que vivimos en los años 40, y que no fueron buenas para la humanidad”.

Tras los directivos, los testimonios. Especialmente significativo fue el de Josmary, quien entre lágrimas habló de la situación “crítica” que se vive en Venezuela. “La situación política en Venezuela, desde hace 18 años, ha quebrantado la dignidad de la sociedad. En Venezuela hemos olvidado que el otro necesita ayuda. Hay un millón de desplazados en el país”.

Por su parte, Justin, de Zambia, relató su experiencia ayudando a centenares de personas que llegaron al país desde Ruanda. “Las SSVP, junto a la Iglesia, formamos una comisión con la ONU para poder acoger a los refugiados en los templos”.

Patricia, desde Nigeria, habló de la inseguridad que vive el país desde que en 2009 Boko Haram comenzara con atentados, coches-bomba y asesinatos. “Han atemorizado a gran parte de la sociedad. SSVP ayudan a los que han tenido que huir de Boko Haram, especialmente en las ciudades”.

Grace nació en Zimbabue, y a los pocos años emigró a Sudáfrica. Desde allí se dedica a ayudar a los refugiados que, como ella, llegan al país de Mandela. Actualmente, las SSVP ayudan a más de 140 familias, “que han dejado su país para buscar nuevas oportunidades y calidad de vida”. Enfermos de SIDA sin acceso a medicamentos, niños que no van a la escuela…

Algo similar sucede en República Centroafricana, cuyo representante, Hugo, pidió un momento de silencio para pensar en la gente de su país. “Vengo de un país en guerra, con muertos, ataques a las iglesias, niños y mujeres que huyen sin nada”, explicó. “Les invito a acercarse a las personas que sufren, hay siempre que estar dispuestos a ayudar al prójimo. Todos nosotros puede que un día seamos refugiados… hay que estar dispuestos a abrir las puertas de sus casas y las iglesias a los refugiados”.

Tomado de www.religiondigital.com

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