Los romanos llenaron de plomo el aire de Hispania: así fue la contaminación hace más de 2.000 años

Los habitantes de la Hispania romana respiraban tanto o más plomo que ahora porque la atmósfera estaba incluso más contaminada que en la actualidad por ese elemento químico, de probada toxicidad para los humanos. Un estudio científico realizado en las aguas del ibón Marboré, en el Pirineo aragonés, ha permitido analizar los sedimentos acumulados durante miles de años y, a partir de ello, reconstruir la contaminación atmosférica en todo ese tiempo.

Una de las sorprendentes conclusiones que ha arrojado el estudio es que la contaminación atmosférica por plomo durante la época romana fue incluso superior a la actual. El trabajo ha sido desarrollado por investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología -perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), y del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Junto a ellos, han participado expertos del instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial (INTA) y de las universidades francesas de Pau y Grenoble.

El lago Marboré está situado a más de 2.600 metros de altura. Está dentro del perímetro del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido, en el tramo oscense del Pirineo. «Está localizado en un emplazamiento idóneo para entender los niveles de contaminación atmosférica en la troposfera libre», han explicado los responsables del estudio.

Los análisis realizados han descubierto unos niveles muy altos de plomo en la atmósfera del Pirineo durante la época romana, cuando se alcanzaron «tasas similares, e incluso superiores, a las actuales».

El motivo fue la intensa extracción de plomo de las minas de Río Tinto (Huelva) y de Mazarrón (Cartagena), que fueron explotadas por fenicios, cartagineses y romanos. Se calcula que, entre el 1.200 antes de Cristo y el 500 después de nuestra era, de esas minas se extrajeron 10.000 toneladas de plomo, el 40% de la producción mundial.

Esa intensa explotación minera dio como resultado «grandes emisiones de metales a la atmósfera». Las masas de aire que transportan estos contaminantes barrían la Península y llegaban a «las cumbres pirenaicas en menos de tres días».

El mismo estudio ha descubierto también el gran incremento de los niveles atmosféricos de mercurio durante la Edad Moderna, en los últimos 500 años. «Las cantidades de este metal se han triplicado con respecto a sus valores naturales debido, fundamentalmente, a su extracción en las minas de Almadén (Ciudad Real), las más importantes del mundo, donde se ha obtenido un 30% de todo el mercurio a nivel global y que son Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 2012».

Tomado de www.abc.es

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