DEBATE 144: Feminismo: libertad y respeto (3º de la III Evaluación)

Si queremos hablar de desigualdades deberíamos empezar mencionando la que existe entre los debates del Congreso y los de la calle. Como madre y política, cada vez que escucho las disquisiciones sobre si es pertinente incluir el lenguaje desdoblado en la RAE me llevo las manos a la cabeza. Ahora estoy esperando mi tercera hija y sé que la auténtica preocupación de las mujeres no es esa, sino si pueden quedarse embarazadas cuando en su empresa están reduciendo plantilla o si es mejor congelar los óvulos. Hay compañías americanas en Silicon Valley que pagan este tratamiento a sus empleadas porque son conscientes de que la edad óptima para ser madres coincide con su época de mayor rendimiento laboral. Por desgracia esta cultura todavía no se ha instalado en nuestro país. Cuando una mujer pide un ascenso lleva un cartel de fértil en la cara. Por eso cuando se habla de feminismo en términos de «ellos y ellas» yo pienso en tantas amigas que han tenido que guardar su maternidad en la nevera a la espera de tiempos más propicios, que a veces no llegan nunca. Y eso me produce indignación.

El feminismo no significa hacer malabares léxicos como decir «miembra» en vez de miembro. A las «jóvenas», expresión que utilizó la diputada socialista Carmen Romero en 1997 en un mitin, no les preocupan esas cuestiones de marketing. Nosotras queremos que se implementen políticas públicas que hagan posible la igualdad real entre hombres y mujeres. Yo estoy disfrutando de muchas cosas que mi madre no hubiese soñado nunca y confío en que mis hijas vivan en un entorno más igualitario. Deseo que cuando lleguen por la noche, tras cumplir con innumerables tareas, no tengan que preguntarse si han hecho lo suficiente y si han llegado a todo como madres y trabajadoras. Los hombres son parte indispensable de la ecuación y no debemos excluirlos de esta lucha porque solo lograremos ser más iguales si les damos más derechos a ellos para ejercer la paternidad, sólo dándoles más derechos a ellos seremos nosotras más libres. Todas tenemos diferentes formas de ver el feminismo, pero si algo lo define son el respeto y la libertad.

Begoña Villacís.

Tomado de www.larazon.es

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15 Respuestas

  1. ALVARO ARANDA dice:

    Es cierto e indignante esta realidad, que una mujer debido al ámbito laboral deba aplazar su propósito ser madre. Si una mujer debe dejar este objetivo a un lado por no tener un futuro claro, es un punto de inflexión y que debe cambiar, porque sino se puede tener un hijo con plena libertad no hay igualdad.

  2. irene dice:

    En mi opinión, el feminismo debería centrarse en cuestiones más importantes que en un lenguaje inclusivo. Hoy en día debería plantearse el feminismo en torno al trato que recibe la mujer a diario. la mujer no puede ser libre si no se la respeta o trata como igual(en lo que se refiere a un vocabulario respetuoso, sin estereotipos de ningún tipo) y siguen sufriendo de acoso sexual. Además, hay mujeres que no quieren tener hijos y tienen todo el derecho del mundo a decidir sobre su cuerpo, ya que en muchas ocasiones se sobreentiende que la mujer por el hecho de serlo en algún momento de su vida tendrá hijos.

  3. Unai Abadía dice:

    Ya va siendo hora de dejar de discutir por cosas poco relevantes como el lenguaje inclusivo y empezar a actuar por la verdadera igualdad. Es totalmente legítimo querer montar teorías de “el feminismo es mentira” o “los hombres son todos malos”, pero eso no lleva a nada, solo demuestra el egoísmo de querer barrer para casa.
    Lo verdaderamente importante es cómo actuamos en el día a día, sin tener que distinguir si estamos ante un hombre o una mujer. Todos merecemos el mismo respeto y las mismas oportunidades, y no estoy hablando solo en el mundo occidental, ya que en otros países la situación de la mujer es realmente pésima y no se le da el eco que merece.

  4. June Robles Martínez dice:

    Ser feminista no es luchar contra el hombre sino defender la igualdad y respeto entre todas las personas sean hombres o mujeres. El feminismo es necesario pero respetando las ideas de los que opinan diferente. Lo que no se puede tolerar es que cada vez haya más muertes por violencia de género. Debemos luchar contra el acoso sexual, contra la discriminación y la desigualdad, para que tengamos las mismas oportunidades laborales y salariales. Hay que evitar que la maternidad sea un obstáculo para conseguir un trabajo o un ascenso. Se nos condiciona en qué momento elegir ser madres. Tenemos que luchar por una sociedad más igualitaria.
    Por lo tanto, el lenguaje inclusivo no me preocupa lo único que hace es más largos los discursos. El lenguaje no creo que sea patrón de opresión, desigualdad o desprecio.

  5. A pesar de que los avances en relación a la situación de la mujer han sido muchos, todavía sin duda la mujer sigue estando en desventaja en muchos aspectos de su vida y uno de ellos y sin duda muy importante es su carrera profesional.
    Los hombres lo tenemos mucho más fácil a la hora de acceder a un trabajo porque la maternidad para algunos empresarios es un tema que los lleva a no contratar a mujeres que pueden quedarse embarazadas o con hijos a su cargo.
    Es injusto que las mujeres tengan que elegir entre ser madres o dedicarse a su profesión.

  6. Ander García Aguirre dice:

    Vamos a ser sinceros desde el principio y a dejar una cosa clara: el feminismo (así como otros movimientos sociales como los derechos LGBT o de inmigrantes), ha sido secuestrado por grupos políticos de izquierdas, que utilizan su definición de diccionario como parapeto para encubrir otras políticas, las cuales son de una legitimidad moral variable. Han conseguido ligarse a movimientos aparentemente nobles para hacerse ver como “parte del pack” que conlleva el seguir principios como la igualdad entre sexos, a los que cualquier persona mínimamente decente se adheriría. Un ejemplo de este fenómeno fue la huelga feminista de este 8 de marzo, cuyo manifiesto (el cual no fue leído por la mayoría de asistentes al acto) estaba repleto de políticas con ninguna relación (o que se buscara forzosamente) con el movimiento feminista: anticapitalismo, leyes de inmigración, etc.

    El motivo de este secuestro no es otro que el interés económico en subvenciones estatales, proponiendo medidas insulsas e irrelevantes como la ya comentada introducción de lenguaje inclusivo, las cuotas laborales que restringen la libertad tanto de las empresas como de los trabajadores o el desvío de fondos destinados a la ayuda a víctimas de violencia de género para los sonados “talleres” (bastante desagradables, recomiendo discreción para quien quiera informarse sobre ellos) que poco ayudan en el propósito original de ese dinero.

    Si bien, cuando se trata de problemas reales y que requieren un poco más que demagogia para solucionarse, como puede ser la vulnerabilidad de la mujer en el entorno laboral por el hecho de que, al quedar su trabajo afectado por la maternidad en una mayor medida que el del hombre, sean un contrato más arriesgado para un empresario, este “feminismo” hace oídos sordos. Esto último puede incluso serle conveniente, pues si la “lucha” acabara, el negocio de las subvenciones y venta de productos con el lema reivindicativo se hundiría con ella.

    Ahora, el tema planteado por Begoña Villacís es bastante difícil de tratar. Y es que, ¿cómo podemos compensar una desventaja ante el mercado causada por una diferencia biológica entre hombres y mujeres? Está claro que la igualación en los permisos de paternidad y maternidad propuesta por Podemos es un paso adelante en esto, pero, a parte de promover una cultura caritativa hacia los contratistas (algo tal vez eficaz si viviéramos en el Mundo de la Piruleta), ¿qué más se puede hacer que no coarte libertades? Y es que, literal y desgraciadamente, no se puede. Hombres y mujeres somos diferentes, y nuestra evolución nos ha adaptado para cumplir ciertos roles. Muchos de ellos, quedan obsoletos en el mundo moderno, en el que la tenencia de mayor masa muscular no es necesaria para desarrollar la mayoría de oficios no domésticos o la capacidad de amamantar no es crucial para determinar si alguien puede criar a un niño o no. Por ello, muchos de esos roles, aunque persistentes por el hecho de que la sociedad evoluciona a un mayor ritmo que nosotros, se han ido eliminando. Sin embargo, algo tan empírico como el que la mujer tenga que gestar por nueve meses, quedando inhabilitada para el trabajo durante un tiempo, no es algo que se pueda cambiar. Es así de triste. Y para quien quiera debatir esto último aportando terribles ideas como leyes de cuotas, comento que eso no sería más que otra imposición que dificulte aún más si cabe el desarrollo de empresas y oportunidades de trabajo en España. Al menos es algo más que soltar el discurso de “busquemos una sociedad más igualitaria”, el cual no aporta absolutamente nada a la solución del problema.

    En cuanto al resto de temas que trata el feminismo actual, ya sea la brecha salarial, la violencia de género y la supuesta existencia de un patriarcado en occidente, me es más fácil aportar esta cadena de mensajes de mi Twitter ( https://twitter.com/AnderGarciAguir/status/1104349467283808256 ), en la que hablo largo y tendido sobre ellos.

    Y concluyo mi extenso comentario recordando que siempre se debería buscar el razonamiento, la investigación y el contraste de argumentos para llegar a una conclusión propia, más allá de la que un ideólogo o panfleto te sugiera y evitando sentimentalismos para tratar de llegar a una verdad crítica al atreverte a salir de tu zona de confort.

  7. Edurne Adrián dice:

    Hoy se habla mucho de feminismo, pero pienso que no hemos avanzado tanto, la mujer sigue teniendo que luchar mucho más para demostrar su valía y aspirar a puestos importantes.
    También tenemos que destacar que para formar una familia, si así se desea con hijos, le es difícil puesto que ahora, que tanto se habla de la conciliación laboral y familiar en España, no se aprecia.

  8. Sandra Antunez dice:

    A día de hoy muchas mujeres luchan por sus derechos y el feminismo es un tema muy hablado en nuestra sociedad, pero pienso que aún hay mucho que hacer para cambiar la mentalidad de la sociedad que por desgracia es mayoritariamente machista. De todos modos, me parece horrible que las mujeres tengan que replantearse si quedarse embarazadas o no porque las pueden despedir en su trabajo. Visto lo visto, como he dicho anteriormente, tenemos muchoque hacer para poder cambiar esta sociedad.

  9. irati bartolome (1bachB) dice:

    Muchas veces el movimiento feminista se atribuye a la lucha contra los hombres aunque el movimiento busque la igualdad de hombres y mujeres. Aunque hoy en día las mujeres nos encontremos en una mejor posición comparándonos años atrás, creo que todavía queda muchísimo por avanzar porque me parece denigrante que una mujer tenga miedo a quedarse embarazada por el simple echo de perder su trabajo. La sociedad tiene que evolucionar mentalmente para que estas situaciones no sean cotidianas y comunes.

  10. Paula Fernández dice:

    Estoy de acuerdo en que el problema no es de léxico ni de acciones puntuales para quedar bien o ganar un puñado de votos, lo realmente importante es que en el día a día no se penalice a la mujer por el simple hecho de serlo, debemos luchar para que todos tengamos las mismas oportunidades y que cuando se seleccione a un candidato para un puesto, en la elección no influya si es hombre o mujer si no si se trata de la persona más capacitada.
    Creo que la sociedad si va dando pequeños pasos a favor de esa igualdad, como la reciente aprobación del aumento de los permisos de paternidad, para ayudar a la conciliación familiar y a que la maternidad no suponga un impedimento para que las mujeres puedan desempeñar los mismos cargos que sus compañeros hombres, cobrando los mismos salarios y recibiendo los mismos reconocimientos.

  11. Ainhoa Boado dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con este articulo de opinión. El feminismo realmente trata de mediante pequeños cambios por parte de todos, se pueda llegar a una sociedad mucho más igualitaria donde no ocurran cosas como las que cuenta acerca de la maternidad. Como dice el texto, el hecho de cambiar el lenguaje como cambio drástico para todo el mundo no va a hacer que este tipo de desigualdades paren . Sino que cambios como la mayor implicación de los padres con la paternidad en lo que respecta al trabajo debe ser igual que la de las mujeres o más facilidades para madres trabajadoras sí que marcarán la diferencia. Si eso se va implantando poco a poco si que va a tener mucha más repercusión que el decir el femenino de unas cuantas palabras al referirse a mujeres.

  12. Jone Romero 2.Bach-A dice:

    Coincido con lo que dice este artículo. El feminismo persigue la igualdad total entre hombres y mujeres, cosa que aún tenemos lejos por situaciones como la descrita arriba. No se puede aceptar que una mujer por el hecho de serlo, y por ello tener posibilidades de quedarse embarazada, no sea contratada. A esto habría que añadirle el hecho de que la mujer es la que es “castigada” laboralmente por tener un hijo, mientras que los permisos por paternidad son más cortos. Las mujeres no deberían tener que decidir entre ascender laboralmente o ser madres.

  13. Erika Ruiz (2º Bach. A) dice:

    Estoy de acuerdo con el artículo. El feminismo lucha por los derechos de las mujeres y la consecuente igualdad entre hombres y mujeres. Me parece muy triste que a pesar de estar avanzando poco a poco, todavía existan numerosas injusticias, como a descrita en este texto. Que en pleno siglo XXI, las mujeres tengan que escoger entre tener un trabajo y un hijo es muy fustrante. Es inaceptable que una mujer, por el mero hecho de serlo y, por lo tanto, tener posibilidades de quedarse embarazada, no sea contratada, o que las bajas por maternidad la aparten de su trabajo. La reciente de medida de aumentar los permisos de paternidad me parece un gran avance, ya que ambos progenitores tiene la misma responsabilidad y deber respecto a los hijos, a pesar de que en estos últimos años, recaía más peso en la madre, siendo esto otro ejemplo más de la sociedad tan desigual en la que vivimos.

  14. Andrea Villar dice:

    Una persona feminista no lucha contra un hombre u bsuca ser una persona más poderosa que un hombre si no que busca la igualdad y vivir en un mundo justo dónde todo sea igual para todo el mundo. El lenguaje no tiene porque cambiar, si no las acciones. Ya que por mucho que se cambie de género a las palabras, mientras ocurran injusticias en le mundo no se va a lograr el propçosito que tienen todas las personas feministas. Nadie debe ser más o mejor que nadie sino iguales ya que todos somos seres humanos.

  15. María Prado (2° BACH-A) dice:

    En mi opinión este artículo aborda el tema del feminismo de forma muy acertada. Frecuentemente escuchamos sobre el lenguaje inclusivo en un intento de ciertos medios y partidos políticos de ridiculizar el movimiento feminista, desviando la atención de los asuntos realmente importantes. El feminismo lucha por la igualdad, por que las mujeres que han sufrido y sufren situaciones similares a la descrita en el texto obtengan las oportunidades que se merecen, que no son otras que las mismas que se dan a los hombres.
    Si queremos solucionar el problema de la baja natalidad pero no damos empleo a mujeres precisamente por el riesgo a que se queden embarazadas damos con un problema de la sociedad provocado por las empresas.
    Mientras los empresarios se ahorran unos euros para no tener que pagar bajas de maternidad, quizá están perdiendo una gran empleada que podría haber aportado mayores beneficios a la empresa, y es por eso por lo que lucha el feminismo. Por juzgarnos por nuestras capacidades y no por nuestro género.

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