El verdadero coste de lo barato: la otra cara del gigante chino Shein

El fenómeno Shein es una realidad para los consumidores de la generación Z. El gigante de moda china, que compite con precios ultrareducidos y empleando las redes sociales e ‘influencers’ para su promoción, causó furor en Madrid el pasado mes de junio con su tienda física temporal, provocando colas repletas de jóvenes durante horas en la calle de Sandoval.

Con motivo del Día Mundial por el Trabajo Decente, la red de ONGs Campaña Ropa Limpia (CRL) ha publicado la versión en español del informe elaborado el año pasado por Public Eye, un trabajo de investigación donde se pone de manifiesto las pésimas condiciones laborales tras el éxito de Shein.

La compañía se ha posicionado en pocos años como una de las principales del sector téxtil, centrado en la venta online y con precios agresivos y una producción rápida y barata. Las redes sociales son su principal escaparate, con una comunicación publicitaria enfocado a los jóvenes que les ha valido 600.000 seguidores en su cuenta de Instagram para España y más de 200.000 en Tik Tok e Instagram.

Asimismo, Shein ha conseguido alcanzar a H&M y a Inditex en términos de ingresos. Aunque debido al modelo de negocio de entrega directa no hay cifras fiables sobre los beneficios (y Shein no revela ninguna información sobre sus ingresos). Según un informe chino de 2020, aquel año la compañía ganó cerca de 10.000 millones de dólares.

75 horas semanales sin contrato

Según explica la investigación de Public Eye, la producción de Shein depende de múltiples talleres locales y subcontratistas a los que derivan los pedidos. Los trabajadores son inmigrantes procedentes de otras provincias más pobres de China, que acceden a desplazarse y trabajar jornadas de 75 horas semanales para ahorrar, ya que cobran por cada prenda producida.

Además, muchas de las empresas subcontratadas no realizan contratos, en contra de la legislación china, que tampoco permite exceder las 40 horas laborales a la semana (más 36 extras como máximo al mes). Las condiciones tampoco cumplen con ningún criterio sanitario ni de seguridad, y la investigación señala como los talleres no cuentan con salidas de emergencia y las entradas o ventanas no están preparadas para situaciones de emergencia. «No quiero ni pensar qué pasaría si se declarara un incendio», afirma una de las investigadoras.

Respecto a la estructura financiero, el estudio de Public Eye advierte sobre la utilización de entidades ‘offshore’ para la evasión de impuestos y un control de la cadena de valor que impide conocerla con transparencia. Por último, cabe destacar las denuncias de diseñadores sobre el robo de su propiedad intelectual por parte del gigante de la moda chino.

«Hasta ahora Zara era el ejemplo de moda rápida, con un ciclo de producción de tres a cuatro semanas. Pero Shein puede producir un vestido en una semana, desde el diseño hasta el embalaje, afirma José Luis Mariñelarena, portavoz de la Campaña Ropa Limpia.

Desde el gigante chino, han publicado un comunicado en su web donde afirman que «Shein está plenamente comprometida con el cumplimiento de las leyes y reglamentos de los mercados en los que operamos, incluidos los relacionados con la transparencia en nuestra cadena de suministro. Estamos dedicando importantes recursos a revisar las leyes de cada región y el grado en que se nos aplican para garantizar nuestro cumplimiento».

«Shein es una empresa que ofrece igualdad de oportunidades, adopta el comercio justo y también es practicante del trabajo ético. Tenemos una política de tolerancia cero con el trabajo forzado tanto de proveedores internos como externos», concluye el comunicado.

Tomado de www.abc.es

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