TEMA 13: Evolucion e importancia actual de la actividad turí­stica en España

El desarrollo del turismo en España es un fenómeno reciente por lo que se refiere a la gran importancia económica que ha llegado a adquirir y a la fuerte impronta espacial que presenta en determinadas zonas.

A.- IMPORTANCIA ECONí“MICA DE LA ACTIVIDAD TURíSTICA.

La gran importancia de España en el ranking internacional del turismo se pone de manifiesto tanto por el número de visitantes como por el volumen de divisas. Así­, con un porcentaje que supone en ambos conceptos un 7% aproximadamente respecto al total mundial, España se coloca en el tercer lugar, después de Francia (11%) y de EEUU (9 %) aunque la dependencia económica del sector turí­stico es mucho más fuerte que en dichos paí­ses.

La transcendencia socio-económica es además muy grande por tres razones.

– Los ingresos procedentes del turismo exterior contribuyeron al desarrollo económico de los años sesenta y del quinquenio 1985-1990. Actualmente las divisas ingresadas por turismo vienen a financiar el 150% del déficit comercial, y suponen una cuarta parte del valor de las importaciones españolas.

– El turismo es, además, una fuente fundamental de ocupación de la población activa. En el conjunto de España totaliza un 8,5 % de la población activa española.

– A ello hay que añadir el fomento de la actividad constructora a que ha dado lugar, con su ocupación de personas y la creación de industrias complementarias en torno a la construcción, como son las del cemento, cerámica, muebles, etc.

Efectos negativos. Sin embargo, no todos son efectos beneficiosos; la actividad turí­stica supone contrapartidas económicas. Así­, por ejemplo, ha incrementado el í­ndice de inflación o representa gastos que han de ser asumidos por el Estado en los Presupuestos Generales (financiación de infraestructuras, como autopistas o aeropuertos, o de campañas de propaganda internacional).

B.- EL POTENCIAL TURíSTICO DE ESPAí‘A.

El potencial turí­stico de España se apoya hoy en una amplia gama de aspectos.

1.- La variedad de los recursos turí­sticos españoles.

a.- Los recursos naturales.

España es, en términos naturales, una especie de continente en pequeño, dada su gran variedad de medios fí­sicos, y esto le proporciona fuertes atractivos turí­sticos.

– Así­, en un primer momento, el aspecto más valorado por los turistas extranjeros y españoles fue la abundancia de sus costas (playas); es decir, se valoraba el clima mediterráneo de España. Por otro lado, cada vez se aprecia más el clima atlántico.

– Actualmente tiene también gran atractivo la diversidad paisají­stica unida a un relieve de montaña, donde se pueden practicar deportes de verano -senderismo, montañismo, deportes de aventura…- y deportes de invierno -esquí­, sobre todo-. A ello se une una variedad de ecosistemas de naturaleza distinta.

b.- Los recursos culturales.

España ha acumulado a lo largo de su historia un caudal cultural muy importante. Está constituido sobre todo por un patrimonio artí­stico, que se concentra en las ciudades patrimonio de la Humanidad, en los cascos históricos y en multitud de museos provinciales, entre los que destaca el Museo del Prado. A ello se suman determinadas rutas de carácter histórico-artí­stico y en ocasiones también religioso, como la del Camino de Santiago. También hay muchas ciudades que disponen de fiestas muy caracterí­sticas de naturaleza normalmente religioso-profano, como las Semanas Santas, las Ferias de Sevilla, los Sanfermines, etc. En los últimos años se están construyendo edificios emblemáticos dedicados a la celebración de Congresos de diverso tipo, de festivales teatrales, musicales, etc., que han ampliado los motivos de atracción turí­stica de un gran número de ciudades españolas.

2.- Factores que permiten el aprovechamiento de los recursos potenciales.

a.- Factores económicos.

España se convirtió en los años sesenta y setenta en un paí­s turí­stico para Europa Occidental y para los propios españoles debido a la elevación del nivel de vida de la población (existencia de un mes de vacaciones pagadas junto a precios baratos) y por la proliferación de una oferta turí­stica en forma de alojamientos y restaurantes.

En la actualidad, el diferencial de precios se va recortando, pero la oferta turí­stica sigue careciendo de competidores en relación al turismo masivo (los potenciales competidores del sur del Mediterráneo son paí­ses árabes, muchos de los cuales están sujetos a un proceso polí­tico de radicalización islámica). Para el turismo de calidad media o alta, España sigue teniendo un atractivo todaví­a grande, aunque ha de aumentar la variedad de actividades turí­sticas y el nivel cualitativo de su oferta.

b.- Factores técnicos.

Son aquellos que hacen posible el transporte y el alojamiento de los turistas.

– El gran desarrollo durante los años sesenta de los medios de transporte, en función, por un lado, de una buena red de carreteras y, por otro, de la aviación comercial.

– La dotación de infraestructuras de alojamiento, tanto de plazas hoteleras como viviendas en alquiler, campings y otras, que no siempre eran adecuadas ni legales.

– La existencia de tours operadores extranjeros, que facilitaron la llegada de turistas a España, aunque derivaron gran parte del valor añadido hacia sus propios paí­ses.

c.- Factores de situación.

La proximidad de los paí­ses más desarrollados (emisores de turistas). Este factor sigue actuando actualmente asegurando la vuelta de los turistas a lo largo de los años, creando el hábito en sus hijos y contribuyendo a que bastantes se conviertan en residentes permanentes al jubilarse y adquirir un alojamiento propio en España.

C.- LA DIVERSIDAD DE ESPACIOS TURíSTICOS

1.- Las áreas tradicionales.

a.- La polarización espacial del turismo en las áreas tradicionales y sus causas.

Un rasgo distintivo del espacio turí­stico español es su fuerte polarización en un reducido espacio del arco mediterráneo desde la frontera francesa hasta Gibraltar, al que se ha de añadir la costa de la bahí­a de Cádiz, las islas Baleares y las Canarias. La costa cantábrica, el turismo de montaña o el rural presentan una intensidad y una continuidad mucho menor. Por lo demás, también hay que contar con ciudades como Madrid y de ciudades como Toledo, Salamanca, Zaragoza, Sevilla, Granada y Santiago.

Esta localización tan restringida de las zonas turí­sticas obedece, sobre todo, a factores fí­sicos (la mayorí­a de los visitantes europeos y muchos de los nacionales demandan sobre todo sol y playa). Ahora bien, la mayor o menor densidad turí­stica dentro de tales zonas se debe a factores humanos: falta de autopistas, aprovechamiento de suelos áridos, la propia tradición turí­stica anterior…

b.- La diversidad dentro de las áreas tradicionales.

Pero dentro de las zonas turí­sticas -con una cierta continuidad espacial- o de los lugares turí­sticos -referidos a sólo un municipio- hay que diferenciar tipos diversos según su duración, la función especí­fica y el propio tipo de la demanda.

– Zonas de temporada, sobre todo estival, que son aquellas más cercanas a Europa, pero cuya temperatura invernal es algo más frí­a que en las zonas meridionales. Baleares, La Costa Brava y la Costa Dorada (en torno a Tarragona).

– Zonas estabilizadas, con una ocupación turí­stica a lo largo de todo el año  tanto puntuales (Granada, Córdoba, Sevilla, Toledo, Madrid y Salamanca) como prolongadas (Canarias, Costa Blanca, Costa del Sol y la propia ciudad de Madrid.

Refugios de la “jet”, adonde acude un abigarrado conjunto de aristócratas, artistas, etc., para cumplir con lo que se denomina el turismo-exposición. Es el caso de Ibiza o de Marbella.

Espacios de ocio del turismo nacional, con dos modalidades: fines de semana (Sierra de Madrid, Pirineo Catalán y zonas inmediatas a las ciudades de más de 100.000 habitantes) y que aparecen salpicadas de residencias secundarias y veraneo (la costa cantábrica tiene más atractivo que entre los extranjeros, se usa más el apartamento o chalet, propio o alquilado, que el hotel, y se hace escaso uso de los restaurantes.

2.- Los otros espacios turí­sticos: espacios emergentes y espacios potenciales.

a.- Nuevos modelos turí­sticos.

Entre los factores que están contribuyendo a la emergencia de estos nuevos modelos se pueden citar los siguientes: Un turismo más exigente, que desea un medio natural más rico, diversificado o pintoresco, o que demanda una oferta cultural cada vez más depurada en su contenido histórico, artí­stico o cultural; unas mayores exigencias en cuanto a condiciones de habitabilidad y actividades complementarias de las visitas turí­sticas, un deseo de proximidad al espacio natural originario en una especie de búsqueda de la naturaleza perdida y los temores en relación con los inconvenientes naturales que produce el sol excesivo sobre la piel.

Surgen así­ nuevos modelos turí­sticos que aún distan de alcanzar la importancia del turismo tradicional. Así­, frente al turismo de playa mediterránea, se extiende el turismo de costa cantábrica. En el turismo de interior destaca cada vez más el turismo de montaña. Finalmente se está desarrollando, sobre todo en el interior, aunque no en exclusiva, el turismo rural y el ecoturismo.

b.- Las áreas no turí­sticas y su capacidad de atracción turí­stica.

Dentro de las áreas no turí­sticas existen espacios con una atracción potencial que podrí­a hacerse realidad si se les dota de los recursos necesarios: organización, infraestructura de alojamiento, comunicaciones y equipamientos adecuados, además de la publicidad. Estos espacios pueden pertenecer tanto al medio rural como al urbano.

En el caso del medio rural, éste puede resultar atractivo para los habitantes urbanos que buscan el contacto con la naturaleza. Para ello serí­a necesario que, además de las infraestructuras señaladas, se extienda socialmente la valoración de la diversidad de combinaciones entre elementos naturales, humanos e históricos que los paisajes rurales representan, tanto en sus espacios productivos como en sus núcleos de población más o menos originales.

Por otro lado, al tratarse de una oferta turí­stica dispersa se harí­a necesaria la coordinación entre núcleos cercanos tanto para darse a conocer como para organizar actividades lúdicas o culturales que puedan resultar atractivas a capas más amplias de población.

La potencialidad turí­stica de los núcleos urbanos no situados en las áreas turí­sticas está desarrollándose en gran medida, pues una gran parte de ellos cuentan ya con planes estratégicos de desarrollo que integran el conjunto de sus cascos históricos como fuentes de dinamización de su economí­a urbana y como reclamos publicitarios. Ello deberí­a completarse con una gama lo más amplia posible de actividades culturales y artí­sticas, así­ como con una plantilla de guí­as y rutas que completen los aspectos culturales con los gastronómicos.

También los espacios de alta montaña, unidos con frecuencia a espacios naturales protegidos, presentan una gran potencialidad para un determinado tipo de turismo, tanto el amante de la naturaleza, como el que practica el esquí­, si bien en este último caso la buena organización espacial es fundamental para evitar que con las aglomeraciones se produzcan daños en los medios naturales. Por ello se tratarí­a de otro tipo de turismo, menos masivo y que ocuparí­a el espacio de forma discontinua.

D.- EL IMPACTO TERRITORIAL DE LAS ACTIVIDADES TURíSTICAS.

El impacto del turismo en el espacio se manifiesta sobre todo en el desarrollo de infraestructuras de transportes, en el acondicionamiento del propio espacio turí­stico, tanto en el interior del mismo como en las zonas inmediatas, así­ como en la atracción inmigratoria sobre la población cercana. A ello hay que añadir sus repercusiones sobre el medio ambiente.

1.- Cambios en la ordenación del espacio español.

a.- La modificación en la red de transportes.

Autopistas, trenes de alta velocidad…

b.- Acondicionamiento del espacio turí­stico:

En su interior, las zonas turí­sticas,  han contribuido a crear en ocasiones auténticas ciudades, con grandes volúmenes de edificación, torres elevadas de muchos pisos, y un aprovechamiento avaricioso del terreno,…

En los alrededores de las zonas y centros de interés turí­stico también se han dejado notar sus efectos al contribuir a la mejora de los accesos, sobre todo por carretera, pero a veces también de forma negativa, al llenarse los alrededores de elementos poco respetuosos con el medio ambiente.

c.- Capacidad fijadora de población en el espacio.

Las zonas turí­sticas han tenido la gran virtud de contribuir a la fijación de la población en el espacio, impidiendo la emigración de contingentes importantes de personas que han encontrado empleo en el propio sector turí­stico o en el de la construcción

2.- El turismo y el medio ambiente.

Finalmente habrí­a que poner de relieve el doble papel que el turismo ha desempeñado en relación con el medio ambiente.

Inicialmente ha tenido un indudable papel destructor del medio ambiente, sobre todo en gran parte de la Costa Mediterránea. Hoy, sin embargo, el turismo se está convirtiendo en un regenerador de la preocupación por el medio ambiente, sobre todo porque la conciencia ecológica de los turistas está aumentando y, por ello, se alejan de aquellas zonas que, sin ofrecer los precios baratos de antes, tampoco ofrecen ahora posibilidades de contacto gratificante con la naturaleza.

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7 Respuestas

  1. chiquita dice:

    no habeis hablado sobre la gastronomia espanola que tiena una gran importancia dentro del pais o en los paises extrangeras!!

  2. major dice:

    ¿alguien me podria decir quien es el autor del texto?

  3. mitxel dice:

    Si no se cita es porque no se sabe. Posiblemente esté tomado de alguna WEB de Geografí­a… ¡Ya lo siento!…

  4. major dice:

    gracias mitxel

  5. Carlos dice:

    Creo que hemos dejado la gestión del turismo que viene a España en manos de los gestores,(touroperadores) en los paí­ses de origen de los turstas.
    El gobiero español deberí­a tomar cartas sobre el asunto y potenciar con acciones de marketing y recursos humanos un turismo de calidad:sostenible y conseguir aumentar el tiempo de estancia del turista y el gasto realizado mejorando la calidad del servicio,(infraestructuras:museos,parques,etc) y diversificando el perfil del turista,ya que el turismo de sol y playa va decayendo frente a otros que crecen como el cultural,ecológico,deportivo,de negocios,enológico o gastronómico,etc
    Carlos Meseguer

  6. Susana dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario Carlos. España tiene unos recursos naturales y culturales de gran valor que deberí­amos saber cultivar y sacar partido y siempre con respeto al medio ambiente. Un saludo.

  7. Pedro dice:

    El turismo es muy importante para España!!

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