¿Cuántos países han invadido España a lo largo de la Historia?

A lo largo de la historia, la península ibérica, por su privilegiada situación geográfica, paso obligado del Mediterráneo al Atlántico, puente natural entre África y Europa, obligado cruce de caminos en el transcurso de los siglos, ha sido atravesada, colonizada, poblada… por decenas de culturas y pueblos, las suficientes como para que sea imposible hablar de otra cosa que no sea una mezcla de sangres de oriente y occidente, del norte y del sur.

Sin embargo, muchos de los pueblos que pasaron por estas tierras no pueden ser definidos estrictamente como conquistadores pues, para empezar, no existió un pueblo hispano propiamente dicho ni atisbo de civilización homogénea propia, más allá de muchas culturas y pueblos repartidos a lo largo de la geografía peninsular. Fenicios, cartagineses o griegos instalaron sus colonias, pero su paso no fue nunca una conquista, aunque puntualmente se enfrentase a pobladores autóctonos.

Quizás la primera ocupación como tal fue la del Imperio Romano y, siglos más tarde, la de los visigodos y otros pueblos bárbaros del norte, hasta que ya en el siglo VIII llegaron los musulmanes y se quedaron casi ocho siglos, aunque hubo muchas zonas en las que apenas llegaron y no estuvieron demasiado tiempo, sobre todo al norte del río Duero. Sin embargo, aún es pronto para hablar de España, de tal modo que todos esos pueblos conquistaron la Península Ibérica, pero no España, un concepto que solo podemos llamar tal a partir de los Reyes Católicos.

Entonces, desde entonces hasta ahora, ¿cuántos pueblos han conquistado España?, ¿qué ejércitos han hollado nuestro suelo por la fuerza y han ocupado las tierras españolas?

Pues realmente, dado el estatus de gran potencia internacional de España durante siglos, muy especialmente del XV al XVII y aún parte del XVIII, nadie osó una invasión ni por mar, harto difícil dado que nuestra Armada fue la mejor del mundo buena parte de ese tiempo, ni por tierra, algo solo posible desde Francia. Por este motivo, salvo incursiones puntuales y parciales, la geografía española no sufrió conquista alguna hasta la entrada de los ejércitos de Napoleón, a partir de 1808, hasta su expulsión en 1813, aunque Cataluña siguió en manos francesas hasta 1814, incluso después de que Napoleón hubiera abdicado.

Previamente a esto, es cierto que durante la Guerra de Sucesión tropas inglesas, francesas y holandesas batallaron en España del lado de los austracistas o los borbónicos, pero no se puede hablar de ejércitos invasores. Sin embargo, sí es cierto que los británicos aprovecharon el conflicto para tomar Gibraltar y Menorca, algo que ratificó el tratado de Utrecht en 1713.

Invasión napoleónica

La entrada de los franceses se hizo de acuerdo al Tratado de Fontainebleau de 27 de octubre de 1807, por el que España daba permiso a las tropas napoleónicas a atravesar nuestro país para combatir a los portugueses, aliados de Reino Unido, con quien Napoleón estaba en guerra. El primer ministro Manuel Godoy proveía, de cara a una nueva invasión hispanofrancesa de Portugal, el apoyo logístico necesario al tránsito de las tropas imperiales. Bajo el mando del general Junot, las tropas francesas entraron en España el 18 de octubre de 1807, cruzando su territorio a toda marcha en otoño, y llegaron a la frontera con Portugal el 20 de noviembre. Sin embargo, los planes de Napoleón iban más allá, y sus tropas fueron tomando posiciones en importantes ciudades y plazas fuertes con objeto de derrocar a la dinastía de los Borbones y suplantarla por su propia dinastía, convencido de contar con el apoyo popular.

En 1808 se dieron los primeros levantamientos contra los “aliados” franceses hasta que el 2 de mayo la rebelión de los madrileños dio paso a la guerra contra las tropas napoleónicas, que se prolongó hasta 1813, cuando en la batalla de Vitoria, un ejército de españoles, ingleses y portugueses venció a los franceses, que salieron de España justo por donde habían entrado. De hecho, en octubre de ese mismo año los aliados cruzaron los Pirineos y la guerra prosiguió en el sur de Francia.

Hubo combates en el río Nivelle, Bayona, Garris, Orthez, Toulouse y de nuevo en Bayona entre el ejército aliado formado por españoles, portugueses e ingleses contra franceses. Hubo saqueos de soldados españoles en localidades francesas como venganza por los excesos cometidos anteriormente por las tropas francesas en España. Las tropas aliadas habían entrado hasta Burdeos y habrían podido llegar incluso hasta París si Napoleón no hubiera pedido la paz.

Cien Mil Hijos de San Luis

Tras la salida de los franceses, cabe destacar, aunque muchas veces se nos olvida, que apenas 10 años más tarde, en 1823, hubo otra “pequeña invasión” francesa, en este caso de la mano de los llamados Cien Mil Hijos de San Luis, que la Santa Alianza mandó para devolver a Fernando VII el poder absoluto tras el trienio liberal (1820-1823).

Tras el pronunciamiento de Riego, el 1 de enero de 1820, se proclamó la restauración de la Constitución de Cádiz de 1812 y el restablecimiento de las autoridades constitucionales, dando comienzo el Trienio Liberal, donde los liberales se impondrán en España. Sin embargo, la situación internacional no acompañaba. Después de los congresos de París y el Tratado de Viena, Europa había vuelto al absolutismo y las grandes potencias no estaban por la labor de permitir un régimen liberal en España. La Santa Alianza: Prusia, Rusia y Austria, junto a la Francia borbónica habían de frenar las ansias democráticas del pueblo español y decidieron mandar un contingente militar que, a través de Francia, entró en la Península.

Así, el 7 de abril de 1823, el ejército francés encabezado por el duque de Angulema, hijo del futuro Carlos X de Francia, al mando de 95 062 soldados entró en España. El ejército español, de unos 130.000 hombres, estaba mal organizado, mal preparado y exhausto tras años de guerras contra las tropas napoleónicas, de tal modo que apenas ofreció resistencia.

Con el avance de las tropas de Angulema, el Gobierno y las Cortes en Madrid decidieron trasladarse a Sevilla, e instaron a que Fernando VII les acompañase. El ejército francés ocupó Madrid sin resistencia y siguió hacia Andalucía en persecución de los liberales.

El 10 de abril llegó la familia real española a Sevilla, y al día siguiente la Comisión Permanente de las Cortes. Hasta el 11 de junio Sevilla fue la capital de España de facto, pero la llegada de las tropas francesas obligó a trasladar la capital a Cádiz, llevándose al monarca con ellos. Cádiz fue sitiada y bombardeada. La resistencia, aquí sí, fue muy fuerte y los franceses no pudieron tomar la ciudad, aunque acabaron con las fortalezas que la protegían, como el fuerte de Trocadero.

La situación de los sitiados era desesperada y, al final se llegó a un pacto: Fernando VII saldría y prometería defender la libertad alcanzada por los españoles con la Constitución de 1812 y a cambio se rendiría la plaza, lo cual no cumplió.

Fernando VII salió de la ciudad y se unió al invasor y el mismo 1 de octubre decretó la abolición de cuantas normas jurídicas habían sido aprobadas durante los tres años anteriores, dando fin al Trienio Liberal.

En cualquier caso, las tropas francesas no se marcharon inmediatamente, pues Fernando VII no tenía confianza alguna en la fidelidad en su propio ejército, por lo que en 1824 se firmó un convenio que establecía un contingente de 50.000 soldados franceses para afianzar el poder fernandino. Inicialmente era solo para cinco meses, pero los acuerdos fueron ampliándose disminuyendo el número de tropas gradualmente, hasta la retirada definitiva a finales de 1828.

Desde entonces, ningún otro ejército extranjero ha pisado suelo español como invasor, aunque sí es cierto que durante la Guerra Civil española tropas nazis y fascistas italianas lucharon del lado franquista y mandos militares y comisarios políticos soviéticos formaron parte de las fuerzas republicanas.

Tomado de www.larazon.es

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