DEBATE 253: la dignidad humana (2º de la 1ª Evaluación)

“Cuando hablamos de dignidad no siempre usamos la palabra de la misma manera; en ocasiones nos referimos a la dignidad moral, es decir, al modo en el que la persona orienta sus propias decisiones y su propio obrar; otras veces pensamos en la dignidad social, es decir, en las condiciones de vida de la persona y en el respeto concreto que le es reconocido por la sociedad; en otros casos indicamos la dignidad existencial, que alude al modo en el que una persona percibe el valor de sí y de su propia vida. Estas dimensiones de la dignidad pueden crecer o disminuir. Pero más allá de estos significados hay un nivel más profundo, el más importante, que consiste en la dignidad ontológica. Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios; ningún pecado, ningún fracaso, ninguna humillación, ninguna exclusión puede afectar el valor profundo de una vida humana que Él ha querido y llamado al ser”. (Magnifica Humanitatis, 52)

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45 Respuestas

  1. Izaro Rodríguez dice:

    El texto explica que, aunque el respeto que recibimos, cómo nos sentimos o las decisiones que tomamos pueden cambiar a lo largo de la vida, existe un valor básico y profundo llamado dignidad ontológica que pertenece a todo ser humano por el simple hecho de existir y ser amado por Dios. Esto significa que tu valor como persona es sagrado e indestructible, por lo que ningún error, fracaso, humillación o rechazo social puede quitártelo ni disminuirlo jamás.

  2. Iñigo Gómez dice:

    Según el texto existen dos tipos de dignidades; la primera depende, en muchas ocasiones, de factores totalmente ajenos a nosotros ( la sociedad donde vivimos, nuestro poder adquisitivo, nuestra moral…) y en otras de nuestras propias decisiones. Por ello, esta dignidad es variable y puede mutar según el momento vital en el que nos encontremos.
    Sin embargo, existe otra dignidad que podemos llamar innata e inmutable que es la que poseemos por el mero hecho de nacer y a la que no la afecta ninguno de los fenómenos externos que la rodean. Por muy mal que lo estemos pasando o por mucho que en ocasiones nos frustremos, tenemos que ser fuertes porque ni nada ni nadie podrá modificar a su antojo esta dignidad, cuya existencia no se puede demostrar científicamente y que me lleva a la conclusión de que me la ha proporcionado Dios al nacer.

  3. Igone dice:

    El fragmento explica muy bien que la dignidad tiene varias caras. A veces depende de cómo nos trata la sociedad, de nuestra moral o de cómo nos sentimos con nosotros mismos. Esas cosas pueden cambiar y fallar si lo pasamos mal o si caemos en una depresión. Pero el punto clave del texto es que existe un valor mucho más profundo que nadie nos puede quitar. Al basarlo en algo espiritual y en el simple hecho de existir, nos da un mensaje muy potente. Significa que, aunque cometamos errores, suframos fracasos o los demás nos rechacen, nuestra vida sigue valiendo exactamente lo mismo. Es una idea muy bonita que nos protege del desprecio.

  4. Leire Arostegui Santos dice:

    El texto explica que la dignidad de una persona puede cambiar dependiendo de cómo actúe, de cómo la trate la sociedad o de cómo se sienta con ella misma. Sin embargo, existe una dignidad más profunda, llamada dignidad oncologíca, que tenemos todas las personas simplemente por existir. Esta dignidad no depende de nuestros errores, fracasos o de lo que piensen los demás. Por eso, aunque una persona pase por situaciones difíciles, nunca pierde su valor como ser humano.

  5. Javier Morante Cabarga dice:

    Este texto explica los diversos tipos de dignidad que tiene el ser humano y que uno de los mas significativos e importantes es el ontológico, pero me gustaria comentar, que aunque todos tengamos dignidad, no todas las personas reciben el respeto que se merecen o tienen las mismas condiciones de vida, siendo un motivo más por el que deberiamos de mejorar como sociedad, mostrando la humanidad que albergamos y que nos diferencia del resto de seres vivos.

  6. Oier Corbo dice:

    El texto explica que todas las personas tienen dignidad y todas las personas deben ser respetadas. Creo que todas las personas no pierden su valor por cometer errores o fracasar. También me parece importante ver a todas las personas por igual. Todas las personas deben ser valoradas sin importar la situación de cada una.
    En resumen, el texto enseña a respetar y valorar todas las personas. Además, el texto dice que todas las personas tienen el mismo valor.

  7. Iker Suárez dice:

    En mi opinión, el texto habla de un tema muy importante, que es la dignidad humana. Me parece interesante la diferencia que hace entre los distintos tipos de dignidad, porque muchas veces pensamos que una persona vale más o menos dependiendo de cómo actúa, de su situación económica o de cómo la ven los demás.
    Estoy bastante de acuerdo con la idea principal del texto: todas las personas tienen un valor por el simple hecho de ser personas. Por ejemplo, alguien que haya cometido errores, que esté pasando por una situación difícil o que sea rechazado por la sociedad no debería dejar de ser tratado con respeto. Creo que muchas veces juzgamos demasiado rápido a los demás sin conocer realmente sus circunstancias.

  8. Amaia García dice:

    El texto habla de que la dignidad puede entenderse de varias formas, por ejemplo, según cómo actuamos, cómo vivimos o cómo nos valoramos a nosotros mismos. Pero lo más importante según el texto es la dignidad ontológica, que significa que todas las personas tenemos valor simplemente por existir. Aunque alguien cometa errores, fracase o sea rechazado, su dignidad sigue estando ahí y nadie se la puede quitar.

  9. Eloi Calzada dice:

    El texto nos dice que todas las personas valemos muchísimo por el simple hecho de existir, y que nada puede cambiar eso. Aunque nuestra forma de actuar, nuestra situación económica o cómo nos sentimos con nosotros mismos puedan cambiar (lo que el texto llama dignidad moral, social y existencial), nuestro valor real es sagrado y permanente porque venimos de Dios. Por eso, sin importar los errores, problemas o rechazos, la vida de cualquier ser humano nunca pierde su gran valor.

  10. Eneko Gomez dice:

    En mi opinión, el texto presenta una idea bastante interesante sobre la dignidad humana. Me parece importante la diferencia que hace entre los distintos tipos de dignidad, ya que no siempre la dignidad se entiende de la misma manera. Estoy de acuerdo especialmente con la idea de que existe una dignidad que todas las personas tenemos por el simple hecho de existir y que no podemos perder por cometer errores o por las situaciones que nos toque vivir. Creo que esto es importante porque significa que, aunque una persona se equivoque o sea rechazada por la sociedad, sigue teniendo el mismo valor y merece ser respetada. En general, estoy bastante de acuerdo con el texto, aunque la parte relacionada con Dios refleja una visión religiosa concreta de la dignidad.

  11. Aitana Gutiérrez dice:

    Desde mi punto de vista, el texto nos deja una lección muy importante sobre cómo funciona el mundo real. Muchas veces vemos el respeto como si fuera un premio que nos tenemos que ganar haciendo las cosas bien o teniendo éxito. Lo que me llama la atención es que el texto le da vuelta a esa idea, nos recuerda que el valor de una persona viene simplemente por el hecho de existir. Da igual los errores que haya hecho alguien o lo bajo que esté en la sociedad, su valor como ser humano sigue siendo el mismo. Me parece que es una buena forma para que empecemos a mirar a los demás por lo que son, no por lo que tienen, por cómo les va o por como querríamos nosotros que fueran.

  12. Alejandro Gómez dice:

    El texto nos dice que la dignidad tiene varios modos y que cada uno es distinto, ya sean para tomar decisiones, vivir nuestra vida, socializar… La cuestión es que hay una «dignidad ontologica» la cual se nos «concede» simplemente por el hecho de existir, haber sido queridos, creado y amados por dios., y nada nos podra quitar esta dignidad

  13. Unax Hernandez dice:

    El fragmento analiza el concepto de dignidad y argumenta que, aunque solemos emplear este término con distintos matices, existe un valor fundamental que prevalece sobre los demás.
    En la primera parte, se diferencian tres dimensiones de la dignidad que dependen de circunstancias externas o personales: la moral, vinculada al comportamiento; la social, relacionada con las condiciones de vida y el reconocimiento ajeno; y la existencial, que responde a la propia autoestima. El texto señala que estas tres vertientes son variables, es decir, pueden aumentar o disminuir a lo largo de la vida según las experiencias de cada individuo.

  14. Sara Ruiz dice:

    El texto presenta varias maneras en las que se distinguen diferentes tipos de dignidades. Al final, presenta un tipo de dignidad innata del ser humano, con la que estoy muy de acuerdo. Solo por el hecho de pertenecer a la raza humana, cada uno de nosotros tiene un valor propio y una importancia simplemente por estar vivo. Es una idea muy valiosa que debemos tener siempre en mente, dadas las situaciones globales que vivimos, en los que se vulneran constantemente los derechos humanos. Debemos recordar que las personas son, en esencia, personas, y que no se debe determinar su valor según su trasfondo, sus malas vivencias, sus rechazos o sus discriminaciones.

  15. Eneko Prol dice:

    El texto hace una reflexión sobre la dignidad. Sostiene que no existe una acepción única sobre la dignidad, sino que existen varias en las que nos apoyamos dependiendo de lo que queramos exponer. Por ejemplo, hacemos referencia a la dignidad moral cuando queremos mencionar el comportamiento y las decisiones tomadas por un individuo. También existe la dignidad social, la cual mencionamos cuando nos referimos a las condiciones materiales de una persona. La dignidad existencial consiste en el modo en el que percibimos el valor de nosotros mismos y de nuestra propia vida. Sin embargo, ninguna de estas tiene la relevancia de la dignidad ontológica, que es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir. El hecho de nacer invalida cualquier pecado, fracaso, humillación o exclusión que pueda afectar el valor profundo de una vida humana. Personalmente, estoy de acuerdo con el texto en el sentido de que cualquier humano, por el hecho de serlo, ha de tener un mínimo de dignidad. No obstante, considero que las otras dignidades mencionadas anteriormente tienen más valor del que se les reconoce actualmente.

  16. Josu Rodríguez Vázquez dice:

    El texto dice que, aunque fracases o hagas cosas malas, sigues teniendo un valor como persona. A mi esa reflexión me parece una idea bastante buena, porque hoy parece ser que vales según lo que tienes, consigues o aparentas. Al final, no somos nuestro dinero, nuestras notas ni nuestros exitos…

    Pero el texto tiene un detalle que no me parece correcto en mi opinión: Que ese valor tenga que venir de Dios. No creo que haga falta meter a Dios (en los valores humanos) para entender que una persona no deja de ser persona porque le vaya mal en la vida.

  17. Eneko Goienetxea dice:

    El texto destaca que toda persona tiene un valor propio por el simple hecho de ser humana, independientemente de sus errores, fracasos o circunstancias. Esta idea me parece fundamental porque nos recuerda que debemos respetar a los demás y no valorar a una persona únicamente por lo que hace o por su situación. Por ejemplo, una persona que ha cometido un delito sigue teniendo dignidad y merece un trato respetuoso. También, me parece una visión acertada la del texto, porque invita a mirar a todos los humanos con los mismos ojos, sin prejuicios ni discriminaciones. En definitiva, reconocer la dignidad humana nos ayuda a ser más empáticos, solidarios y respetuosos, valores que en esta sociedad, por desgracia, cada vez son mas escasos y que creo que son imprescindibles para una sociedad mas justa e igualitaria.

  18. Sandra Ruiz dice:

    Desde mi punto de vista el texto trata sobre la dignidad humana. A partir de esto se plantea un debate entre dos posturas, por un lado hay quienes consideran que por el simple hecho de ser humanos todos tenemos dignidad, y quienes opinan que la dignidad esta relacionada con nuestros actos, nuestras decisiones y con la forma en la que los demás nos valoran y respetan.

  19. Aitor Trobo Galindez dice:

    Considero que, al igual que comenta el texto la dignidad humana no es un concepto uniforme, tiene varias caras que reflejan un aspecto diferente cada una del ser humano y como interactua en sociedad y con el mundo .Pese a lo que se comenta, no considero la dignidad ontológica como la de mayor importancia sino como la primigenia, el valor a la vida independientemente de como se decida vivirla pues esta es de uno mismo y de nadie más.Incluso con todo esto el resto de aspectos de la dignidad siguen siendo importantes y no se les debe quitar importancia puesto que son los pilares fundamentales para poder cumplir el objetivo único que tenemos los seres finitos, vivir de la manera que deseemos.

  20. Danel Andrés dice:

    Estoy de acuerdo con este texto, hoy en día la dignidad se mide por nuestros actos, olvidando el hecho de existir ya nos da una dignidad que nadie nos puede quitar, que tiene un valor que no se puede degradar, una dignidad que según el punto de vista religioso, Dios nos otorga.
    El hecho de existir ya nos hace especiales, no por acciones, si no por simplemente existir.
    Este fragmento nos invita a reflexionar sobre el valor de cada persona, por qué quienes somos nosotros para juzgar a otros cuando caminamos como personas imperfectas.

  21. Hana Romero dice:

    El texto explica que la dignidad de una persona se puede entender de varias maneras. Hay una que depende de cómo actuamos, de cómo nos trata la sociedad o de cómo nos valoramos a nosotros mismos, y esa puede cambiar a lo largo de la vida según las circunstancias.
    Esto significa que el valor de una persona no depende de sus fracasos, de su situación económica ni del reconocimiento que reciba de los demás. Aunque alguien cometa errores, pase por momentos difíciles o sea rechazado, su dignidad sigue intacta y nadie puede quitársela.

  22. Cristhell Rossmery Castillo García dice:

    Solemos confundir la dignidad con cómo nos va en la vida, pero en verdad son cosas distintas. El autor explica que hay «niveles» de dignidad: está la que depende de si haces las cosas bien, de si la sociedad te respeta y tienes dinero para vivir bien, o de si tú mismo te sientes valioso. Esas cosas lógicamente pueden subir y bajar.

    Pero lo verdaderamente importante es el último nivel: la dignidad ontológica. Quitándole las palabras raras, lo que significa es que tú vales por el simple hecho de existir, punto. Da igual si te equivocas, si la lías, si estás en la miseria o si todo el mundo te da de lado. Tu valor como persona viene «de fábrica» y nadie te lo puede quitar.

  23. Noelia León dice:

    Desde mi punto de vista, estoy bastante de acuerdo con este fragmento. Cuando decimos «dignidad», la verdad es que no siempre nos referimos a lo mismo. A veces hablamos de la moral, de cómo nos portamos y las decisiones que tomamos. Otras, de la social: cómo vivimos y si la gente nos trata con respeto. Y otras, de la existencial, que es lo que uno siente que vale por dentro.
    Todas estas van y vienen; hay días buenos y días en que te sientes menos que el resto. Pero luego hay una dignidad que está más al fondo, la ontológica, la cual tenemos solamente por existir, ya que nos la da Dios y esa nadie nos la puede quitar.

  24. Sofia Acevedo Lopez dice:

    En mi opinión, este texto nos hace reflexionar sobre que todas las personas tenemos dignidad, independientemente de nuestros errores, de nuestra situación o de cómo nos vean los demás. Me parece importante la idea de que nuestro valor como personas no se pierde cuando fracasamos o cometemos errores, porque seguimos teniendo el mismo valor por el simple hecho de existir. Creo que es una forma de entender la dignidad que favorece el respeto y la igualdad entre todas las personas.

  25. Iker Careaga González dice:

    Estoy en contra de este planteamiento porque fundamenta la dignidad humana en la existencia de Dios. Esta idea puede excluir a quienes no tienen creencias religiosas o profesan una fe diferente. Considero que la dignidad pertenece a toda persona por su condición humana, sin depender de su origen divino. Por ello, la dignidad debe entenderse como un derecho universal, basado en la igualdad y no en una creencia concreta.

  26. Estibaliz García Saratxo dice:

    En mi opinión, la dignidad es algo que todas las personas tenemos por el simple hecho de existir.
    Creo que nadie debería perder su valor por cometer errores o por las dificultades que haya vivido.
    Además, es importante que la sociedad respete a todas las personas independientemente de su situación.
    También pienso que la dignidad depende de cómo nos valoramos y de cómo actuamos con los demás.
    Por eso, debemos tratar a todas las personas con respeto y reconocer siempre su valor.

  27. Marco Arnaiz dice:

    En mi opinión, el texto explica de una forma bastante clara que la dignidad no depende de cómo sea una persona, de sus errores o de cómo la vea la sociedad. Me parece importante la idea de que todas las personas tienen dignidad simplemente por el hecho de existir. También estoy de acuerdo en que la dignidad puede verse de diferentes maneras, como en nuestras decisiones, en las condiciones en las que vivimos o en cómo nos valoramos a nosotros mismos. Creo que este texto hace reflexionar sobre la importancia de respetar a los demás y entender que nadie pierde su valor como persona por cometer errores o pasar por situaciones difíciles.

  28. Arkaitz Mardones dice:

    Yo creo que todas las personas tenemos dignidad, sin importar cómo seamos ni los errores que cometamos. Muchas veces juzgamos a los demás por su forma de ser o por su situación, pero todos tenemos el mismo valor. Para mí, respetar la dignidad es tratar bien a los demás y no hacer que nadie se sienta inferior. También me parece bonita la idea de que Dios nos quiere a todos por igual.

  29. Miriam Fraile dice:

    Creo que todos tenemos dignidad, aunque a veces cuesta reconocerla en nosotros mismos o en los demás. Es importante recordar que cometer errores o vivir momentos difíciles no nos hace menos valiosos. Nadie es perfecto, y todos merecemos ser tratados con respeto, sin importar nuestra situación o las decisiones que hayamos tomado.

  30. Saioa Mazón dice:

    El texto explica que la dignidad social y la dignidad moral cambia dependiendo del entorno y de las decisiones tomadas. En cambio, existe la dignidad ontológica que nos pertenece a todos por igual por el simple hecho de existir, por ello, ningún error personal cambia nuestro valor real. Es una idea que nos protege del desprecio de los demás y que nos recuerda que nuestra vida vale exactamente lo mismo.

  31. Alain Fontal dice:

    «Analizando el texto, resulta muy interesante cómo se divide la dignidad: por un lado están las dimensiones variables (como la moral, la social y la existencial) que dependen de nuestras decisiones, del contexto y de cómo nos trata la sociedad; y por otro, la dignidad ontológica, que es un nivel mucho más profundo. Pienso que, aunque las circunstancias de la vida o los errores puedan afectar nuestra percepción o nuestro estatus social, esa base inquebrantable que nos otorga el simple hecho de existir es la que realmente nos protege frente a cualquier fracaso o humillación. Es un valor sagrado que nos recuerda que nadie puede disminuir nuestro valor como persona desde dentro.»

  32. Hugo Infestas dice:

    En mi opinión, este texto nos recuerda que todas las personas tenemos el mismo valor por el simple hecho de existir, independientemente de nuestros errores, decisiones o situación social. Creo que es importante porque nos enseña a respetar a los demás y a no juzgarlos por sus circunstancias. Además, nos hace reflexionar sobre que nadie es más ni menos que otra persona y que todos merecemos ser tratados con dignidad, respeto e igualdad.

  33. Christian Eleazar Centeno Zapata dice:

    El texto habla sobre diferentes tipos de dignidad que pueden cambiar dependiendo de nuestros actos. Sin embargo, existe otra que no puede ser cambiada y que todos tenemos por el simple hecho de existir y haber sido amado por Dios.
    Yo creo que el texto tiene razón en afirmar que ningún fracaso puede afectar al valor de la vida humana, por eso a pesar de las adversidades y complicaciones en nuestra vida debemos seguir adelante porque Dios nos ama.

  34. Julen Gutierrez Martín dice:

    El texto explica que existen diferentes tipos de dignidad: la moral, relacionada con nuestras acciones; la social, con el respeto y las condiciones de vida; y la existencial, con cómo nos valoramos a nosotros mismos. Sin embargo, destaca la dignidad ontológica, que es la que tenemos todas las personas por el simple hecho de existir y que nunca se pierde, independientemente de nuestros errores o circunstancias.

    Considero que la dignidad humana es un derecho fundamental que todos debemos respetar. Nadie es superior a otra persona y todos merecemos ser tratados con igualdad, respeto y comprensión. Lo más importante es entender que una persona nunca pierde su dignidad, por muchas dificultades o errores que haya tenido en su vida.

  35. Irune Alonso dice:

    El texto nos explica que hay tres tipos de dignidad: la moral (las acciones que hace una persona), la social (el respeto que una sociedad le da a dicha persona) y la ontológica (la dignidad que poseen todas las personas simplemente por existir). En mi opinión, todas las personas tienen dignidad, independientemente de las decisiones que tomen o de cómo las vea la sociedad. Por esta razón, creo que todo el mundo merece un mínimo de respeto y debe ser valorado como persona. Sin embargo, esto no significa que todas nuestras acciones sean correctas, sino que debemos diferenciar entre respetar a una persona y estar de acuerdo con lo que hace.

  36. Lucía Briz Beasain dice:

    El texto comenta que la palabra dignidad, no siempre se refiere a lo mismo. Existen diferentes tipos de dignidad, la dignidad moral, social y existencial. Estas tres dignidades se refieren al valor que percibe una sola persona. Sin embargo, existe la dignidad ontológica, la cuál es conocida como la más profunda ya que está dignidad se centra en la existencia del ser humano, aunque haya cometido cosas malas en la vida, no le puede afectar al valor que tiene esa persona porque es una vida humana querida y llamada «ser» por Dios.

  37. Dragos Martín dice:

    Estoy de acuerdo con la idea de que todas las personas tienen el mismo valor por el simple hecho de existir. Creo que nadie debería perder su dignidad por cometer errores, fracasar o ser rechazado por los demás. También pienso que es importante respetar a todo el mundo, independientemente de su situación o de sus decisiones. Al final, todos merecemos ser tratados con respeto y tener las mismas oportunidades.

  38. Uxue Castillo dice:

    Estoy de acuerdo con el texto en que todas las personas tenemos una dignidad que nadie nos puede quitar, independientemente de nuestros errores o de las circunstancias que nos toque vivir. Sin embargo, creo que no basta con reconocer que todos tenemos el mismo valor por existir, sino que también es importante demostrarlo mediante nuestras acciones y el respeto hacia los demás. Al fin y al cabo, todos merecemos ser tratados con dignidad aunque no siempre actuemos de la mejor manera.

  39. Nahia Hernández dice:

    En mí opinión, el comentario es una defensa del ser humano porque nos recuerda que el valor de una persona no depende de su dinero, de su salud ni de sus errores, si no que, al final, todos tenemos una dignidad fija por el simple hecho de existir. En resumen, apoya la idea de que no importa la situación en la que nos encontremos, lo que hagamos, o lo que nos falte, nuestra vida siempre es valiosa por sí misma y nadie nos puede quitar ese derecho.

  40. Julen Ledesma Meabe dice:

    El texto trata sobre la dignidad humana y explica que todas las personas tienen valor por el simple hecho de existir. También habla de que la dignidad puede estar relacionada con nuestras decisiones, las condiciones en las que vivimos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Además, destaca que nadie debería perder su dignidad por cometer errores, fracasar o ser rechazado.

    En mi opinión, estoy de acuerdo con el texto porque creo que todas las personas merecen respeto, independientemente de cómo sean o de los errores que cometan. Nadie es mejor que otra persona y todos tenemos el mismo valor. También pienso que es importante no juzgar a los demás y tratar a todo el mundo con respeto.

  41. Naroa Espiñeira dice:

    Lo que más me llama la atención de este texto es cómo distingue las dimensiones variables de la dignidad frente a su núcleo inalterable. A menudo condicionamos el valor de una persona a su éxito social, su conducta moral o su estado emocional, olvidando que estos factores son puramente circunstanciales. La propuesta de una dignidad ontológica resulta profundamente liberadora, ya que sitúa el valor humano fuera del alcance de cualquier juicio externo, fracaso o marginación. Al final, nos invita a entender que el respeto hacia uno mismo y hacia los demás no es algo que deba ganarse o demostrarse, sino un derecho absoluto derivado del propio hecho de existir.

  42. Marco González Santos dice:

    Bajo mi punto de vista el texto acierta al separar la dignidad moral de la ontológica: nos recuerda que incluso un criminal conserva un valor humano básico que prohíbe la tortura, protegiendo a los más vulnerables del desprecio social.
    Sin embargo, yo creo que el problema es que fundamenta esa dignidad exclusivamente en Dios. En una sociedad laica, vincular el valor humano a la fe debilita su universalidad; para que sea un derecho de todos, la dignidad debe basarse en nuestra humanidad compartida y no en un dogma religioso.
    Y por último, si la dignidad depende de la fe, ¿qué valor le queda al ser humano en un mundo laico?

  43. Carla Íñiguez López dice:

    Estoy bastante de acuerdo con la idea que presenta el texto. Me llama la atención que la dignidad social o existencial puedan crecer o disminuir según cómo nos trate el entorno, por que es una realidad que el rechazo o la baja autoestima nos hacen sentir que valemos menos. Sin embargo, el texto nos recuerda que una persona ya tiene valor simplemente por el hecho de existir, y ningun error o fracaso hace que este valor disminuya. Nos enseña a respetarnos por lo que somos y no por lo que puedan pensar los demas.

  44. Uxue Ying López Varela dice:

    Uno de los rasgos fundamentales del ser humano es la posesión de la dignidad, el cual nos diferencia del resto de seres vivos, ya que ellos no tienen la necesidad de exigir que se les respete tal y como son, independientemente de las condiciones de cada uno.

    Considero que la dignidad, en especial la existencial tiene un gran valor en la definición de nuestra personalidad porque marca hasta donde queremos llegar y qué límites no queremos cruzar. Por eso, pienso que la dignidad está también, en gran parte, relacionada con nuestro nivel de autoestima. Es decir, que distinguir qué cosas estamos dispuestos a hacer y cuáles no, dependerá de los límites marcados por nuestra dignidad, la cual es diferente en cada ser humano porque no todos nos damos el mismo valor como personas, esto es, cada cual poseemos una mayor o menor autoestima.

    Para finalizar, me pregunto por qué muchos seres humanos disfrutan humillando al otro, intentando hacer que pierda dignidad, siendo esta uno de los rasgos más humanos que existen.

  45. Aitor López Muñoz dice:

    La dignidad humana es un concepto que va mucho más allá de cómo nos comportamos o de la posición que ocupamos en la sociedad. Una persona no debería tener más o menos valor por su nivel económico, sus capacidades intelectuales, sus errores o su reconocimiento social. De hecho, considero que uno de los problemas de nuestra sociedad es que tendemos a valorar a las personas en función de lo que aportan o de lo útiles que nos resultan, olvidando que su valor no depende de ello. Desde mi punto de vista, todos deberíamos tener garantizado el mismo respeto, incluso cuando nuestras decisiones o formas de pensar sean diferentes. Esto no significa que todas las acciones sean aceptables, sino que debemos aprender a diferenciar entre juzgar los actos de una persona y cuestionar su valor como ser humano. Aunque el texto relaciona esta dignidad con la existencia de Dios, creo que también puede defenderse desde una perspectiva independiente de la religión.

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