Las vizcaínas viven 5 años más que los hombres y casi la mitad no tendrán hijos

Hay una serie de indicadores de fenómenos demográficos que, más allá de los números, sirven para analizar en qué punto está la sociedad, pero también de dónde viene y hacia dónde se dirige. Y la vizcaína sigue en la misma tónica que los últimos años, algo que sí es noticia en la medida en que el futuro imaginado se torna algo más borroso en algunos aspectos. Lo más positivo viene de la mano de la esperanza de vida al nacer, que bate récord; lo negativo, como habitualmente, está vinculado a la fecundidad, que no remonta.

En el primero de los casos, según la información publicada este lunes por el Instituto Vasco de Estadística, la edad a la que moriría un vizcaíno se elevaba en 2024 hasta los 84,4 años, 81,7 en el caso de los hombres y 86,9 en el de las mujeres. Estos valores representan máximos históricos y representan una subida de medio punto con respecto a un año antes. El incremento recupera además lo perdido a raíz de la pandemia y de las sucesivas olas de calor, que dejaron descensos en este indicador entre 2020 y 2023.

El análisis del Eustat evidencia además que la esperanza de vida es muy superior a la de la media europea, 2,5 años más en el caso de los hombres y 2,6 en el de las mujeres. Pero, además de alrededor, es necesario echar la vista hacia atrás, hasta 1976, cuando arranca la serie. Entonces, la muerte llegaba mucho antes y las previsiones concedían una vida de 69,6 años para los hombres y de 76,9 años para las mujeres. La diferencia con la actualidad es de 12,1 años en el caso de ellos y de 10,1 en el de ellas.

Este indicador no se sale del guion. En sociedades desarrolladas, los avances médicos, la seguridad laboral y la mayor importancia que se concede al autocuidado, entre otros factores, hacen que cada vez se viva más. De hecho, los factores externos o las enfermedades tienen menor incidencia que hace unos años. Lo que más limita la esperanza de vida son los tumores. Si se lograra su completa eliminación, los hombres prolongarían su vida en 4 y las mujeres en 2,8 años. Las causas externas de defunción restan algo más de 9 meses a los varones y 4 a las mujeres, cifras que se reducen en el caso de los accidentes de tráfico a casi mes y medio en los hombres y una cantidad «prácticamente insignificante» en las mujeres.

Lo que no mejora de la misma forma es la fecundidad, que «se mantiene en valores muy bajos». A estas alturas, según las propias previsiones del Eustat, el índice del número de hijos por mujer en edad fértil debería situarse en 1,17 en Bizkaia. Sin embargo, está en 1,09, la cifra más baja de la última década, lejos de lo que debería ser, de lo que sucede en la Unión Europea (1,38), de lo necesario para asegurar el reemplazo generacional (2,1) y de los datos de 1976 (2,7).

33,4 años, edad a la maternidad

Se trata, el del descenso de la fecundidad, de un fenómeno que sorprende y preocupa a los expertos, que contaban con que, en estos momentos, estuviera en crecimiento ya que se deberían estar incorporando a la maternidad las mujeres nacidas a mediados de los noventa, cuando comenzó a repuntar ligeramente tras unos años sin apenas nacimientos.

De acuerdo al análisis del órgano estadístico, la edad media de las madres se sitúa en 33,4 años, muy similar a la de ejercicios anteriores, pero superior a la de la UE (31,2) y hace cinco décadas, cuando las mujeres tenían 4,8 años menos al dar a luz. Con esas cifras, el índice sintético -el número de hijos que tendría una mujer al final de su vida fecunda-, lejos de mejorar se mantiene. De esa manera, se prevé que una mujer media tendría 0,59 primeros nacimientos; o, lo que es lo mismo, que «un 41% de las mujeres no tendría ningún descendiente». Solo un 42% tendrían dos y un 16%, tres o más.

Tomado de www.elcorreo.com

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